Receta tradicional de torta de pina y maduros con miel de lima, con pasos claros e ingredientes completos.

Tiempo de elaboracion Tiempo de elaboracion: -
Numero de personas Numero de personas: -
Costo Costo: -

Ingredientes

  • 1 maduro pelado y picado en trozos pequeños (masa)
  • 1 1 maduro cortado en rodajas de 2 cm
  • 1 taza de jugo de piña
  • 2 tazas de harina de trigo cernidas
  • 3 huevos
  • 1 taza de azúcar
  • 1 taza de mantequilla sin sal derretida
  • 1 cuchara de vainilla
  • 1 cuchara de polvo de hornear
  • 1 taza de miel de lima
  • ½ taza de corteza de naranja, cortada en juliana muy fina

Preparación paso a paso

  1. a) Encienda el horno a 180°C y deje que se caliente por lo menos 15 minutos, con esta técnica, la torta obtiene un mejor color durante la cocción. b) Engrase y enharine el fondo y las paredes de un molde cubriéndolo completamente.
  2. Ponga un recipiente al fuego con la cuarta parte del jugo de la piña, la cuarta parte de azúcar, bata hasta que se disuelva el azúcar y agregue la vainilla y los trozos de maduros, deje que se cocinen a fuego bajo hasta que estén suaves. Reserve para el montaje.
  3. Ponga en el vaso de la licuadora o en una batidora las tres cuartas de taza de jugo de piña, el azúcar, los huevos, la mantequilla diluida y el maduro en trozos pequeños, accione el motor y cuando note que se ha formado una especie de crema, agregue el polvo de hornear y vuelva a batir.
  4. Coloque la harina en un tazón y vierta el contenido de la licuadora bata con una cuchara de madera hasta formar una masa de consistencia ligera brillante y sin grumos. Deposite en el molde enharinado, golpee ligeramente el molde para igualar la altura. Lleve a hornear por 45 minutos a 180°C.
  5. Saque la torta del horno, deje enfriar un poco y desmolde. En una bandeja de presentación coloque la torta, los maduros con mil en el centro, bañe con la miel de lima y termine añadiendo las cortezas de naranja
Foto de apoyo de la receta

Consejos

  • Consejo Le recuerdo que no debe abrir el horno antes de los treinta y cinco minutos, para que la torta no se baje y mantenga ese aspecto esponjoso y suave que les caracteriza a las tortas.
  • Consejo Puede añadir un relleno entre capas dándole el sabor que desee con: mermelada, yogur, manjar de leche, entre otros, para enseguida colocar la otra parte de la torta cubriendo el relleno.
  • Consejo Es importante el baño de la miel de lima, para dar brillo y aroma a los trozos de maduros, esto ayuda a suavizar la masa. También es importante colocar la miel como culis, con la finalidad de que la masa se humedezca en la parte de la base.

Beneficios de la lima

La lima es una fruta con sabor agridulce que pertenece a la misma familia que el limón y la naranja; esta posee vitamina C, potasio, ácido cítrico, fibra y una alta cantidad de agua, lo que la hace ideal para:

  • Normalizar el exceso de ácido clorhídrico en el estómago y evita la formación de úlceras.
  • Fortalecer el sistema inmunológico para evitar resfriados.
  • Ayudar a la formación de colágeno, huesos, dientes y glóbulos rojos.
  • Facilitar la absorción del hierro obtenido de los alimentos.
  • Mejorar el metabolismo.
  • Rejuvenecer la piel e hidratarla.

Dentro de sus usos, es más común encontrarla para aderezar sopas, ensaladas, salsas, carnes y mariscos; también para la preparación de dulces, masa para tarta y tés.

Torta de pina y maduros lista para servir
Porcion de torta de pina y maduros

Entérate algo más de las tortas

Hasta el final del Imperio Romano no había especialistas de la pastelería. Plakon, usualmente traducido simplemente como “torta” fue una torta plana hecha de harina de avena, crema de queso y miel. Luego de este Plakon surgieron distintas variaciones donde destaca el Artocreas, ésta en una torta de carne picada con una capa muy delgada de pan como base. El Artocreas gozó de muchos siglos de popularidad.

Posteriormente los romanos desarrollaron una versión temprana de las tortas de frutas, que contenía pasas, nueces y otras frutas. Según Alan Davidson, esto terminó en el siglo 14 D.C. cuando Geoffrey Chaucer en Inglaterra hizo referencia a enormes tortas creadas para ocasiones especiales, una de las tortas estaba hecha con 13 kilogramos de harina y contenía mantequilla, crema, huevos, especias y miel.

Según los cronistas, los precursores de los pasteles modernos se hornearon por primera vez en Europa en algún momento de mediados del siglo XVII. Esto se debe esencialmente a los progresos en tecnología y a una más amplia y mejorada disponibilidad de ingredientes. En esa época, por ejemplo, los aros para pasteles, moldes redondos para dar forma a los pasteles que se colocaban en bandejas planas para hornear.

Fray Agustin Moreno

Recordando personajes

Fray Franciscano Agustín Moreno

Fue uno de los franciscanos más conocidos en los círculos intelectuales del Ecuador en el siglo XX y lo que va del XXI. Hombre lleno de vitalidad y alegría, su clara inteligencia y profundo conocimiento de la historia no se demostraba en pedantería ni alardes de erudición pues, al contrario, siempre fue la imagen viva de la sencillez y simpatía; un “fraile menor de san Francisco”, como él mismo decía.

Fray Agustín Moreno Proaño, nació el 22 de agosto de 1922 en Cotacachi, en una honrada familia de provincia a la que diera lustre. Huérfano de padre desde su temprana infancia, creció entre el afecto de su madre y de su abuelo materno, a quien recordaba como su primer guía y maestro. A los doce años de edad fue llevado por su familia al convento de San Francisco, de Quito, donde fue entregado para su formación religiosa.

Los frailes supieron valorar su gran talento natural y lo formaron del mejor modo posible. Así se convirtió en un fiel seguidor del pobrecillo de Asís, pero se aproximó también a los asuntos de la cultura, hacia los cuales sentía gran inclinación

Ya adulto, se dedicó a estudiar la vida y acción de Fray Jodoco Ricke, fundador de la orden franciscana en el actual Ecuador, y de Fray Pedro Gosseal, conocido como ‘Fray Pedro pintor’, fundador de una escuela de pintura para niños indígenas, con la que se inició la Escuela Quiteña. De esos estudios saldría más tarde, un bello libro de estos dos personajes.

Tras ser consagrado sacerdote a los 23 años, sus afanes intelectuales le valieron una beca de su orden para estudiar ciencias sociales en Canadá, donde se doctoró; pasando luego a laborar como investigador en grandes archivos de EE.UU. y Europa. Eso lo ayudó a redondear su formación humanista, que incluía el conocimiento de varios idiomas

Mereció reconocimientos como hombre de cultura, siendo designado Director del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. Por voluntad de sus colegas, ejerció la dirección de la Sección Académica de Historia y Geografía de la CCE y del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica.

Dueño de una memoria formidable y de un finísimo humor, era también un hombre de convicciones definidas y pensamiento abierto.