Una misión de 39 personas, con perros, fue desplegada

En España los migrantes viven un calvario al tratar de comunicarse con sus familiares

El gobierno de ese país y fundaciones privadas enviarán ayuda humanitaria en las próximas 48 horas. En la Embajada de Quito se puede pedir información.
19 de abril de 2016 00:00

Lo malo del miedo es que cuando se administra a 10.000 kilómetros de distancia suele dejar huellas imborrables. Desde el sábado, Yasmine, que nació en Pedernales pero lleva 20 de sus 55 años en España, vive sumergida en una densa nube de pesadillas. El desastre que le llega de Ecuador es tan descomunal, el silencio de sus familiares durante largas horas fue angustioso y las imágenes que recibía espantosas, que hubo un momento en el que le pareció que ya no cabía mayor sufrimiento ni mayor tristeza. “Al final, en la tarde del domingo en Madrid logré hablar con mi hermana que está en Quito y me dijo que estaban bien, pero que una vivienda familiar en Pedernales había colapsado”, explica.

Han pasado más de 48 horas del  terremoto y la cinta de horror que se fabricaron los 450.000 migrantes que residen en España no ha sido rebobinada del todo. Así se siente Katty Solórzano, 31 años, de Chone, licenciada en Filosofía y Antropología. “Mi hermana vive en Pedernales y mis lazos personales están entre Bahía de Caráquez, Manta y Portoviejo. La incertidumbre y la desesperación fueron indescriptibles hasta que, al fin, pude contactar con ella y me dijo que todos estaban a salvo. Ahora quiero ir a verlos”, asegura.

Desde la noche de la tragedia, los ecuatorianos que viven en España tratan de comprender que la devastación es de verdad. “Jamás olvidaré. Aún necesitamos nuestro momento para hacer una catarsis colectiva, aprender de la perspectiva racional que te proporciona la lejanía”, afirma Katty.  

“¿Qué puedo hacer?”. Quien formula la pregunta es Marjorie Bajaña, 48 años, de Quevedo, en la recepción de la embajada en Madrid. Desde un rincón sencillo de esta ciudad, tardó más de 8 horas en localizar a su madre que reside en Portoviejo. Por suerte, ella está bien pero la descripción que le hizo de sus viejos recuerdos, de aquella plaza donde descubrió unos secretos o de un lugar furtivo ligado a su niñez “ya no existen, desaparecieron”.

Marjorie canaliza las miles de llamadas de apoyo que hoy se recibe en la embajada. Apunta meticulosamente sus nombres y su número de contacto. “Le llamaremos. Permanezca tranquilo hasta que las autoridades coordinen lo que es prioritario hacer”, responde con sutileza y una voz dulce como la papaya. España, un país enriquecido inexorablemente por el multiculturalismo global, ha reaccionado con rapidez para auxiliar a Ecuador.

El gobierno aprovechó la escala técnica realizada el mismo sábado en Tenerife por el avión presidencial que regresaba desde Italia para coordinar las ayudas más urgentes.

Ayer, temprano en la mañana en Madrid, los contenedores de la pista militar de Torrejón de Ardoz ya estaban en plena efervescencia. Un equipo de élite en la búsqueda y rastreo de la Unidad Militar de Emergencias del Ejército, compuesto de 39 personas y 4 perros, embarcaba rumbo a Manta. Junto a ellos viajaban 8 expertos en grandes catástrofes del equipo de Bomberos de Madrid.

Plantón humanitario

Con un ‘Viva el Ecuador’ concluyó la cita de más de 500 ecuatorianos que la tarde de ayer (19:00 España - 12:00 Ecuador) se reunieron en la Plaza del Sol en Madrid para participar de 5 minutos de silencio en conmemoración a los fallecidos tras el terremoto del pasado 16 de abril; y organizar la recolección de recursos económicos y materiales para ayudar a los damnificados.

Vladimir Pasquel, presidente de la Asociación Rumiñahui, reiteró que desde España no se requiere enviar alimentos procesados, que los esfuerzos se concentrarán en recaudaciones económicas y envíos de medicinas.  

Para mañana se tiene previsto definir el tipo de ayuda que se enviará a Ecuador y la creación de una Comisión que realice un seguimiento de las donaciones. (I)

Ayuda se acopia en el Zócalo de México

“Traemos donación para Ecuador porque nos sentimos parte de lo mismo. Además ellos nos brindaron ayuda (cuando ocurrió el terremoto) de 1985 y queremos corresponder”, explica Rafael Cruz al llegar al centro de acopio que se estableció en la Ciudad de México. “Todo es con el corazón”, completa su esposa, Ester Vázquez, con las bolsas vacías en sus manos después que dejaron dos paquetes de jabón en polvo, dos de sal, seis de frijoles, arroz y diez latas de atún.

Detrás de ellos, tres muchachas hacen fila para entregar más productos. Mientras que aumentan los alimentos en la mesa, la cónsul en México, María Sol Corral, se presenta para coordinar acciones con Protección Civil de la capital mexicana, dependencia que instaló el acopio.

Ella acordó con el secretario de Protección Civil local, Fausto Lugo García, que este será por ahora el único lugar para recibir la ayuda “porque queremos acciones unificadas”.

La cónsul explica después que ya avanzan las gestiones para trasladar lo que se recolecte: “yo misma tomaré un avión en los próximos ocho días cuando tengamos una cantidad importante de enseres y Aeroméxico (la línea) nos  ofreció llevarnos a Ecuador para que la carga no cueste”. El embajador en México, Leonardo Arízaga, informó que aterrizó en Manta el contingente de 120 personas -115 de ellas capacitadas para rescate- que envió el Gobierno mexicano. (Paula Mónaco, corresponsal en México). (I)

Los bomberos de Pasto rescataron ayer a un niño en Pedernales

Los colombianos expresaron su solidaridad con el pueblo ecuatoriano. Además muchas familias están angustiadas por la falta de comunicación de sus seres queridos que residen en Ecuador.

En Bogotá se conoció que familiares de dos colombianos desaparecidos clamaban en los medios noticias sobre su paradero.

Se trata de Diego Alexander Ceballos Rojas, de 26 años, y Jessica Andrea Cardona Ceballos, de 23, residentes en Manta. De acuerdo con Roosevelt Galeano, padrastro del primero, hasta el momento no han recibido ninguna noticia de sus familiares, por lo que con el transcurso de las horas aumenta la angustia.

Diego Alexander Ceballos era propietario de una panadería en Manta, al frente de una terminal que era construida, y estaba radicado allí hace 5 años. Mientras que Jessica Andrea trabajaba en una sala de internet que había montado como negocio propio hace 5 meses que llegó a Ecuador.

Esta familia, que se encuentra desorientada, solicitó a la Cancillería colombiana información sobre el estado de salud de sus seres queridos.

A la par Colombia trata de colaborar en los esfuerzos por buscar sobrevivientes. Un buque cargado con agua y raciones militares arribó al puerto de Manta proveniente de Buenaventura. También se envió a bordo de un avión militar un grupo de 65 rescatistas colombianos con equipos y perros especializados en tareas de rescate.

“Les hemos ofrecido toda la ayuda que necesiten. En estos casos lo importante es enviar lo que realmente se necesita”, señaló el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

Según Carlos Iván Márquez, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), indicó que el apoyo de estos equipos se centrará en “búsqueda y rescate” y trabajarán principalmente en Portoviejo.

Los resultados de la labor del personal de rescate colombiano dieron sus frutos cuando ubicaron a Juan David Restrepo, de 6 años, de nacionalidad colombo-ecuatoriana.

El menor fue rescatado en Pedernales. Allí un equipo de bomberos provenientes de Pasto, con equipos de alta tecnología, logró detectarlo. Juan David Restrepo fue ubicado sobre las 11:00 de ayer.

El capitán Germán Miranda afirmó que el proceso de remoción de escombros puede tardar, pero “el proceso puede ser complejo, pero lo importante es que ubicamos al niño. Los bomberos de Pasto están en Ecuador haciendo lo imposible por salvarle la vida”.

De otro lado, personal y equipos de rescate de la Cruz Roja Colombiana y de la Unidad de Gestión del Riesgo fueron enviados a Ecuador.

El director de Socorro Nacional de la Cruz Roja, César Urueña, aseguró que un grupo de 70 socorristas del organismo, más 15 vehículos con equipos especializados, se desplazaba por tierra hacia Ecuador. (Gustavo Veloza, corresponsal en Bogotá). (I)

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