Ayer se sintieron nuevas réplicas del movimiento telúrico, que superaron los 4 grados, pero no causaron más daños ni víctimas

8 horas de lucha para sacar a una mujer

Los miembros de la ‘casaca roja’ asignados a Manta, Portoviejo y Canoa trabajan contra el tiempo para hallar más sobrevivientes. La Policía resguarda los supermercados y centros de abastos de la ciudad puerto a fin de evitar posibles saqueos. Al cierre de esta edición, los servicios de agua potable y de energía eléctrica empezaban a normalizarse en varias poblaciones manabitas devastadas por el terremoto.
19 de abril de 2016 00:00
En Portoviejo, el drama que aparece en esta gráfica se repite en distintos sectores: hombres o mujeres devastados por la pérdida de familiares o amigos, y también por la destrucción de sus casas.
Foto: Rodolfo Párraga/El Telégrafo
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Manta-Portoviejo.-

Ciudadanos que caminan por las calles en búsqueda de alimentos, varios por las zonas más afectadas para observar los trabajos de rescate, así como otros con sus enseres que abandonan la ciudad, era el panorama de ayer en Manta.

El cantón es uno de los más afectados por el terremoto de 7,8 grados del pasado sábado.

Joel Hurtado, quien habita en la avenida 103 de Tarqui, sector donde hubo la mayor cantidad de casas afectadas, dijo que para él la situación es desoladora. Por ello cogió sus cosas y a su familia y ayer se fue a Montecristi, a la casa de un allegado, para ponerse a buen recaudo. “La tierra sigue temblando. Mi casa creo que ya es inhabitable”, dijo, entristecido.

Ayer se registraron dos movimientos de tierra fuertes, entre las 13:00 y las 15:00.

La intensidad de los movimientos fue de entre 4 y 5 grados de la escala de Richter, según los reportes de las autoridades.A pocos pasos, Johana Guerrero, una joven madre, pedía que la auxiliaran con víveres porque tiene niños pequeños y ha quedado en la calle.

Hasta el centro de acopio de donaciones, en el complejo Tohallí, llegó en las últimas horas todo el apoyo que proviene de las diferentes provincias.

Carlos Guevara, del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), expresó que previo a la entrega se hace una verificación de la familia damnificada. Ayer un grupo de 40 personas llegó desde Jaramisol, del cantón Jaramijó, a bordo de un camión para solicitar apoyo. Ellos no tienen víveres para alimentarse.

Pastora García y Wilson Quiroz, quienes encabezaron el grupo, explicaron que en su localidad es necesario el apoyo urgente. “Allá también estamos afectados, no tenemos agua, estamos mal”, manifestó la mujer.

En la mañana hubo rumores de posibles saqueos en el centro comercial de Tarqui, en donde escasos locales abrieron sus puertas.  

El jefe de la Policía de Manta, Mauro Vargas, aseguró que realizan vigilancia permanente y descartó posibles actos de vandalismo. “Ya se están abriendo los supermercados con la presencia policial, para que la gente se tranquilice. Hay abastecimiento. Está llegando la ayuda y vamos a normalizar todo hoy”, detalló el oficial.

Mercedes Toala y Sonia Orellana tuvieron que hacer una fila para adquirir víveres. “Llegamos a las 08:00, ya son cerca de las 11:00 y recién salimos”, comentaron las mujeres. Ellas y otras madres de familia estuvieron en uno de los centros de abastos del barrio El Murciélago.

El área de carnes del mercado de Tarqui se levanta cerca de los edificios derrumbados. Las autoridades prohibieron el ingreso de las personas a ese recinto, argumentando razones de seguridad.

El policía municipal Cristian Briones explicó que esa medida la adoptó el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal. “Hay carne y pescado que estaban congelados y podrían estar en buen estado. No obstante, cuidar la vida de los comerciantes y ciudadanos es nuestro principal objetivo”, enfatizó.

Hasta el mediodía de ayer, en Manta, la cifra de víctimas del terremoto era de 85, de los cuales 4 no han sido identificados. Los cuerpos de quienes ya fueron reconocidos son entregados inmediatamente a los familiares.  

A la ciudad porteña han llegado varios grupos de apoyo, especialmente de rescate, como los bomberos voluntarios de Perú, que arribaron en un número de 55. El capitán Carlos Álvarez, bombero del vecino país, expresó que  ellos están preparados para este tipo de eventos.

La metodología que estamos implementando, precisó, es la misma que la Insarag (una red mundial de más de 80 países y organizaciones bajo la sombrilla de las Naciones Unidas, que se encarga de temas relacionados con búsqueda y rescate urbano USAR). “De momento estamos en la fase de recuperación de víctimas”.

Aparte de los peruanos, a Manabí también llegaron varios contingentes de rescatistas oriundos de El Salvador, Cuba, México, Chile, Bolivia. Están por arribar los de España. El bombero mantense Jorge Medranda, acotó que a pesar de la dura labor sintieron satisfacción de recuperar 3 personas, las cuales habían quedado atrapadas con vida en el edificio Felipe Navarrete. “Se trabajó con rescatistas de Quito desde las 19:00 del domingo hasta las 06:00 de ayer”, añadió.

En Manta hay 8 albergues en casas comunales, establecimientos educativos y parques. Sin embargo, los ciudadanos prefieren estar en las viviendas acogientes o también en lugares a la intemperie por el temor de las réplicas.

Atrapados en Canoa

Jonathan Reyes, miembro del UPC (Unidad de Policía Comunitaria) aseguró que aproximadamente 30 fallecidos han sido rescatados de los escombros.

“Se pudo sacar a dos señores de entre lo que quedó de un hotel, pero la mayoría sigue allí debajo, sin vida. Hoy se pudo sacar a 10 personas más”, indicó. Dijo que la ayuda ha tardado en llegar, porque un deslizamiento de tierra bloqueó la entrada al balneario. Ayer por la tarde se habilitó la vía con ayuda de la maquinaria, pero tras nuevas réplicas hubo más deslaves y el paso está restringido.

Los alrededores de Canoa lucen desolados, hoteles caídos y escombros. Gran parte de los damnificados son turistas que llegaron hasta el balneario el pasado fin de semana.

Uno de ellos es Walter Gualote, quien vino de visita desde Quito, con sus sobrinas y esposa. Las 2 jóvenes fallecieron luego de que el hotel de 5 pisos donde se hospedaban se derrumbó. Él cuenta que se salvó de milagro, porque estaba en el patio.

En las redes sociales circulan numerosos mensajes de ecuatorianos y extranjeros que preguntan por el paradero de familiares o amigos. La Fiscalía registra 30 fallecidos. 29 han sido reconocidos y uno no identificado.

Comuneros calculan que hay al menos un centenar de personas bajo escombros. Asimismo creen que el número de fallecidos llegará a 100. Los servicios básicos seguían restringidos hasta el cierre de esta edición. (I)

DATOS

Los socorristas de Colombia, Cuba y Venezuela están trabajando en Portoviejo, en tanto que los de Bolivia en Jama y los de Chile en Pedernales.

Algunas empresas paralizaron sus actividades por razones de seguridad. La Fabril, una de las más grandes de la provincia, informó que sus plantas no sufrieron daños.

El rector de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Miguel Camino, expresó que la institución tiene activado su COE.  Al menos cuatro edificaciones tendrían daños estructurales, sostuvo.

El Alma Máter también se convirtió en un centro de acopio de víveres. Este se encuentra ubicado en las canchas múltiples. Allí se receptan los alimentos e insumos que llegan desde todo el país.

Gisela Pantaleón, directora de Vinculación, explicó que se receptan alimentos no perecibles, medicina de primeros auxilios, colchones, agua, jugos, sábanas, toallas, linternas, implementos de higiene, repelente y ropa en buen estado.

Las autoridades manabitas hicieron un llamado a los ciudadanos para que no se hagan eco de los rumores. Pidieron revisar la información oficial. (I)

Bomberos buscan entre escombros de los hoteles

A medida que pasan las horas en Tarqui, el desastre es más evidente. Los edificios están caídos y otros a punto de desplomarse. Hay decenas de postes en el piso, carros aplastados y personas llorando desconsoladamente por sus familiares fallecidos. Numerosas cuadras de este sector céntrico de Manta tienen escombros por doquier. Y en cada esquina, los sobrevivientes hablan sobre lo sucedido. Las retroexcavadoras desplazadas a la zona remueven los escombros de una estructura caída.

Sandra, quien prefirió no dar su apellido, miraba sentada el domingo, en la vereda de lo que fue su casa. Cuando la maquinaria hace un movimiento de tierra fuerte, ella se exalta. “He quedado muy nerviosa, estoy muy mal y solo quiero llorar”. Casos como el de esta manabita se repiten cuadra tras cuadra.

Segundo Franco, de 43 años, es una de las personas fallecidas en el suceso. En la mañana del domingo era velado a pocos metros de lo que fue su morada y que colapsó por el desastre natural. Sus familiares estuvieron confundidos hasta ayer, pues no sabían qué hacer con el cadáver. No pudieron formolizar el cuerpo, por la falta de logística, y por ello prefirieron llevarlo directamente al cementerio para sepultarlo. Cerca de las 15:00 procedieron al entierro.

Las primeras horas del domingo fueron vitales para rescatar personas con vida.

La labor de los socorristas fue intensa, incansable, plausible. En el hotel Miami, donde ya habían sacado varios cadáveres, una mujer seguía atrapada hasta el mediodía. Tras 8 horas de ardua labor, un grupo de alrededor de 20 bomberos encontró la forma de sacar a la víctima.

Quienes veían el rescate estaban tensos. Los bomberos no prestaban atención al resto, ni tomaban agua cuando las personas les ofrecían. Su concentración estaba en el operativo. Pasadas las 13:00, los voluntarios realizaron una formación sobre los escombros e iban pasando la camilla con la mujer a salvo. “Horas antes ya habíamos sacado dos personas más con vida (dos niños), pero la señora se nos complicó más. Le dimos soporte vital (agua, oxígeno) y utilizamos todos nuestros medios para el rescate”, expresó el capitán Arturo Saavedra, bombero guayaquileño. (I)

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