Carlos Tutivén Román, docente e investigador de la Universidad Casa Grande

“Cultural no implica limitarse a lo étnico, lo ancestral y lo autóctono”

- 29 de enero de 2019 - 00:00
Foto: William Orellana / EL TELÉGRAFO

La interculturalidad está representada en el mutuo interés de grupos distintos por conocerse y proyectar nuevas formas de conocimientos y productos. La iniciativa debe generarse en espacios comunes y apoyados por la sociedad.

La interculturalidad, según el docente de la Universidad Casa Grande, Carlos Tutivén, está proyectada en forma equivocada tanto en medios como en la Ley Orgánica de Comunicación.

De lo que se percibe en los medios de comunicación, mucho se relaciona la interculturalidad con los grupos étnicos, ¿es correcta esta interpretación del concepto?

Justo hace unos meses hubo un foro para discutir este tema con asambleístas porque había confusión en el manejo de conceptos inadecuados o todavía muy parciales de lo que es la interculturalidad.

En primer lugar, no hay que confundir interculturalidad con multiculturalidad. Por ejemplo, muchos medios han trabajado contenidos que más bien aluden a la multiculturalidad y no a la interculturalidad.

La interculturalidad es exponer las prácticas, productos, procesos, cosmovisiones, textos y los relatos de una cultura determinada. Mientras que, si hago una serie de artículos sobre la gastronomía ecuatoriana y voy haciendo un paneo de las diversas culturas que tienen distintos platos ancestrales, lo que he hecho es un paneo multicultural.

¿Qué implica, entonces, la interculturalidad?

El “inter” incluye un tejido, a construir, de intercambio y de diálogo entre culturas. Es muy diferente a lo multicultural.

Intercultural es un espacio siempre precario porque se requiere de la constante intersubjetividad, del intercambio, del diálogo, de la comunicación entre dos culturas para construir un territorio existencial más o menos común y participativo.

Supongamos que médicos occidentales se interesan en la medicina ancestral, pero con el objetivo de encontrar terapias alternativas a los modelos occidentales y por lo tanto necesitan investigar la cultura ancestral, que los chamanes conversen con ellos en un terreno que permita el encuentro. El producto final, los diagnósticos occidentales con las terapias chamanes es intercultural.

Si ya establecemos que intercultural es una comunicación entre culturas, ¿cómo hacer partícipes a grupos poco visibles como roqueros, punkeros..?

No es fácil porque requiere de la buena voluntad de ambas partes, de la necesidad de saber el uno del otro para poder llegar a acuerdos participativos.

Se dice que la interculturalidad empieza por el interés de conocer a la otra cultura, tiene que existir un interés en común y ese interés no puede, y esto ya es tarea de las universidades, generarse si no se conoce lo que tiene la otra cultura. Es importante que los medios, la academia, el mercado, los distintos actores sociales conozcan sobre lo que tiene que ofrecer una cultura.

¿Pueden estos grupos hacerse conocer por su cuenta  o es imprescindible el apoyo, digamos, de la  academia?

No hay una fórmula única... Y ojo, cuando decimos culturales, no hay que limitarse a lo étnico, ni a lo ancestral ni a lo autóctono. Cultural es cultura, un universo simbólico de prácticas que identifican a una comunidad y en ese sentido puede existir interculturalidad urbana, campo-ciudad, entre países y entre regiones.

No necesariamente hay que ser indígena para entrar en la interculturalidad. Ese es otro cliché que hay que romper en Ecuador. Interculturalidad también puede haber con los grafiteros y los gourmets de Samborondón.

¿Cómo proceder a su visibilización? Hay culturas que se han abierto a la cultura hegemónica y se han dado a conocer, pero conociendo los códigos de la cultura hegemónica.

Otro modo fue, en la época de la colonia y típica de occidente, cuando se invade a una cultura distinta, se la estudia y se traduce esos saberes a los términos propios y luego establece lugares de encuentro.

Si bien se dio durante la colonia, se mantuvo durante siglos.

También puede haber un encuentro mediado por un tercero que emplea técnicas comunicativas para visibilizar culturas.

De lo que ha podido percibir,  ¿cuáles han sido los grupos culturales que más se han interesado en visibilizarse?

Claro, no todos se dan a conocer. Hay que hacer una investigación más detallada. De las culturas y comunidades indígenas del Ecuador, quienes primero se abrieron a occidente, no solo en el país sino también en Estados Unidos y Europa, fueron los otavaleños con sus textiles, su música y sus mercados.

Esto ha permitido espacios de encuentros y de relativa hibridación. Cabe recordar también que hay culturas que no quieren ser vistas, ni tienen interés en mezclarse o negociar, como por ejemplo las tribus no conectadas de la Amazonía.

En esta confusión de intercultural con multicultural, ¿qué se requiere para corregirlo, especialmente, en los contenidos de los medios de comunicación que están obligados a generar espacio para lo intercultural?

Lo que ocurre es que la Ley de Comunicación tampoco la tiene muy clara, desde este marco legal se confunde lo intercultural con lo multicultural.

Un reportaje acerca del sombrero de paja toquilla, por ejemplo, se lo hace pasar por intercultural cuando en realidad es un repertorio de un tipo de cultura artesanal de una zona del Ecuador, nada más. ¿Dónde está lo “inter”?

Pero si a ese mismo reportaje, que tampoco está de más conocerlo, le agregamos una investigación sobre cómo es la matriz productiva del sombrero de paja toquilla termina proyectándose en determinadas prácticas urbanas, modas, en fusiones con otros escenarios, ahí ya podríamos ver relativa interculturalidad. (I) 

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