El requisito mínimo para ser docente titular es contar con una maestría

304 profesores de la U. de Guayaquil tienen ahora estabilidad laboral y un mejor sueldo

El requisito mínimo para ser docente titular es contar con una maestría
17 de septiembre de 2015 00:00

Para los ganadores del concurso de méritos y oposición de la Universidad de Guayaquil, conseguir el nombramiento de docentes titulares representa no solo estabilidad laboral o mejor sueldo, sino también el reconocimiento a su trabajo.

De los 304 docentes que recibieron la certificación, 151 son mujeres y 153 hombres. Ellos se integrarán a las facultades de Odontología, Economía, Veterinaria, Jurisprudencia, Enfermería, Medicina, Administración y Filosofía, estas últimas son las que más estudiantes tienen en el centro de estudios superiores.

René Ramírez, presidente del Consejo de Educación Superior, señaló que el 34% de los ganadores tiene entre 40 y 50 años de edad y el 35% se encuentra entre 30 y 40 años. El concurso dio una oportunidad a los becarios ecuatorianos que retornaron al país y que estuvieron interesados en el proceso. Además permitió la participación de quienes tienen otra nacionalidad.

El 28% son nuevos profesores y el resto antiguos docentes de la institución, que trabajaban por medio de facturas y sin estabilidad.

También se abrió la convocatoria para cubrir 395 nuevas plazas en las facultades de Ciencias Químicas, Matemáticas y Físicas, Ingeniería Química, Ciencias Naturales, Arquitectura y Urbanismo, Comunicación Social, Ciencias Agrarias, Ingeniería Industrial. (I)

Ligia Fariño, Facultad de ciencias económicas

“Estuve 3 años sin vacaciones para prepararme como docente”

Ligia Fariño tiene 33 años. Hizo dos diplomados y una maestría y pronto cursará un doctorado. Lili Coloma / El Telégrafo

“Trató de mejorar la sociedad no solamente de forma económica, sino que las personas tomen mejores decisiones”. Esa es la premisa que llevó a Ligia Fariño, de 33 años, a ser docente de la Facultad de Ciencias Económicas en la Universidad de Guayaquil. Lleva 10 años trabajando con relación de dependencia y por primera vez participó en un concurso de méritos y oposición.

“Siempre quise estabilidad y mejorar mi salario. Antes teníamos un sueldo sumamente bajo, de alrededor de 500 dólares. Sabía que si había un concurso, el mayor incentivo es que podamos tener mejores ingresos y con eso podemos mantener mejor a nuestras familias”, asegura.

Ahora la madre de 2 niños podrá hacerlo. Sabe que sus 2 diplomados y una maestría le sirvieron para quedar entre los 304 ganadores del concurso y convertirse en docente titular.

Ligia cuenta que el concurso consistía en mostrar todas las capacitaciones y cursos que tenían, posteriormente rindió una prueba de razonamiento verbal y finalmente una clase demostrativa.

“Muchos de los que participaron en la convocatoria se quedaron. De la Facultad de Ciencias Económicas, a la que pertenezco, 150 postularon. En el primer proceso se fueron quedando cerca de 80”, señala.

Para Ligia terminó la época de trabajar paralelamente a la docencia como asesora tributaria. “Vivíamos más de mi sueldo de mis otros trabajos que del de profesora”.

Ahora el siguiente objetivo de Ligia es publicar sus primeros artículos para la revista indexada del Banco Central.

Durante su intervención en la apreciación de los ganadores, René Ramírez, presidente del Consejo de Educación Superior, dijo que hoy la Universidad de Guayaquil tiene 7 potenciales patentes registradas.

La cristalización de estos proyectos fortalecerá la universidad. En el área de Economía, por ejemplo, hay un rezago de 30 años en el área de publicaciones.

En Ecuador, hasta octubre de 2013, los profesionales han publicado 500 artículos en revistas internacionales indexadas en la base de datos Scopus.

Por su parte, Ligia también prevé estudiar un doctorado. “Para llegar a este nivel me tocó hacer sacrificios. Estuve 3 años sin vacaciones para prepararme como docente. Si llegué hasta aquí es gracias a mis padres y por el apoyo de mi esposo, que se ha quedado a cargo de la familia. Sin él no hubiese continuado”. (I)

Pedro Antonio Mendoza, Facultad de veterinaria y zootecnia

“Con este concurso surgen nuevas expectativas”

Pedro Mendoza, de 55 años, en 2012 finalizó su P.hD en Estados Unidos. Junto con la docencia, es gerente de una empresa. Lili Coloma / El Telégrafo

Su abuelo y su padre fueron ganaderos y él continuó ese camino, pero desde la universidad. Pedro Mendoza, de 55 años, conjugó la docencia con la gerencia de empresas ganaderas y agrícolas. Es profesor de la Facultad de Veterinaria y Zootecnia hace 27 años y asegura que en su permanencia en el centro de estudios, la unidad académica nunca llamó a un concurso.

“Solo eran contrataciones por la categoría docente, después por horas de clases y por tiempo de servicio, pero siempre por contrato. No había un equilibrio entre el nivel de preparación, experiencia, calidad como docente y la remuneración. Aquí los sueldos iban desde $ 300, $ 500 y los aumentos a $ 800”.

En 1998 Pedro estudió una maestría y en 2012 concluyó su Ph.D en una universidad de Estados Unidos. Aun así el sueldo, asegura, no iba de acuerdo a su preparación.

“Con este concurso surgen nuevas expectativas, porque al incorporar profesores con doctorados vamos a integrar otro equipo de trabajo universitario, ya no solo haremos investigaciones de trabajos de titulación, sino proyectos de indagación a nivel nacional”. En menos de un año la institución superior ha logrado contratar 700 docentes mediante este proceso. 

Pedro cuenta que eligió ser maestro, porque el ejercicio de su profesión y su contacto permanente con el campo le permiten transmitir conocimiento y experiencia a los estudiantes.

Esto representa una motivación más para ellos. “Mi trabajo además de dar clases es hacer investigación científica, y vinculación con la sociedad”.

Relata que los alumnos hacen prácticas en las empresas que maneja. “Los mejores estudiantes que han pasado por las asignaturas que imparto, posteriormente son empleados de las compañías. Tengo ya un equipo de 10 médicos zootecnistas, 10 ingenieros agrónomos, entre otros perfiles”.

Precisamente, otro dato que entregó el titular del CES, René Ramírez, fue que la Estatal pasó de tener cero proyectos de vinculación con la sociedad en 2013 a 55 en 2015.

El día de la entrega de nombramientos a los docentes como Pedro, el rector Roberto Cassis firmó un convenio con los dirigentes de la Isla Cerritos de los Morreños, en el Golfo de Guayaquil. El compromiso tiene como objetivo lograr la protección del manglar y la promoción de una mejor calidad de vida de la comunidad. (I)

Martha Morocho, Escuela de enfermería

“Por 14 años trabajé por facturas, ahora seré titular”

Martha Morocho, de 40 años, en octubre del año pasado se inscribió en el programa de doctorados y estudiará Pedagogía. Lili Coloma / El Telégrafo

Apenas se graduó de licenciada en la Escuela de Enfermería, Martha Morocho Mazón tomó el camino de la docencia en la Universidad Estatal, institución a la que le ha dedicado 15 años de su vida.

“El enfermero tiene la oportunidad de desempeñar 4 roles, entre ellos el cuidado directo asistencial que es nuestra razón de ser; el administrativo, el investigativo y la docencia. El campo de acción es grande”.

Martha, de 40 años, se inclinó por el último aspecto y es el que más satisfacciones le ha dado. Desde muy pequeña admiraba a sus docentes de escuela, colegio y universidad.

“Ese perfil que observé me hizo tomar esta carrera. Ser docente de la universidad ha sido algo que siempre me ha gustado”, asegura.

Pero fueron también tiempos de incertidumbre, de necesidades, porque no era maestra titular y afiliada a un seguro por parte de la institución.

Para Martha, ser parte de los ganadores del concurso de méritos es una retribución a su esfuerzo, pues ahora tendrá estabilidad y un sueldo regularizado.

Nacida en Chimborazo, Martha emigró a Guayaquil para estudiar. De los 15 años que trabajó como docente, 14 fueron con un contrato de servicios profesionales, es decir por factura. Recuerda que solo en un año tuvo la oportunidad de un acuerdo formal. Además, el salario era muy bajo.

“Por eso tuve que ejercer mi profesión por 12 años en hospitales pediátricos como el Roberto Gilbert, Roberto Ycaza Bustamante y en Solca, y tuve que renunciar a mi área asistencial”.

Recuerda que en la Escuela de Enfermería cuando tenía un año como docente abrieron un concurso de méritos. “Recién empezaba y no tenía mucha experiencia”.

Ahora, bajo la nueva administración de la Estatal, decidió probar suerte y se inscribió. “Me parece importante ese sentido de responsabilidad actual que tienen los organismos reguladores de la educación superior, ahora se evidencia ese sentido de pertenencia con la sociedad”.

En octubre Martha se inscribió en el programa de Ph.D para un doctorado en Ciencias Pedagógicas, y seguir avanzando en su profesión. Ya tiene todos los permisos listos de la universidad para cursarlo. Ella se sumaría al grupo de docentes con Ph.D de la Estatal de Guayaquil. En la última evaluación, este centro de estudios superior tenía 6 docentes con doctorado. Hoy alcanza los 37 y otros 138 en preparación. (I)

Contenido externo patrocinado