Gobierno convoca al Acuerdo Nacional para reforzar la democracia

- 06 de mayo de 2019 - 00:00

El Gobierno explicará hoy los parámetros para desarrollar la propuesta. Se espera la participación y consenso de la sociedad civil. El Legislativo, quien aportó con un insumo para el documento final, confía en que el Acuerdo tenga objetivos claros hacia una idónea ruta económica, social y política.

A las 15:00 de este lunes 06 de mayo, en Quito, el vicepresidente de la República, Otto Sonnenholzner, presentará los parámetros, metodología y objetivos que comprenderá el Acuerdo Nacional Ecuador 2030.

El acto será en el Parque Bicentenario, y lo presidirá el primer mandatario, Lenín Moreno, ante alrededor de 1.500 personas. 

Este Acuerdo Nacional busca consolidar la institucionalidad y vocación democrática del Estado, con una visión enmarcada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

La iniciativa comprende siete ejes temáticos: democracia y la reforma institucional; seguridad ciudadana; no violencia y prevención de adicciones; seguridad social; educación;  cambio climático, y competitividad, empleo e innovación.

La propuesta estará estructurada por un grupo promotor o de iniciativa, mesas temáticas, secretaría técnica general, comisión de relatoría y comités locales.

El Gobierno prevé tener  en 45 días los primeros acuerdos que se requieran en los diversos ámbitos.

En abril, Sonnenholzner sostuvo que el país necesita trabajar en consensos que sean perdurables.

“Queremos ser un ejemplo de que se puede gobernar para un país, tenemos que dialogar con los diferentes sectores y llegar a soluciones”, señaló.

Además, dijo que con el acuerdo se avanzará en múltiples ejes de trabajo, como el tener un modelo democrático idóneo para el país.

También cree en la necesidad de abrir la discusión de un modelo económico efectivo, que tenga la participación del sector privado.

Mencionó que el Gobierno apuesta a lo que funcione, ya que aquello dará trabajo a la gente. “Si vemos las últimas elecciones, la gente no piensa en ideologías, sino en cómo tener salud, educación, empleo, equidad, oportunidades iguales para todos”.

A mediados de abril, Elizabeth Cabezas, presidenta de la Asamblea Nacional, entregó al vicepresidente Sonnenholzner el Acuerdo Nacional por la Gobernabilidad, un aporte del Legislativo para que el Gobierno lo tome en cuenta en la propuesta final que presentará hoy.

Cabezas manifestó que en la creación del documento participaron 250 organizaciones del país.  

“Este documento es un reflejo de que es posible construir acuerdos entre el Estado y la sociedad civil, a través del diálogo”, subrayó.

El acuerdo entregado al Gobierno está planteado desde 3 ejes: economía y producción; sociedad y democracia; seguridad y desarrollo.

Ruth Hidalgo, directora de la Corporación Participación Ciudadana, dijo que el Acuerdo por la Gobernabilidad fue criticado en su inicio porque parecía imposible establecer consensos.

Sin embargo, aseguró que a través del diálogo se construyó el documento desde las necesidades de los ecuatorianos. “El diálogo le hace bien a la democracia”.

Aquello lo comparte Polita Haro, del Gremio de Artesanos de Peluqueros de Pichincha, quien indicó que el sector necesita un marco legal incluyente, que abarque sus necesidades sin retroceso en los derechos adquiridos.

“Esta iniciativa de la Asamblea es importante porque reunió a la sociedad en mesas de trabajo y se tuvo la oportunidad de compartir un diálogo para aportar soluciones”, expresó.

Sectores ven positivo este Acuerdo Nacional 2030
Wilma Andrade, asambleísta de Izquierda Democrática (ID), dijo que el Acuerdo Nacional debería tener objetivos claros que determinen una idónea ruta económica, social y política del país.

Recordó que como ID acudieron a una convocatoria del presidente Moreno, luego de su posesión, para participar del Diálogo Nacional, en donde les presentaron inquietudes y propuestas a favor de los ecuatorianos, pero “no hubo seguimiento”.

Entre los temas planteados por los representantes de la ID constan: seguridad social, es decir, entrar a una reforma o tener una nueva ley para darle sostenibilidad al Seguro Social Ecuatoriano, y la generación de empleo.

“Siempre reconozco que el acuerdo y diálogo son importantes, por lo tanto, aplaudo esta nueva decisión del Gobierno de convocarnos, pero sería importante que se articulen las propuestas sugeridas”, indicó Andrade.

Además, instan a que se transparenten las condiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y que se fortalezca el tema de la seguridad y combatir el consumo y contrabando de droga.

La asambleísta acotó, además, que como Izquierda Democrática plantearon un acuerdo nacional por el empleo, con incentivos para la empresa privada.

“Ojalá que este acuerdo llegue a todos, para así plantearnos espacios de gobernabilidad. Esperamos que salgan propuestas absolutamente definidas, pero que se las realicen”, dijo Andrade.

Para el consejero del Gobierno, Santiago Cuesta, el Acuerdo Nacional 2030 es una propuesta positiva, porque reunirá a la sociedad civil en busca de acuerdos mínimos, con la finalidad “de sacar al país adelante”.

Cuesta manifestó que en el anterior Gobierno era imposible tener este tipo de iniciativas, porque “el dictador decía cómo debemos caminar todos. Ahora tenemos un Presidente democrático, que llama a conversar a todos los estamentos del país”.

Comentó que este Acuerdo  traerá cambios importantes para la sociedad, en la parte económica, laboral, mejoras educativas, entre otros, que serán consensuados con todos los sectores para lograr un mejor Ecuador.

“Además, buscamos que el próximo presidente no tenga los problemas que nosotros nos encontramos cuando llegamos al Gobierno”, señaló.

Por su parte, Fausto Camacho, coordinador del Observatorio Ciudadano Electoral, sostuvo que trabajar por un acuerdo, con la participación de todos los actores de la sociedad, es una propuesta correcta y positiva.

Comentó que esta iniciativa abriría una línea estratégica de país, no de Gobierno, la cual también implicaría, en su opinión, los avances hacia una reforma política electoral y del tema del Consejo de Participación Ciudadana.

Camacho ve importante que este tipo de iniciativas nazcan de una construcción colectiva, pero bajo diversas condiciones, como el que haya una metodología donde todos los actores acuerden reglas del juego del propio debate, tanto para edificar la propuesta, como para respetar lo que se apruebe.

Para el analista electoral, el éxito del Acuerdo Nacional 2030 radicaría en la voluntad de todos los actores de cada eje para acudir a los diálogos, luego está el acordar objetivos que satisfagan los intereses de cada parte.

“Y un tercer elemento que garantizaría el éxito de la propuesta es la voluntad de todos los actores y de la sociedad ecuatoriana para cumplir lo acordado”, indicó. 

En 1985, Chile cimentó las bases para el retorno a la democracia
Corría 1984 y el régimen dictatorial de Augusto Pinochet había decretado Estado de sitio, ante un aumento de las protestas sociales en Chile.

El ambiente en el país estaba convulsionado. A tres años de la crisis económica de 1982, los efectos aún persistían en la población.

Bajo ese escenario, el entonces recién asumido arzobispo de Santiago, monseñor Francisco Fresno, convocó a representantes de la oposición y partidarios del régimen a un proceso de diálogo.

Así, tras varias reuniones, el 25 de agosto de 1985 se firmó el Acuerdo Nacional para la Transición a la Plena Democracia por un grupo transversal de dirigentes políticos chilenos.

Aunque el documento fue desconocido por la dictadura, muchos creen que este fue el que cimentó las bases para el retorno a la democracia.

El acuerdo chileno contemplaba tres ejes: Acuerdo Constitucional, medidas de orden económico y social, y medidas inmediatas.

El primero señalaba que el restablecimiento de la democracia “hace indispensable el que todos tengan el derecho de expresar su pensamiento y asegurar sus libertades”.

Para ello, se proponía elección por votación popular del Congreso y del Presidente de la República, un procedimiento de Reforma Constitucional, entre otros.

En lo económico, se propuso superar la extrema pobreza y la marginalidad, la creación de trabajo, además, que las relaciones entre los trabajadores y empresarios sean equilibradas. 

Y el tercer eje indicaba el término a los Estados de excepción, pleno restablecimiento de todas las libertades públicas, entre otros.

Aunque muchos aseveran que el documento chileno fracasó como intento de construcción de acuerdos, sí marcó un hito significativo en esta dirección.

Hoy, 34 años después, Chile es uno de los países más prósperos de la región, con la quinta mayor economía de América Latina,  una democracia estable e índices altos en educación. (I) 

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