Los reclamos de paridad literaria entran en debate

- 17 de junio de 2019 - 00:00
Fragmento del cuadro 'La escritora de cartas sorprendida' (Gabriël Metsu).

Escritoras ecuatorianas reaccionaron a propósito de la afirmación, en una nota periodística, de que las cuotas de género son peligrosas para la industria editorial.

A inicios de junio, el escritor español Alberto Olmos puso en duda el machismo en la literatura citando la cantidad de trabajos presentados por hombres y mujeres en un premio literario en su país, el Ribera del Duero de Narrativa Breve.     

“Durante 8 años el porcentaje por sexos apenas varía, [...] casi siempre un 80% de hombres aspiran a ganar el premio mejor dotado de la narrativa breve en español frente a un bajísimo 20% de mujeres”, escribía Olmos en El Confidencial.

Era una respuesta al reclamo de autoras feministas por más espacio en la industria editorial. Uno de los últimos fue la cantidad abrumadora de hombres invitados a la Bienal Vargas Llosa en relación a las autoras.

Ecuador no está exento de esa polémica. En mayo, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) fue criticada por destacar únicamente a hombres en la promoción de su feria del libro, dedicada a la crónica.

Y el último fin de semana, el escritor Leonardo Valencia quedó, también, en la mira luego de una publicación sobre la presentación de su novela La escalera de Bramante.

Ahí, Valencia dijo que buscar una cuota femenina en la literatura es peligroso. Aunque lo ve bien desde el punto de vista de la difusión, cree que “con el tiempo se empezará a matizar quién está haciendo un trabajo relevante”.

Valencia resaltó la obra de ecuatorianas como Lupe Rumazo, Sonia Manzano, Sandra Araya y Mónica Ojeda. Y esta última agradeció en Facebook por la mención, pero dijo no estar de acuerdo con lo de las cuotas.   

“No es peligroso que una editora o editor se plantee buscar a buenas autoras para su catálogo cuando sabemos que llegan muchos más manuscritos de hombres (a quienes se les ha enseñado, desde la heteronormatividad, a competir y a tener ambiciones) que de mujeres (a quienes se les ha enseñado a no confiar en sí mismas)”.   

La escritora contó también las trabas que tuvo cuando quiso publicar su segunda novela en Ecuador. “Envié Nefando a muchas editoriales ecuatorianas antes de que Candaya quisiera publicarme. La mitad no me respondió y la otra me pedía pagar la publicación”.

Olmos y Valencia dicen que lo que debe primar es la calidad literaria y no la paridad de géneros.

Sonia Manzano, otra de las autoras mencionadas por Valencia, también cree que lo más importante es la calidad, y que “la literatura no tiene genitales”. Pero recuerda que a lo largo de su carrera ha visto cómo las escritoras fueron ignoradas.

Alguna vez, Manzano tuvo un debate con Jorge Enrique Adoum en la revista Matapalo, de EL TELÉGRAFO, por una antología poética en la que solo aparecían 4 mujeres. “Dijo que respiraba por la herida, porque no estaba incluida”, cuenta Manzano, quien tuvo que correr con los gastos de impresión de sus primeros libros.

En 1983, Miguel Donoso Pareja dijo que Ecuador “no es un país de escritoras”, lo que pretendía ser un llamado a más mujeres a escribir, según Michael Handelsmann en Revista Iberoamericana.

La frase aislada en un diario, sin embargo, dio pie a la crítica. En 1997, Donoso publicó la primera Antología de narradoras ecuatorianas.

Valencia sostiene que con él (que ha sido, por ejemplo, un activo divulgador de la obra de Lupe Rumazo), ocurrió algo parecido: “alguna prensa reduce”, le decía a Ojeda. Por ahora, el escritor se abstiene de dar declaraciones, y está escribiendo un ensayo al respecto.

El crecimiento de la literatura escrita por mujeres en Ecuador ha sido registrado, por ejemplo, por el New York Times en español, donde Jordi Carrión, crítico catalán, dijo que “las escritoras ecuatorianas hacen historia”, a propósito de Gabriela Alemán, Sabrina Duque, Mónica Ojeda, Solange Rodríguez y María Fernanda Ampuero.

Aunque en las editoriales ecuatorianas se repite el patrón de que son más hombres los que envían sus originales, la encuesta de hábitos de lectura del INEC (2012) dice que el 41% de mujeres en Ecuador eligen leer libros, frente al 34% de hombres. (I)

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