Robots generan aprendizajes en el hospital

- 17 de febrero de 2020 - 00:00

La era digital llega a las aulas hospitalarias para entretener y enseñar a los niños y jóvenes pacientes hospitalizados.

Wilo y Dobi son los dos robots que guían y divierten a los chicos del Hospital IESS Quito Sur. A través de juegos captan su atención y, según la edad, incluso diseñan sus propios juguetes.

A través de una programación en español, Wilo el robot, cuyo ensamblaje tardó un día y mide algo más de un metro de estatura, saluda, relata cuentos de terror, ficción y hasta brinda abrazos a sus jóvenes espectadores.

Con sonidos típicos de este tipo de juguetes, ejecuta cada una de las órdenes que le dan. Se mueve, ejercita y se desplaza hasta donde le indiquen. Así permite que los chicos hospitalizados sigan sus pasos, se despierten y dejen de lado la pereza.

Por momentos se golpea con la pared porque no tiene bien calculado el espacio, que se vuelve más corto por la presencia de los chicos.

Muchos tienen que retroceder con sus sillas para que Wilo no los golpee sin querer. Todos se divierten con los sonidos que emite en cada movimiento.

Uno de ellos es Brat, un pequeño de 3 años, quien tiene una fractura en su brazo derecho, pero se apoya en el otro para seguir los movimientos de Wilo. Es uno de los más entusiastas.

Entre los asistentes al aula está también Kevin, un chiquillo de 5 años que se esmera por cumplir cada una de las sugerencias de José Luis Ramírez, el creador de esta iniciativa, a quien ve por primera vez y ya le llama tío.

Ramírez sonríe al niño y le brinda todos los accesorios para que pueda construir su propio vehículo en lego. Además le muestra cómo ocurre la polinización de las abejas. Para ello hay un dispositivo que simula el ruido de este animal y con flores también fabricadas en lego, se explica el mecanismo. Kevin y su compañera Anahí quedan fascinados con la explicación que les brindan. “Me gusta esta forma de aprender”, dice Kevin.

La iniciativa también es para pacientes más grandes. A ellos se les entregan bloques gráficos, pero menos coloridos porque lo que en ellos se busca es afinar lo estético, para que construyan robots más estilizados que manejan seguidores en línea y sirven para competencia, explica Ramírez.

“Ellos aprenden mecanismos que permiten al robot moverse hacia adelante y hacia atrás. Para ello utilizan sensores infrarrojos”.

Este proyecto surgió de casualidad cuando el hijo de Ramírez estuvo internada.

“Yo veía que los niños se aburrían mucho, incluso cuando estaban mirando películas en la computadora. Cuando llevé el robot, todos quedaron fascinados”.

A partir de ahí conversó con las autoridades del hospital y ellos mostraron total apertura a esa idea. Eso sí, la única condición es que cada uno de los objetos que utiliza esté totalmente desinfectado y no genere ningún inconveniente en los internos.

Para cumplir ese requerimiento, cada pieza que regresa del hospital al local de Robot Planet Ecuador pasa por un proceso de desinfección completa. Primero el gel antiséptico y luego un spray especial de limpieza, para luego ir al proceso de secado.

Hoy incluso deben llevar indumentaria quirúrgica para evitar que bacterias puedan pegarse en la ropa que los instructores usan.

Mejora la recuperación

El coordinador de Pediatría, Juan Carlos Sánchez, afirma que la presencia de la tecnología en el aula hospitalaria permite que los chicos recuperen su estado de salud en menos tiempo de lo previsto.

“La idea es que estos espacios se incluyan en la era digital, pero de una forma más lúdica y educativa”.

El especialista señala que el apoyo psicosocial es fundamental para que la estancia hospitalaria de los niños y jóvenes sea más agradable. Así evitan ver al nosocomio como un lugar donde está el médico que temen o donde les van a pinchar y causar doler.

“Está comprobado psicológicamente que los chicos mejoran, sobre todo aquellos que tienen una estancia hospitalaria prolongada”. (I)

 

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