Las redes sociales construyen aprendizaje en un aula de clase

- 05 de junio de 2019 - 14:48
Foto: Danny Mera | et

El uso de una red social dentro de un aula de clase puede ser un distractor para el proceso educativo, pero también una potente herramienta de ayuda en la construcción del conocimiento. En consecuencia, el docente no debe tener miedo a manejar y adaptar las tecnologías a su clase para captar la atención y mejorar el aprendizaje del estudiantado, acorde a las exigencias del siglo XXI.

Fabricio Gómez, vicerrector del Colegio San José La Salle, asevera que en la unidad educativa aceptan a las redes sociales como un complemento para la formación de los estudiantes. "Los maestros no estábamos preparados para enfrentar este desafío y lo vimos como una amenaza a la clase tradicional. Sin embargo, con el tiempo, algunos enfoques pedagógicos, la neurociencia nos están haciendo entender de que el muchacho aprende más rápido con ciertos instrumentos que tiene a la mano".

Gómez asegura que el comportamiento adolescente se habitúa en tomarse fotografías en el curso, subir historias en el Instagram, chatear en la aplicación de mensajería Whatsapp, por lo que el maestro tiene que saber manejar la clase y "buscar el momento oportuno en usar el celular, en utilizar la tecnología".

El Vicerrector motiva a los maestros a no tener miedo al aprendizaje en redes sociales, en tecnología, pues  "eso nos va a permitir tener mejores resultados en las asignaturas. Porque si vamos a seguir educando con las metodologías antiguas nuestros muchachos se duermen en clase; es necesario captar la atención, por lo que el uso tecnológico no es un enemigo, es una herramienta".

El dirigente académico sostiene que es necesario para todas las instituciones educativas ir implementando tecnologías a los procesos metodológicos. "Muchos maestros tienen miedo a usar las tecnologías y algunas veces tienen el errado criterio de pensar que la tecnología y las redes sociales son una amenaza para nosotros como educadores y no es así", puntualizó.

Asimismo, comentó que se presenta el caso de que en la materia de Lengua la docente publica una noticia en la red social Twitter y los estudiantes comentan al hilo. El estudiante debe leerla, identificar qué tipo de texto es (argumentativo, literario, etc.) y publicar su criterio sobre esa información. "Esa también es una forma de incentivar la lectura y desarrollar el espíritu crítico" porque "el estudiante lee y publica su comentario", precisó.

Ricardo Ortega, vicerrector del Colegio Vicente Rocafuerte (VR), plantea que la aplicación de la tecnología varía en función de las condiciones de la institución educativa, pues explica que no siempre se puede desarrollar un trabajo con las redes sociales "porque la capacidad adquisitiva de los estudiantes lo limita". Ello implica que en los pocos trabajos que son pedidos se los haga con un tiempo de anticipación.

"La informática rompió muchísimos paradigmas. Anteriormente, era difícil estudiar medicina, no por capacidad, sino porque conseguir un libro (enciclopedia) determinado era muy caro", aseveró Ortega al tiempo de precisar que "podemos tener información de primera mano de cualquier país del mundo. Eso tratamos de aprovecharlo".

En consecuencia, existe el caso de maestros (Matemáticas, Estudios Sociales, Infórmática, Lengua y Literatura) que trabajan con los estudiantes vía correo electrónico. Ángela Fernández, docente de Informática en el (VR), declara que ha creado grupos de whatsapp para compartir archivos y notas.

Ortega menciona que "no todos los muchachos tienen internet en sus casas; el padre de familia hace esfuerzos para que el joven pueda desarrollar sus conocimientos". Finalmente, agregó que "las redes sociales no nos ayudan tanto en el tema de la deshonestidad académica".

Ángela Fajardo, rectora del Colegio Domingo Comín, contrasta la realidad al analizar que los estudiantes deben ser preparados para la magnitud y alcance de las redes sociales, pues no hay una cultura de su uso para fines académicos.

David Bayona, vicerrector del Colegio Domingo Comín, describió que "a la juventud le gusta seguir modelos, ejemplos; ahorita están de moda los youtubers. Hasta los más chiquitos quieren ser youtubers. Y en realidad, estos youtubers nunca te dan nada positivo, la mayoría de ellos se mofa de una realidad social. (...) Lo están haciendo por dinero, porque si hablaran de educación o hablaran de algo positivo, de valores, no tendrían la misma acogida".

Bayona coincidió con la visión de Fajardo y consideró que "no tenemos una cultura digital, una cultura de trabajar una red social; en el momento en que la gente se vaya acostumbrando a eso, habrá que ver qué pasa". (I)

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