MaMis en Movimiento, una comunidad de madres migrantes

- 13 de mayo de 2018 - 00:00
Entre las actividades ofertadas se encuentran seminarios y jornadas pedagógicas. Se fomenta el encuentro de organizaciones sociales en torno al refuerzo del multilingüismo. Para esto se realizan talleres con voluntarios.
Fotos: Cortesía /MaMis

La organización apoya a la integración de mujeres extranjeras que viven en Alemania con sus familias. Se dictan cursos, talleres, charlas con el fin de empoderar a los migrantes, a las mujeres y madres hispanohablantes de origen latinoamericano. Su meta es ganar una participación activa en el espacio público y privado. El trabajo es profesional, pero voluntario.

Fundada por 9 mujeres en el 2012, MaMis en Movimiento e.V. es una organización de y para mujeres hispanohablantes, latinoamericanas y españolas, en Berlín.

Al inicio, el grupo atraía principalmente a madres, pero con el tiempo se ha posicionando como una organización de mujeres, aunque actualmente participan algunos hombres. La organización busca apoyar la integración de mujeres migrantes y sus familias en Alemania a través de cursos, talleres, charlas y otros eventos que buscan empoderar al migrante, a la mujer y madre migrante para que gane una participación activa en el espacio público y privado.

La asociación y sus mujeres son un ejemplo de resiliencia y tenacidad. Somos cinco mujeres y un bebé los que estamos sentados en un café en un barrio que queda a una hora en tren del centro de Berlín. Acabamos de salir de una de las charlas de la asociación MaMis en Movimiento dirigida por Marita Orbegoso. Además de Marita han venido Johana y Carolina, nacidas en Pasto; Rocío, de Guayaquil, y su bebé, que es mitad alemán.

La charla informativa de la que acabamos de salir trataba acerca del soporte social y financiero a madres que ofrece el estado. Una de las docentes que apoya a MaMis en Movimiento nos explicó de manera detallada cómo navegar por el complicado sistema de políticas sociales existentes para recibir el conocido “Muttergeld” (dinero para madres). Nos explicaron de manera detallada qué documentos presentar al Estado, en qué fechas y bajo qué condiciones; toda la información necesaria para que las madres no dejen de recibir el dinero y el apoyo del Estado, al que tienen derecho por no haber entendido una palabra en alemán o haberse confundido de formulario.

Eso es el corazón de MaMis en Movimiento: ofrecer espacios de formación, información e intercambio para la madre hispanoamericana que la apoyen en su proceso de empoderamiento y promuevan su participación activa en el espacio público y privado.

Mientras esperamos el café, Marita comenta el objetivo de MaMis en Movimiento: “a través de espacios de calidad y calidez ofrecemos ofertas pedagógicas que buscan reforzar la educación bilingüe de nuestros hijos, pero más allá de eso nuestro propósito es crear espacios de participación para todos y todas”. Mientras habla todas clavamos los ojos sobre ella. Es una mujer inteligente, magnética y da placer escucharla cuando habla.

“El grupo empezó el 2010. Cuando fuimos asociación en 2012 no pensamos que iban a llegar tantas mujeres de países diferentes. Ahora una parte fundamental de MaMis es el trabajo con la comunidad de madres refugiadas así que muchos de nuestros eventos se hacen incluyendo el Español-Alemán y árabe, por ejemplo”.

Luego le pregunto a Rocío, cuyo marido es alemán, qué fue especialmente lo que la llevó a volverse asociada a MaMis en Movimiento. Meciendo a su hijo en los brazos la mujer me dice que para ella, que vive en este barrio alejada de la mayoría de ofertas culturales y de ayuda a la madre, lo más importante de MaMis en Movimiento es que le brindó una red de apoyo.

Con su familia  viviendo en Ecuador y su esposo trabajando, Rocío pasaba mucho tiempo sola en casa. A través de MaMis en Movimiento, Rocío ha tenido la oportunidad de conocer otras madres con quienes compartir e intercambiar ideas y consejos.

Me cuenta que fue asistiendo a una de las charlas que organiza la asociación que conoció a su niñera y que ahora tiene a alguien que pueda venir a ayudarla para que ella se tome un día de descanso. Cuando Rocío dice esto las otras tres mujeres en la mesa asienten con la cabeza. Ellas entienden perfectamente lo que significa ser responsable por otro ser humano a tiempo completo.

Johana dice que ella empezó a involucrarse con la organización asistiendo con sus hijos a los eventos para niños de MaMis en Movimiento porque quería tener la oportunidad de hablar con otros adultos. “Amo a mis hijos con toda mi alma, pero también estaba cansada de solo hablar babysprache (idioma de niños)”, dice riéndose muy fuerte. Todas asienten de nuevo con la cabeza.

En la organización, Johana no solo ha encontrado una comunidad sino también un lugar para desarrollarse profesionalmente y aprender alemán.

Desde hace un par de años Johana trabaja como coordinadora de un proyecto dirigido al acompañamiento educativo a madres refugiadas y organización de cuidado de niños en Prenzlauer Berg. En este empezó como asistente. También es miembro del equipo de finanzas, en consonancia con su formación previa ya que es contadora. “Este año tuve que dar yo sola una presentación en alemán sobre MaMis en Movimiento frente a una audiencia grandísima” —dice enfatizando en “sola” y “alemán”. En la voz y en sus ojos se le ve el amor que siente por la organización y su trabajo y lo orgullosa que se siente de sus avances.

Sus palabras transmiten toda su tenacidad. Tiene razón, el recorrido que hacemos los migrantes es largo y lleno de retos. Y a pesar de que muchas veces tenemos que caminar solos por las calles, tener una comunidad donde podamos, de tanto en tanto, parar nuestro viaje para tomar agua o recostar la cabeza, como muestra el ejemplo de Johana, puede cambiarnos la forma cómo entendemos el camino y hacer el viaje más llevadero.

Desde su trabajo con MaMis en Movimiento, Johana ahora contribuye a ayudar a otras madres que apenas están empezando su nueva vida en Alemania. Ese es el caso de Paula, quien es amiga de Johana desde que vivían en Pasto. Ella vino a Alemania por su pareja. Paula tiene un par de meses de embarazo y lleva tan solo tres meses en Berlín.

“En Colombia yo trabajaba en un banco, estaba ocupada todo el día. Venir a Alemania y no poder trabajar ha sido para mí un choque fuerte. Acostumbrarse a una nueva vida es difícil”, dice. “La fundación ha sido mi apoyo en la ciudad. Estar en embarazo te cambia la manera de pensar y todas las charlas y eventos de MaMis en Movimiento me han ayudado a conocer a otras madres en mi situación. El intercambio con ellas me ha llenado de ganas y fuerzas para seguir”. Esta vez yo también asiento con la cabeza intentando demostrarle  que la entiendo. MaMis en Movimiento busca apoyar a madres migrantes como Paula y hacer de la experiencia personal de la maternidad  un motor de cambio social.

“Las mujeres entran a esta asociación a través de sus hijos, pero en el camino se encuentran a ellas mismas. Primero empiezan las amistades y las sinergias y con eso nuestras MaMis en Movimiento construyen proyectos y actividades”. MaMis en Movimiento es un ejemplo en Alemania de que el conocimiento y la comunidad son las bases que estructuran el proceso de empoderamiento de la mujer.

Les agradezco a todas por compartir sus experiencias conmigo. Me despido con un fuerte abrazo y la promesa de volver a verlas. (I) 

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