El docente tiene que estar comprometido con su razón de ser

- 15 de julio de 2019 - 16:00
Foto: Cortesía de Colegio Ecomundo

En el contexto del sistema educativo, ¿cuáles son los valores humanos que el docente debe aplicar en la construcción de un clima propicio para el aprendizaje? ¿Cómo el facilitador debe gestionar el manejo de un grupo? ¿Cuál debe ser el grado de confianza que debe establecerse en la relación académica?

Si bien en la educación ya no se puede dar clases sin herramientas tecnológicas, el valor humano sigue siendo trascendental, porque el colegio no es una fábrica, el estudiante no es un producto, sino un ser mejorable, perfeccionable. Al respecto, hay cinco aspectos a tener en cuenta, tales son: compromiso, confianza, conducción, humor y respeto. 

El inspector del Colegio Ecomundo, César Coffré Betancourt, sostiene que el docente, para proyectar su liderazgo a un grupo de estudiantes, debe poseer una buena oratoria, postura, vestimenta, accionar inteligencias múltiples (visual, intrapersonal, interpersonal), estar alineado con los valores institucionales, las metodologías educativas en relación al grado de enseñanza y mantenerse actualizado con las normativas ministeriales

Además, el contenido teórico de la cátedra debe estar complementado en la práctica con un proyecto útil a la sociedad. Coffré advierte que "es importante que el chico termine en realidades. Quien no vive realidades, pierde".

Compromiso

"El docente tiene que estar comprometido con su razón de ser", afirma Coffré. Y ello conlleva que tiene que haber una coherencia. Por ejemplo, plantea que al elevar la voz con la expresión imperativa de "hagan silencio", genera en el estudiante una percepción sobre la contradicción empleada, lo cual resta credibilidad al profesor. Asimismo, precisa que provocar temor no es una buena herramienta comunicacional; pues va a originar una reacción y una resistencia.

Para modificar malos comportamientos no basta con emplear afirmaciones, es necesario sostenerlas con razonamientos. 

"No es lo mismo que le diga 'no insultes', 'no seas patán', 'no seas vulgar', no le estoy diciendo nada: tengo que darle estructura", apunta Coffré.

Confianza

La familiaridad entre el educador y el estudiante es enormemente importante para preparar la introducción de un contenido a tratar. Si no está el antecedente, se presentarán dificultades por una falta de motivación o sentido en el accionar.

La confianza ayuda en la aplicación de variadas herramientas como la denominada lluvia de ideas, contar experiencias, historias, etcétera. Tales herramientas son infinitas y se las construye con creatividad e imaginación.

Si bien es necesario establecer un vínculo afectivo para generar un buen clima de estudio, un exceso de confianza puede generar interpretaciones desafortunadas.

Tal relación académica halla un límite en el respeto al espacio vital. Ello también implica mantener distancia en el trato verbal, empleando el habla formal. "Hay estudiantes que inconscientemente trabajan con el tuteo, porque están midiendo al profesor", manifiesta Coffré al tiempo de aclarar que la firmeza en la programación que se tiene en el desarrollo de una clase no es negociable.

Conducción

El vicerrector del Colegio Americano, Carlos Morlás, propone un urgente viraje en el rol del profesor, dejando de ser un simple transmisor para convertirse en un influyente conductor. Por ello, puntualiza que "ya no pueden ser meros transmisores de conocimiento; tienen que convertirse ahora en conductores de los estudiantes" para que ellos puedan procesar críticamente toda la información disponible. 

El dirigente académico enfatiza que el docente debe desarrollar en sus estudiantes el espíritu crítico en un contexto mundial "en el cual no toda la información en internet es válida; hay que asimilarla, clasificarla y ponerla en práctica".

Decreta contundente que en la actualidad las clases deben tener un componente audiovisual, pues las imágenes son un refuerzo necesario. "Los vídeos son útiles cuando conducen a los conceptos que el docente quiso explicar", anota.

Humor

La acción humorística es una herramienta para bajar la tensión y captar la atención del estudiante, del auditorio. No obstante, la broma no debe referirse al alumno, sino a temáticas generalizadas de actualidad.

Otra vía de empatía pasa por estar a tono con temas de farándula y música, puesto que logra un gran poder de identificación respecto a la percepción del entorno.

Disponer de un humor autoreferencial, tener un semblante asequible, es decir, una política de puertas abiertas no genera la pérdida de respeto del estudiante, analiza Coffré.

Respeto

Morlás recomienda el trato formal del "usted" y rechaza contundente el empleo del tuteo porque ello puede degenerar en un exceso de confianza.

Además, sostiene que en la dinámica del aula la primera parte es el respeto; la segunda es la preparación de la clase para seguir manteniendo la atención hasta el fin.

Recuerda que en cierta ocasión había llegado a su oficina un grupo de estudiantes por una acción inapropiada hacia un profesor. Luego, en la investigación del hecho, los integrantes exclamaron: “Nos cargamos a quien se deja cargar”. Por ello, asegura que el docente defiende el respeto clase a clase y que siempre debe haber una línea que no se debe superar(I)

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