Dispositivo mejora la movilidad

- 04 de febrero de 2020 - 00:00

Mauricio Caiza diseñó NOVA como un asistente que facilita el desplazamiento de quienes tienen sillas de ruedas y evita usar la fuerza para empujarlas.

Tras 18 meses de investigación y seis de construcción, Mauricio Caiza diseñó el asistente de movilidad (NOVA), con el cual la persona con discapacidad física -que utiliza silla de ruedas- puede trasladarse en menor tiempo a su destino y sin necesidad de usar la fuerza de sus brazos para desplazarse.

NOVA es una adaptación de una minimoto que se une a la silla de ruedas convencional.

El mecanismo para el funcionamiento de frenos y acelerador es similar al de este medio de transporte. Tiene incluso un foco delantero que permite alumbrar el camino.

Sin embargo, la gran diferencia con una moto está en el dispositivo de movilidad del motor, ya que usa una batería eléctrica en lugar de gasolina.

El prototipo, que es parte de la tesis de grado  de Caiza, fue totalmente ensamblado en el país.

Piezas como el trinche para la llanta, los manubrios, el telescopio y los brazos sujetadores están fabricadas en acero inoxidable, que las hace resistentes al tiempo; mientras que la caja donde va la batería está hecha de lata.

La batería con carga total puede recorrer hasta 30 km y tiene una vida útil de al menos cinco años; esta y las llantas son los componentes de origen asiático, el resto lo consiguió aquí.

Todos los costos de la fabricación y adaptación del prototipo fueron asumidos por  Mauricio, quien es un egresado de la carrera de Mecatrónica de la Universidad UTE en Quito.

Ahí conoció al docente Miguel Sánchez, quien le ayudó a darle un diseño de fácil uso, que le permite ser desmontable de la silla de ruedas, en caso de que el usuario así lo quiera.

Además, por su tamaño y peso se lo puede llevar sin inconvenientes en los automóviles.

“Esa es una ventaja si comparamos con las sillas eléctricas, que son más caras y no se pueden trasladar con facilidad dentro de los autos”.

Parte de su inspiración para elaborar este producto fue su padre y también las personas que a diario tienen que empujar sus sillas  para desplazarse.

Así descubrió que de las  223.738 personas con discapacidad física registradas en el Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades (Conadis), el 40% usa silla de ruedas.

“El objetivo es evitar que quienes ya tienen dificultad de movilidad, desarrollen además problemas en los brazos como distensión de ligamentos”.

Por ello, la fisioterapista Adriana Romero destaca la utilidad del dispositivo.

“Permite prevenir lesiones en los miembros superiores, porque va a disminuir la fuerza que se requiere para empujar las ruedas de la silla”.

Caiza cree que cuando el dispositivo salga a la venta su precio bordeará los $ 1.000, pero el objetivo es bajarlo con apoyo de la empresa privada en una producción a escala.

“La idea es seguir mejorándolo para que sea lo más adaptado posible a las necesidades del usuario. Incluso pensamos en sustituir el acero por aluminio, que es más costoso”.

Fase de testeo
Las primeras pruebas para comprobar el funcionamiento de este mecanismo solo las han hecho sus autores. En los próximos días esperan que sean los futuros usuarios quienes realicen la fase de testeo.

“Ellos nos podrán decir con exactitud qué aspectos se pueden mejorar para una comercialización en el futuro”.

Con esas recomendaciones esperan mejorar el modelo con materiales más livianos y un diseño mucho más ergonómico para quienes las vayan a usar. (I)  

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