El Boccia rehabilita y entretiene a las personas con discapacidad

- 20 de agosto de 2019 - 00:00
Jorge Delgado lanzó la bola azul cerca de la blanca. Él hace dos años y medio practica boccia. Un entrenador le enseñó este juego. Hoy, él representa al país en competencias.
Foto: Jimmy Tapia / El Telégrafo

La disciplina, parecida a los bolos, mejora el estado de ánimo y motricidad del colectivo de atención prioritaria. Una decena forma parte de este club.

Un grupo de jóvenes con discapacidad física formó una especie de círculo en la explanada del MAAC Cine, en el Malecón Simón Bolívar de Guayaquil.

Douglas Flores y Jorge Delgado, usando sus sillas de ruedas para trasladarse, se ubicaron juntos, pero frente a una bola blanca que yacía en el suelo, a cuatro metros de distancia.  

Jorge tomó tres balones de color azul y los colocó sobre sus piernas; Douglas hizo el mismo gesto, pero con los de color rojo. En cambio, Ignacio Muñoz, quien se convirtió en el árbitro del juego, se puso atrás del esférico blanco y tomó una paleta de madera con los tonos de las citadas “canicas” gigantes.

Al mostrar la cara azul de la paleta, Delgado agarró la pelota, la movió pendularmente y la lanzó hacia la blanca. Por su parte, Douglas, sujetó la roja, alzó el brazo y la tiró en la misma dirección que su compañero.

bocciaIgnacio Muñoz, entrenador del grupo, mide la distancia entre los esféricos. El que queda más cerca es el ganador. Foto: Jimmy Tapia / El Telégrafo

Esta actividad se denomina boccia y es considerada un deporte para las personas con discapacidad. Inicialmente fue pensado para los pacientes con parálisis cerebral, pero se sumaron aquellos con enfermedades motoras o con lesiones físicas severas.

Los médicos, más que un deporte, lo consideran una terapia que permite mejorar la motricidad, quitar el estrés, ayuda al desarrollo social colectivo y genera confianza en los pacientes.

Justamente, Geovanni Hidalgo, de 17 años, se sumó hace un mes. Su mamá, Cristina Altamirano, lo llevó para que continúe su recuperación. El menor de edad usa silla de ruedas, pues tiene una válvula en la cabeza.

Ella, quien empuja el vehículo, lo traslada tres veces a la semana a los entrenamientos, que se efectúan en la avenida Barcelona (Parque Lineal).

La madre resaltó que Geovanni mejoró su estado de ánimo. “Los médicos del hospital me sugirieron que realice actividades. Llegué aquí porque una amiga me lo recomendó”.

Según el Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades, en el país hay 458.811 personas que pertenecen al colectivo de atención prioritaria. El 46,6% del grupo tiene problemas físicos. Sin embargo, no hay impedimentos para sumarse a esta actividad.

Mayerly Gómez, de 16 años, no controla sus brazos ni piernas pero sí su cabeza. Por eso, hace los tiros con esa parte de su cuerpo. Su mamá, Mónica Valarezo, armó una especie de rampa miniatura frente a la adolescente. Luego, Mayerly se coloca un casco con una palanca de metal. Así impulsa el esférico que queda cerca de la bola blanca.

Emperatriz Luna, fisioterapeuta de la Fundación Nurtac, recomendó este deporte, ya que estimula el área cognitiva y física, disminuye la rigidez y relaja los músculos, proporcionando estabilidad motriz en la marcha y el agarre.

“El 95% tiene torpeza motriz. Para ellos cualquier movimiento que ejecutan les aporta felicidad en sus vidas porque es un logro”. (I)

bocciaMayerly Gómez lanza la pelota con un casco especial, pues no mueve la cabeza ni los pies. Foto: Jimmy Tapia / El Telégrafo

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