Un superhéroe africano

- 03 de junio de 2018 - 00:00

Marvel integra a su universo de superhéroes a la Pantera Negra (2018), filme dirigido por Ryan Coogler. En el marco de superhéroes blancos, norteamericanos o alienígenas, la película tiene el mérito de presentar a un protagonista afrodescendiente, motivo para admirar el legado de la cultura africana en el contexto posmoderno.

Pantera negra, como toda historia de Marvel, se alza sobre el mito de un metal alienígena que es motivo de la instauración de un régimen y una división política. Tal premisa sirve para representar el origen mítico de superhéroe afro actual, el cual no es un ser humano cualquiera, sino uno que tiene un origen divino y fantástico. A través de este personaje se trata de mostrar la riqueza mítica y política de los pueblos africanos dentro de una historia de superhéroes. Coogler, un afroamericano hace del superhéroe, bajo la máscara de la Pantera Negra, es el ejemplo de un gobernante que dialoga con la nación y es justo pese a la diversidad cultural. La intención es clara: con este gobernante se demuestra que África (en este caso Wakanda), fuera de las representaciones exotistas del cine y de la cultura occidental esconde un mundo fantástico donde se ha desarrollado una altísima tecnología, producto de la explotación del mineral alienígena. La clave en todo esto es hacernos caer en cuenta que, fuera de las culturas occidentales, algunas que han desarrollado tecnologías y conocimientos que parecen universales, debemos empezar a considerar seriamente esas otras culturas subalternizadas por el dominio colonial, y saber que sus mitos, sus formas distintas de agrupación y de gobierno o su mirada distinta al orden que organiza el universo, son las características de otros mundos con un potencial superior indiscutible. Es interesante que el superhéroe africano como dirigente de una nación que renace se dirija a los representantes del mundo y les ofrezca las tecnologías y el conocimiento de Wakanda para el logro de una vida mejor en el planeta; ante ello la respuesta de los occidentales es una sonrisa y el menosprecio. En este punto Pantera Negra se convierte en una especie de bofetada a la supremacía ideológica de Occidente que sigue desentendiéndose del rol protagónico de otras culturas en la construcción de una nueva humanidad. Este asunto relevante vuelve al cine de superhéroes, particularmente al de Marvel, trascendente, más allá del horizonte del espectáculo.  (O)

 

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