La clase media francesa se levanta contra Macron

- 04 de diciembre de 2018 - 00:00
Conductores participan en una protesta contra las políticas del gobierno de Emmanuel Macron, en el centro de París. Las manifestaciones terminaron el fin de semana en sendos disturbios.
Foto: EFE

El movimiento “chalecos amarillos”, desligado de los partidos políticos y sin un líder visible, mantiene una protesta contra el alza de los precios de los combustibles y costo de vida.

Autos carbonizados, bancos arrasados, farmacias asaltadas y destruidas, boutiques saqueadas, se observaba este lunes 3 de diciembre en los barrios chics de París, tras la insurrección de los “chalecos amarillos”, en la que se infiltraron grupos anarquistas.

El movimiento de los “chalecos amarillos” -que toma su nombre de los chalecos fluorescentes de uso obligatorio para los automovilistas- es formado por ciudadanos que protestan desde el 17 de noviembre, contra el alza del precio de los combustibles en Francia.

No tienen una ideología política, ni un líder. Se organizaron de manera espontánea por redes sociales y se convirtieron en una pesadilla para el mandatario francés, Emmanuel Macron, quien vive la peor crisis de su mandato desde que inició su periodo presidencial en mayo del 2017.

El malestar es difuso, por eso se inscribe a los “chalecos amarillos” dentro de la ola populista y antisistémica que recorre el planeta.

“El movimiento de los chalecos amarillos emerge en un momento en el que el sentimiento de injusticia fiscal es fuerte”, explica Alexis Spire, director del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia.

Aunque el precio del barril de petróleo bajó, la carga impositiva aplicada a los carburantes deja el litro de gasolina súper en 1,47 euros y el del gasoil en 1,48.

Cuando un francés se gasta 70 euros de gasolina en llenar el depósito, 40 se los lleva el Estado en tasas. Y los más afectados son quienes viven en las zonas rurales y en las localidades pequeñas, esa Francia periférica donde el transporte público es escaso y el uso de un auto obligatorio.

Macron no tiene de momento la intención de dar marcha atrás en una decisión adoptada en el marco de la ley de transición ecológica que contempla aumentar paulatinamente el impuesto de los hidrocarburos de aquí al 2022. A partir de enero, el gasóleo subirá 6,9 céntimos de euros y la gasolina 2,9.

Pero los analistas estiman que las protestas ya rebasaron el umbral de la gasolina y que se trata de una impugnación al mandato de Macron, y por extensión del conjunto de la clase política.

Los “Indignados franceses” eran jóvenes urbanos, con diplomas, preocupados por la falta de oportunidades, mientras que los “chalecos amarillos” son obreros, empleados precarios, de zonas rurales o ciudades de tamaño medio, señala Jérôme Sainte-Marie, director del instituto PollingVox.

“Estos territorios han sufrido una disminución de los servicios públicos en los últimos años. Sus habitantes se sienten abandonados por los poderes públicos e ignorados por los políticos”, apunta Spire. (I)

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