Elías desapareció por ir detrás de un circo

03 de febrero de 2014 - 00:00

Su pasión por el circo y la muerte de uno de sus mejores amigos condujeron a Elías Suárez a separarse del seno de su hogar hace 2 años y 3 meses, desde entonces nadie sabe de su paradero.

Daniel Suárez, padre del desaparecido, relató que su hijo a los 12 años vio por primera vez el espectáculo bajo la carpa denominada ‘Pepín’,  eso lo cautivó de manera súbita. Pero fue a mediados de 2010 cuando el adolescente presenció la llegada del grupo de artistas al barrio Las Piñas, en el cantón Milagro. Sin meditar  decidió que ahí estaba su porvenir: “Me quiero ir a trabajar al circo”, dijo Elías un día, pero eso no fue del agrado de sus padres.

“No te vas a ir porque tienes que estudiar”, dijo Daniel, con firmeza, y con ello el muchacho se detuvo, pero solo por un tiempo, pues al menor descuido escapó. Daniel recordó que cuando ‘Pepín’ se fue del barrio pensó que los problemas habían terminado, pero todo empeoró porque Elías fue siguiendo la carpa. “Teníamos que andar atrás de él para evitar que se vaya, pero un día ya no pudimos más”.

Elías tenía 15 años de edad cuando desapareció, hoy tendría 18.

Lo que tanto temían ocurrió: Elías se fue en medio de los artistas errantes y desde entonces empezó el calvario de la familia.

Doña Isabel Verán, su madre, contó que jamás aceptaron esa decisión y que nunca se resignaron. “Nos tocó buscar por todos lados ese circo, pero lo encontramos”, dijo.

Lo que debió ser un grato encuentro resultó algo incómodo, confesó Isabel, y explicó que Elías estaba flaco, ojeroso y descuidado.

Daniel comentó que el argumento de su primogénito era ganar dinero, pero quería una paga diaria y no quincenal. “Le busqué trabajo en una ferretería, pero a él le gustaba que le paguen día a día, como hacen en el circo”.

La taquilla, como le llaman al dinero recaudado por las funciones, era el único sustento de ‘Pepín’, por eso cuando no asistía el público los empleados no tenían ni para el almuerzo, manifestó Isabel y recalcó que de eso se enteró por boca del propio Elías. “Él me dijo que cuando no había taquilla les tocaba comer chifles todo el día, porque solo les alcanzaba para comprar plátanos”, rememoró.

Pero Elías se cansó de la mala vida y regresó a casa para prometer que ya no se marcharía de la casa, incluso regresó al colegio y sus padres imaginaron que las cosas volvían a la normalidad, pero eso duró solo 3 meses. Antes de irse por segunda vez confeccionó un avión con cartones y madera que conservan como un especial recuerdo.

Acompañó a su mejor amigo

Marvin, otro joven habitante del barrio Las Piñas, también gustaba de la aventura circense, pero era más experimentado al punto que cruzaba las fronteras interprovinciales.

Según los padres de Elías, aquel amigo de la infancia lo convenció para irse de gira por la Sierra ecuatoriana, desde entonces las cosas se complicaron.

Meses después llegó una terrible noticia a Milagro: “Dos muchachos sufrieron un accidente en un circo de Riobamba, uno murió y el otro quedó herido”. Daniel e Isabel pensaron lo peor, pero días después confirmaron que la víctima fatal no fue su hijo, pero sí el mejor amigo.

Eso los impulsó nuevamente a buscar al muchacho, al encontrarlo confesó que Marvin cayó desde las lianas y sufrió un fuerte golpe del que no se pudo recuperar y le provocó la muerte.

Elías dijo que tras el incidente todos los artistas debieron abandonar el pueblo, pues sentían temor de que los responsabilicen por el fallecimiento.

En el caso de Elías, retornó a casa, pero se mantenía oculto, pues no quería hablar sobre el tema porque lo ponía muy nervioso, al punto que tenía pesadillas, aseveró Isabel.

Con el fin de darle otro aire a la vida del muchacho, los padres decidieron enviarlo a la casa de su abuela materna, en la parroquia Boliche, provincia del Guayas.

En el sitio levantaron un criadero de pollos para que Elías ocupe su tiempo y sea productivo, pero luego de unas semanas volvió a marcharse. El 23 de octubre de 2011 se fue sin dejar rastro hasta la fecha.

Lo buscan de circo en circo

Daniel e Isabel tienen por costumbre buscar a su hijo por cuanta carpa se les cruce en el camino. “Los dueños de circos se conocen entre ellos y los empleados también, por eso siempre les pedimos información y que nos den los números telefónicos de otros dueños de circo para preguntarles si alguien lo ha visto”.

El fiscal a cargo, Patricio Toledo, explicó que la búsqueda continúa, pues toda persona reportada como desaparecida es importante y debe ser localizada, no obstante la información recabada se mantiene en reserva por ser una indagación previa.

Los padres de Elías no pierden la esperanza de que vuelva. “Un día soñé que ya estaba en casa, pero desperté y regresé a la triste realidad”, dijo Daniel.

Elías forma parte de la lista de desaparecidos que tienen las asociaciones Anadea y Asfadec.

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