La publicidad del Grupo 10 Estrellas estaba por doquier

04 de marzo de 2012 - 00:00

Alrededor de 100 perjudicados por la inmobiliaria Grupo 10 Estrellas se reunieron ayer en la Plaza República para definir las medidas jurídicamente a adoptar para recuperar su dinero. Las estafas oscilan entre los 5.000 y 100 mil dólares.

Hasta el momento, el fiscal del cantón Rumiñahui, Carlos Borja, estima que el perjuicio asciende a los 500 mil dólares, pero los afectados aseguran que podría llegar a los 3 millones de dólares porque varias personas   entregaron más de 50 mil dólares para reservar un inmueble.

La primera resolución fue conformar una directiva que represente a todos los perjudicados. El abogado que llevará la causa es Darwin Trujillo, quien también presidirá la comisión porque fue perjudicado con 30 mil dólares. Y se autoconvocaron para acudir mañana a la Fiscalía de Pichincha para exigir justicia.

Cada uno vive un drama diferente. Graciela Morales le vendió a la inmobiliaria un terreno en el sector de Quitumbe (sur de Quito), hace ocho meses, en 15 mil dólares. En febrero pasado la mujer se endeudó con 10 mil dólares y   completó 20 mil, monto que entregó a la misma compañía para la entrada de una vivienda terminada con el ofrecimiento de que en menos de un mes tendría su casa propia. El viernes se enteró de la gran estafa por los noticieros: “Perdí todo el trabajo de mi vida. Ya no me queda nada”, cuenta la mujer, mientras intenta contener las lágrimas.

Empleados de la inmobiliaria también fueron estafados

Hace tres meses Jorge Cajas se unió al Grupo 10 Estrellas como avaluador de inmuebles y tiempo después se interesó en uno de ellos. La compañía le pidió 20 mil dólares de enganche y se comprometió a ayudarle a tramitar un crédito para financiar el resto.

El 13 de febrero realizó el depósito a una cuenta particular en el Banco del Pichincha. Cuando Cajas exigió un recibo de la transacción, el director financiero de la inmobiliaria, Miguel Pérez, se negó a entregárselo y empezaron las sospechas.

La estafa se confirmó cuando el propietario del inmueble le informó a Cajas que no recibió ni un  centavo de la compañía. Fue ahí cuando notificaron a las autoridades, quienes dispusieron el allanamiento de las oficinas de la entidad  en Sangolquí, el jueves pasado, y se detuvo a Julio Diez Merino, propietario; Patricia Nato, conviviente y copropietaria; Daniela Nato, gerente; Miguel Pérez, financiero; Diego Patiño, contador; y Ana Rosero, captadora de dinero.

Solo ahí se conoció que en el cantón Rumiñahui ya existían 63 denuncias en contra de la inmobiliaria y tras conocerse la noticia más perjudicados se acercaron a la Fiscalía de Pichincha.

“Cuando vi el allanamiento por televisión sentí como un baldazo de agua fría”, relata Rafael M., mientras sostiene en su mano izquierda la carpeta del Grupo 10 Estrellas en donde conserva el Acta de Compromiso de Compra y Venta del departamento  que había “reservado” en el barrio La Magdalena. 

Un familiar le prestó 5.000 dólares para la entrada, en noviembre del 2011, y los 23.000 dólares restantes los financiaría con el Banco del IESS, que la semana pasada le notificó que el crédito estaba aprobado. “Fui con mi familia a conocer el departamento. Estábamos tan ilusionados y hasta nos distribuimos los dormitorios. Ahora cómo le digo a mi esposa y a mi hija que no tendremos casa nueva”, se lamenta. El lunes irá al banco para pedir que se suspenda el préstamo.

La compañía se valió de un “bombardeo” publicitario

Vehículos empapelados con el logotipo del Grupo 10 Estrellas circulaban por toda la ciudad, edificios y casas con propaganda en las ventanas y decenas de anuncios en la prensa fueron el mejor anzuelo.

La inmobiliaria operaba como un intermediario entre los propietarios de los inmuebles y los futuros compradores, quienes podían entregar dinero en efectivo o terrenos como parte de pago, según consta en uno de los 115 anuncios que la compañía pautó solo el domingo pasado en diario El Comercio.

En la Policía Judicial de Pichincha, durante la audiencia de formulación de cargos efectuada el viernes anterior en contra de los seis detenidos, varios de los perjudicados mostraban los anuncios del periódico en donde se promocionaba la inmobiliaria. Pero en los dos reportajes publicados por el rotativo capitalino sobre la estafa, ninguna  menciona al Grupo 10 Estrellas.

Las oficinas de la inmobiliaria permanecen cerradas desde el viernes. “Intentamos comunicarnos para pedir una explicación, pero ya nadie responde”, indicó Roberto Salazar, quien entregó 20 mil dólares de entrada para una vivienda en Cumbayá.

Antes de que la estafa salga a la luz, la compañía vendía casas y departamentos usados o hipotecados, terrenos y proyectos inmobiliarios. En todos los casos se pedía una entrada mínima de 5.000 dólares y se ofrecía gestionar el financiamiento con alguna entidad financiera. El Grupo 10 operaba en Pichincha, Tungurahua y Esmeraldas.

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