Luis Fernando Fernández no pierde su vigencia

El arquero de Aucas, con 41 años, es el más veterano del torneo. Sus cuidados y el descanso le han permitido alargar su carrera.
16 de febrero de 2020 00:00

¡Todavía no me voy a retirar!”. Luis Fernando Fernández (Santa Marta, Colombia) no tiene fecha de caducidad. Se sorprende cuando lo buscan para tratar el tema y él solo quiere seguir jugando; con 41 años -cumplirá 42 en julio- es el futbolista más veterano de la LigaPro 2020.

No tiene una fecha prevista, como tantas figuras que ponen un límite. Su mente y su cuerpo responden y sus reflejos están tan afilados como los de un portero más joven.

Siempre dice que Dios decidirá el momento de decir adiós, pero él mismo dice ser su mejor médico: “Cuando empiece a sentir algún dolor, cojo mi maleta y me voy a mi casa. Sería inaudito pasar vergüenza o pena si no pudiera hacer algunos movimientos”.

Con Aucas, este 2020 disputa su décima temporada en el fútbol ecuatoriano, desde su llegada a Liga de Loja en 2011. Con 10 años menos estaba en el momento ideal de su carrera y asumió su primera experiencia afuera.

“Vine con la mentalidad de quedarme aquí, pero de jugar hasta esta edad, no. El fútbol te da todo. Si trabajas, aprovechas las oportunidades, hay cómo seguir. Aucas me ha permitido continuar”.

Ser entrenador, no. Ser preparador de arqueros, tampoco. Estar ligado al fútbol, sí. Fernández no ha dejado al azar lo que sucederá con él cuando deje de jugar y, aunque no quiso dar mayores detalles, está estudiando para seguir vinculado al balompié, desde la parte administrativa o dirigencial.

No sabe si Aucas u otro equipo le den esa oportunidad, pero estará preparado para dar el salto. Mientras tanto, no descuida sus entrenamientos para los retos que tendrá con Aucas este 2020.

Para Fernández, su capacidad de extender su carrera hasta su edad radica en su dedicación, cuidado y entrega en el deporte.

Tampoco ha sufrido lesiones graves, algo que coarta la posibilidad de continuar bajo los tres palos, aunque las capacidades estén intactas.

El portero no deja ningún detalle suelto en su preparación. Llega unos 45 minutos antes de cada entrenamiento en el estadio Gonzalo Pozo para trabajar en el gimnasio por su cuenta. Ejercita, sobre todo, sus brazos y sus piernas.

También se cuida en su alimentación y prioriza el descanso; las siestas son parte de su rutina y por las tardes duerme una hora y media o dos, antes de retirar a sus hijos del colegio.

El guardameta se nacionalizó como ecuatoriano en 2013. El nacimiento de su hija María Ángel en Loja le permitió optar por la doble nacionalidad; sus otros dos hijos, Juan Sebastián y Luisa, son colombianos, al igual que su esposa, Clara Correa.

Ellos han sido sus puntales, pues han entendido bien que su carrera es “nómada”. En Ecuador estuvo en Loja, se mudó a Ambato para jugar por Mushuc Runa, luego a Guayaquil para actuar por Emelec, también en Machala con Fuerza Amarilla, para finalmente llegar a la capital y atajar en Aucas.

Ni en vacaciones Fernández se detiene y siempre tiene espacio para cumplir con una rutina de ejercicios. Con todos esos cuidados, el guardameta ha podido alargar su carrera.

Hoy solo piensa en jugar y el retiro no ronda su cabeza. El día que no sienta las mismas ganas por entrenar o jugar, será cuando decida dejar de calzarse los guantes. (I)