El pollo puede contener arsénico

15 de noviembre de 2015 00:00

Tras el anuncio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la relación entre el consumo de carne procesada y el cáncer, los consumidores buscan hoy opciones más saludables para llevar a la mesa. Una de ellas es el pollo, no solo por ser carne blanca, sino por tener un gran valor nutricional. Además, se digiere con mayor facilidad que las carnes rojas. La misma OMS recomienda sustituir las carnes grasas o rojas con legumbres, pescado, aves o carnes magras, una opinión que comparte la Asociación Americana del Corazón.

Aunque la carne de pollo presenta un alto contenido de nutrientes, como proteínas, minerales y vitaminas, podría poner en riesgo la salud humana, porque gran parte de los pollos que se consumen provienen de granjas avícolas, donde se crían de manera intensiva con el propósito de obtener un rendimiento más alto. En la avicultura intensiva, el pollo se alimenta de balanceado que, a su vez, contiene componentes químicos perjudiciales.

Uno de ellos —aunque cueste creerlo— es el arsénico, un elemento químico presente en la naturaleza considerado como uno de los más tóxicos. Hace 2 años, la propia Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) admitió que la carne de pollo que se vende en Estados Unidos podía contener arsénico.

Lo hizo después de que se publicara una investigación desarrollada por el Centro John Hopkins for a Livable Future, en Maryland, publicada en la revista Environmental Health Perspectives.

Según el estudio, los pollos comercializados, incluso los certificados como “libres de antibióticos” contienen determinados niveles de arsénico. Los investigadores de Johns Hopkins recolectaron muestras de una gran variedad de pollos en diferentes establecimientos de 10 ciudades de Estados Unidos.

Algunos pollos eran convencionales y otros estaban certificados por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) como orgánicos o “libres de antibióticos”.

El arsénico y otros químicos se han utilizado desde la década de los 40 del pasado siglo, cuando los productores de pollo comenzaron a añadir este compuesto al alimento de las aves para acelerar su crecimiento, prevenir enfermedades y mejorar la pigmentación de la carne. Esta investigación demostró que el uso continuo de arsénico y otros compuestos químicos similares para la alimentación de los pollos constituyen un serio peligro para la salud de los consumidores.

Las muestras estudiadas eran de 2010 y 2011, antes de que se suspendiera en Estados Unidos la venta de roxarsone, un medicamento veterinario para pollos cuyo componente con arsénico no es considerado seguro. En 1944, el roxarsone se convirtió en el primer medicamento veterinario con arsénico aprobado por la FDA. De hecho, se ha utilizado, principalmente, en pollos de engorde.

Sobre este tema, el médico ecuatoriano Iván Coral, especialista en medicina biológica, considera que todo depende del tipo de crianza del pollo. El pollo criado en granja —dice—, ya tiene cierto tipo de genética y engorda más rápidamente.

“Acordémonos cuando teníamos que preparar un caldito de gallina de campo. Teníamos que hervir 2 horas a ese animal para que quede con los músculos blandos, porque estaban llenos de proteína. Recién a las 2 horas de haberlos cocinado podíamos comerlos. Ahora, en 10 minutos los pollos ya están blandos”.

El médico indica, además, que un pollo tiene 49 días de crecimiento, desde que sale el huevo hasta que es faenado. “En Ecuador, en la crianza de granja, se les da un medicamento conocido como coccidiostático a base de arsénico”. La norma indica que al pollo se le suministra este fármaco desde el quinto día de vida hasta el día 45 en una dosis apropiada.

El problema —asegura Coral— es que si se triplica la dosis y se le da desde el primer día hasta el día 49, no solo se elimina el parásito, sino que se producen cambios celulares dentro del músculo, haciendo que la grasa se acumule dentro de este.

Según Coral, este coccidiostáticos bloquea 3 enzimas que tienen azufre dentro de la mitocondria, la cual está encargada de convertir al carbohidrato y al azúcar, en energía.

“Como se bloquea, llega el carbohidrato y no se convierte en energía, sino que se acumula dentro del músculo en forma de grasa”.

Este medicamento a base de arsénico, afirma el especialista, se le da de comer a los pollos con el balanceado en las granjas avícolas de nuestro país. Lo que se logra con este componente químico es aumentar la cantidad de grasa dentro del músculo del animal. “Por eso, al pollo lo comemos casi como si fuera una mantequilla; es suave y esto sucede por el tipo de consistencia, llena de grasa, que tiene al interior del músculo”.

La presencia de este medicamento en los pollos fue constatada mediante un investigación realizada en el país, a través de un procedimiento denominado espectrofotometría de observancia atómica. Gracias a este método se observó la cantidad de arsénico que tiene el ave.

En Ecuador hacen falta estudios que analicen las sustancias químicas que se suministran a los pollos que se crían en las diferentes granjas avícolas.

Por otro lado, este medicamento llamado coccidiostático a base de arsénico, se utilizaba antiguamente para curar la sífilis, la dermatosis e incluso como antiparasitario.

Coral señala que al suministrarse en grandes dosis es un tóxico relacionado con el cáncer, y con trastornos del metabolismo. “No conozco que haya una sola entidad estatal que esté investigando la cantidad de arsénico presente en el pollo y sus derivados (jamón de pollo, salchichas de pollo, entre otros)”, precisa Coral.

También hay evidencias de que este medicamento está presente en la gallinaza, es decir, en las eses del pollo que, además, se utilizan para mezclarla con harina de pescado para dar de comer al camarón y a los bovinos. “Esto una cadena muy grande”, subraya.

Lo que más le preocupa al médico es la incidencia que tiene en los seres humanos.

La pregunta que se plantea es: ¿cómo actúa el arsénico en la salud de la población? “No nos olvidemos de que el pollo es la carne de mayor consumo en el país”.

Hace 2 años, el Ministerio de Salud presentó una estadística denominada Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2011-2013, en la que se daba a conocer el sobrepeso en niños, adolescentes y adultos.

Una de las conclusiones del Ministerio —precisa el galeno— era que el exceso de peso se debía, sobre todo, al consumo de alimentos de poca trascendencia nutricional, con exceso de azúcar y procesados, pero Coral considera que también sería interesante investigar la incidencia del arsénico en el metabolismo en los seres humanos. “El Ministerio de Salud debería tomar cartas en el asunto e investigar en el tema”.

En Estados Unidos, también hay un organismo denominado Asociación para la Investigación de Tóxicos en la Alimentación que desarrolló un estudio científico, donde encontró que el pollo criado con coccidiostático estático tenía 800 veces más arsénico que un pollo normal (criado en el campo sin balanceado). En Ecuador, según afirma, el coccidiostático no está regulado.

Por eso, para evitar correr riesgos y exponer el organismo a este antiparasitario a base de arsénico, la opción es consumir la carne de gallinas de campo o volver la mirada a los productos del mar.

“Si hablamos de los productos de alta mar no hay problema, pero hay que tener cuidado con aquellos que son de crianza y a los cuales también se los alimenta con la gallinaza”. Aunque este médico reconoce que la OMS hizo un gran aporte al anunciar los riesgos de la carne, sugiere que también ha debido dar alternativas.

Indica, a su vez, que el consumo de pollo también aumentó, entre otros factores, porque se ha diversificado la oferta de productos procesados de esta carne. El mayor problema no es consumir pollo de forma habitual, sino no que este no contenga químicos que perjudiquen la salud. (ARB)

Los peligros

El riesgo de utilizar antibióticos en los animales

Según un informe publicado en BBC Mundo, los científicos no han dejado de advertir sobre los peligros de usar antibióticos para fomentar el crecimiento de los animales. En ellos se señala que con el uso generalizado de los fármacos “las bacterias podrían comenzar a desarrollar mecanismos y a mutar para defenderse de estos compuestos químicos, hasta hacerse resistentes a ellos”.

Los especialistas, citados en esta investigación internacional también temen que se genere la resistencia a los antibióticos en los humanos que consumen pollos tratados con fármacos y sus derivados.

“Está claro que el uso agropecuario de antibióticos puede afectar a la salud humana”, dijo recientemente el Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología de la Presidencia de Estados Unidos, según cita BBC Mundo.

Mientras los productores defienden que el uso de estos fármacos en animales es seguro; cada vez más consumidores tienen reparos sobre el tema.

De acuerdo con un sondeo de este año de la firma estadounidense Midan Marketing, el 60% de los compradores estadounidenses expresó su preocupación por el uso de antibióticos que exponen la salud humana.

El arsénico se ha utilizado desde la década de los cuarenta, cuando se lo daba a los pollos para acelerar su crecimiento.
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