Angélica Arias: "Se necesita institucionalidad en el Ministerio de Cultura"

Nos sentimos contentos con los datos que tenemos; la Feria del Libro se llevará a cabo del 9 al 13 de diciembre del presente año.
13 de octubre de 2020 00:00

La  recién electa ministra de Cultura y Patrimonio, Angélica Arias Benavides, conversó con diario El Telégrafo sobre algunas de las actividades que constan en su agenda. Esbozó además durante el diálogo los avances de los proyectos más emblemáticos del Ministerio, como los fondos concursables, el traslado de los bienes patrimoniales, el Festival Internacional de las Artes Vivas de Loja y la Feria del Libro. 


Fue enfática en señalar que su gestión estará marcada por la continuidad de los proyectos que actualmente se ejecutan porque la cultura, dijo convencida, necesita institucionalidad.

Ministra, ¿va a continuar con los proyectos emprendidos por el ministro saliente (Juan Fernando Velasco)? 

Es importante decir que yo trabajo ya mucho tiempo en el sector público, en distintas áreas y niveles de gobierno. Soy una convencida de que los proyectos y las líneas de trabajo generales no deben cambiarse todo el tiempo sin por lo menos hacer un análisis. Yo ingresé al Ministerio hace algunos meses y estuve en la Subsecretaría de Memoria Social, entonces los proyectos se van a mantener porque hay algunos inconclusos y es importantes ir sacando adelante lo que se ha hecho porque se necesita institucionalidad en el Ministerio de Cultura, así que en términos generales diría que sí.

Hay un par de enfoques nuevos respecto, principalmente, a patrimonio cultural y vamos a reforzar algunos reglamentos que están en la Ley de Cultura desde el 2016 y que no han sido sacados hasta el momento, especialmente el de las redes de los repositorios. Me refiero a bibliotecas, archivos históricos y museos.

Eso en primera instancia porque llevo recién una semana en el cargo (esta entrevista se  realizó el viernes 9 octubre). El resto de proyectos, como el traslado de bienes patrimoniales del edificio Aranjuez al edificio de Unasur, va a continuar porque eso fue una emergencia que se debió atender hace años, además de los incentivos tributarios de apoyo a los artistas y a los gestores culturales.

Al haber sido parte de la memoria social del Ministerio y guardiana del repositorio debe tener información de primera mano sobre esa área. ¿Qué debe fortalecerse? 

Hay que fortalecer la relación con los gobiernos locales.  Hay que pensar los proyectos en conjunto para que se puedan territorializar de mejor manera las políticas públicas. Esa es una deuda de muchos años. En cuanto a los repositorios, al tener los museos, los sitios culturales  en territorio en varias de las ciudades (17 a nivel nacional) se hace de alguna manera un trabajo más cercano a las comunidades, a los GAD, a los municipios, pero por otro lado, en cuanto a patrimonio cultural falta mucho ese acercamiento con los GAD.

Estamos en proceso con el INPC de reforzar el trabajo, tanto en entendimiento como en capacitación de los GAD respecto a la gestión del patrimonio cultural, pero del otro lado también es importante trabajar en el empoderamiento y en la apropiación de este patrimonio por parte de los GAD y, en primer lugar, de las comunidades. 

Hay cifras sobre el laboratorio de ideas... 

El presupuesto no reembolsable que se va a entregar es de 90.000 dólares, que proviene del fondo de fomento de las artes. Estuvieron abiertas las postulaciones hasta el 4 de octubre de 2020 y para la preparación de estas postulaciones se hicieron dos seminarios en línea. Al final se seleccionarán 20 propuestas por cada uno de los retos. Además hay dos talleres en los cuales participarán las ideas que se vayan postulando.

¿Jueves del Libro y La Ventana y el espejo continúan? 

Van a continuar. El próximo tema que será abordado será el de las bibliotecas; iba a ser el día de hoy (viernes 9), pero tuve que venir a Guayaquil para la reapertura de nuestros espacios culturales en esta ciudad y lo retomaremos la próxima semana porque este programa genera un vínculo bien cercano con las personas que están interesadas en la cultura, que están interesadas en el arte, así que se retoma.

El Ministerio ofrece cursos y formación gratuitos en línea, ¿en qué consisten esos concursos? 

Hay varios. Unos que están relacionados a emprendimiento y creatividad. No hemos dejado de abrir cursos y van a empezar a abrirse en pocas semanas otros más que estarán enfocados en los repositorios, me refiero a museos, bibliotecas y archivos históricos, pero hay que darle un énfasis especial a las nuevas tecnologías, a los momentos por los que hemos pasado y que nos han obligado a reinventarnos y a revalorarnos desde los espacios culturales.

Estamos intentando enfocar todas las capacitaciones y cursos hacia ese lado en los distintos ámbitos relacionados con la cultura, el arte y el patrimonio. 

¿Y el "Proyecto desde mi casa" en qué consiste? 

Lo que hace es darles un espacio a los artistas para que muestren los distintos talentos desde su casa. Va dirigido a cantantes y a músicos que se graban desde su casa para que puedan tener esta conexión con el ámbito cultural, pero es para artistas ecuatorianos, así ponemos  en valor esto que nos ha sostenido tanto en medio de la pandemia.

Se ha abierto una brecha entre el Ministerio y la Casa de la Cultura con las declaraciones del anterior ministro en la apertura de la biblioteca Eugenio Espejo, ¿alguna declaración al respecto?

El tema es que desde la expedición de la Ley Nacional de Cultura se vino un cambio en la administración de la biblioteca nacional. Ese cambio debió haberse hecho antes, de hecho la misma biblioteca se cerró cuando llegó el Hábitat 3 a Quito y se tuvieron que embodegar los libros. Sí ha habido problemas de almacenamiento, de conservación de los bienes, por la razón que sea, pero al final nosotros queremos siempre recordar que la Casa de la Cultura trabaje mano a mano con el Ministerio de Cultura porque en nuestras manos tenemos el arte y el patrimonio en nuestro país.

Al margen de que haya o no problemas de conservación, los bienes culturales y patrimoniales que están en la Biblioteca Nacional se trasladan porque hay que cumplir con este paso que, repito, está en la Ley de Cultura de 2016 y hay que mejorar el servicio al público, pero con la gente, con las comunidades, con la ciudadanía. 

El Festival Internacional de las Artes Vivas de Loja está a la vuelta de la esquina, ¿cómo va la organización? 

Avanza muy bien, efectivamente. Todos sabemos que es un festival internacional emblemático, pero por los tiempos, por la pandemia, y por poner en valor el arte y la cultura nacional se ha hecho este año localmente. Esta semana se terminó de calificar y hacer la evaluación de los artistas que aplicaron, entonces en los próximo días habrá ya resultados; recordemos que en el mes de noviembre será el festival, de modo que que estamos contentos porque además estos tiempos nos han llevado a explorar nuevos formatos, otras herramientas para realizar este tipo de eventos. Tenemos todo esto de la bioseguridad, el distanciamiento, y se está logrando cumplir y solucionar todas estas aristas que obligaron a que reinventemos el festival.


¿Aún no hay fecha? 
No.

La Feria del Libro es uno de los certámenes culturales más esperados, ¿tienen la lista de los invitados internacionales y la fecha en la que será inaugurada?

Con  la Feria del Libro pasó algo muy similar a la Feria de Loja: mudarnos a lo digital y eso ha sido un reto grande. Tenemos además un nuevo director en el Plan del Libro (Juana Neira), así que rápidamente Juana Neira se ha tenido que acoplar a su nuevo trabajo y al mismo tiempo ir armando la Feria del libro.

Estamos trabajando de la mano de la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos). El equipo de comunicación del Ministerio está trabajando con Juana también, así que estamos haciendo las reconfirmaciones, pero nos sentimos contentos con los datos que tenemos. La Feria del Libro se llevará a cabo del 9 al 13 de diciembre de 2020. 

¿Cómo va el traslado de los bienes patrimoniales a la Unasur? 

El traslado y los bienes patrimoniales de la colección nacional que se encuentra en el edificio Aranjuez ha sido un reto gigante. Si bien la gente piensa que trasladar bienes culturales es de agarrar, empacar y enviar a otro sitio no es la manera de movilizar bienes patrimoniales. Cuando se inició este problema, de hecho en el mes de noviembre, el exministro pidió que se confirmaran estos datos de la Politécnica Nacional que hablaba del peligro que corre el edificio Aranjuez. 

Tocó verificar cuál era el marco formativo y el marco legal para hacer la movilización de los bienes culturales y patrimoniales. Se encontró que, efectivamente, no había reglamento de movilización y podría mencionar cosas tan básicas como por ejemplo cómo se deben empacar los bienes, cómo se cambia de un custodio a otro, quién tiene las llaves, quién controla estos bienes durante el traslado. Eran varios temas los que no estaban cubiertos por las normas y se lo hizo en ese momento y rápidamente, o con la velocidad que se podía un reglamento.

En el mes de junio, bajo un acuerdo ministerial, se aprobó el reglamento y a la par se hicieron protocolos de evacuación emergente, ya que el estado del edificio ponía en peligro la vida de las personas que allí trabajaban. Las personas que están a cargo de esos bienes ingresan a ese edificio dos veces a la semana, a veces tres, para verificar que la temperatura, la humedad, los bienes, todo esté controlado.

Ese ha sido un reto bastante grande e interinstitucional con el INPC, con el Ministerio de Cultura; inclusive hemos tenido que coordinar con el Municipio de Quito, que tiene la competencia en cuanto a  los bienes patrimoniales que están dentro del distrito. Ubicar el edificio ha sido otro reto porque había que conseguir que el nuevo edificio reuniera las condiciones de temperatura climática, de humedad, de reforzamiento estructural adecuadas tanto para contener este tipo de bienes culturales como para soportar el peso que tienen estos bienes.

El edificio de la Unasur cumple con todos estos requisitos que nos permiten hacer una mudanza rápida; el resto requería de 20 meses para preparar los edificios, por restauración, reforzamiento e instalación de equipos... Ese tiempo nos iba a tomar, por eso se decidió elegir el edificio de Unasur. Estamos en proceso de cambio, estamos muy contentos, esto era lo que se debió hacer desde hace mucho. Estamos a las puertas de empezar el movimiento físico, estamos en los preparativos. (I)

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