Nuevo contrato social: aprender tolerancia

- 06 de julio de 2019 - 00:00

La tolerancia es la aceptación y respeto de todos los seres humanos sin que sean rechazados o despreciados por su edad, sexo, raza, etnia, religión, espiritualidad, cultura, nación, país y situación económica o social. La tolerancia se encuentra en una situación intermedia entre la indiferencia y la fraternidad.

La indiferencia es no sentir nada por los demás. Para llegar a la fraternidad las personas y los grupos humanos debemos ser tolerantes. La fraternidad trasciende a la tolerancia. La fraternidad tiene implícito el amor incondicional hacia los demás, hacia todos los seres humanos.

Posiblemente, ninguna etapa de la humanidad ha sido más intolerante que la era y momento presente. Los más grandes países y los pequeños, sus gobernantes y gobernados, están llenos de prejuicios, creencias discriminatorias, visiones reduccionistas sobre la realidad y concepciones epistemológicas unilaterales, contaminadas de juicios despreciativos, llenos de odio, frialdad emocional, desvalorización a los demás.

No se tolera a los que sean diferentes: los migrantes, los más pobres y miserables, los marginados sociales, las otras religiones, los que tienen menos educación, los que delinquen por necesidad, etc. En definitiva se es intolerante con todos los marginados y quienes son diferentes a lo que somos. No toleramos que los demás piensen diferente. Creemos que tenemos la razón y que los demás están equivocados.

A nivel personal, de pareja, grupal, como país y humanidad debemos construir un nuevo contrato social para aprender todos a ser tolerantes, partiendo como premisas de que nadie es dueño absoluto de la verdad y que debemos aprender a ponernos en varias posiciones existenciales: el yo, el tú, los otros, los nosotros.

Después de estos ejercicios de cambiar posiciones ya no seremos iguales, seremos más tolerantes. Hay que valorar más a los seres humanos que el egocentrismo. Trascender el ego como desafío fundamental de la humanidad. (O)