“Pobres” consumistas
Varios estudios históricos demuestran que desde la segunda mitad del siglo XIX el mundo se hizo definitivamente capitalista, se consolidó el sistema basado en el comercio a escala y la conversión de casi todo en mercancía, de forma que después de 1850 se vendió todo lo que era vendible y se produjo un crecimiento del 260 por ciento. Por supuesto, luego sucedieron las consabidas crisis, antes de emprender nuevos vuelos suicidas.
A estas alturas ya nadie discute el predominio total del sistema capitalista, cuya esencia no solo es la contradicción entre trabajo y capital y capital naturaleza, sino la imposición aceptada voluntariamente, de la cultura del consumismo. A diferencia de lo ocurrido en el siglo XIX, este nuevo vuelo suicida se produce en medio de una fase especifica de la globalización, la transformación de estados llamados comunistas, en Estados y potencias ultra capitalistas, y por supuesto el aparecimiento de la primera pandemia global.
Con el ahondamiento del sentido capitalista de la vida, la sociedad se destruye en esta fase, para dar paso al individualismo movido sin dios, por fetiches- mercancías y el deseo de todo. Desde hace pocos días, en plena pandemia, multitudes acuden a centros comerciales formales e informales. Las imágenes muestran sobre todo a grupos populares moviéndose como autómatas, obedientes a la orden de comprar, formando densos conglomerados en urbes medianas o grandes de casi todo el mundo, aún más en Latinoamérica.
La imagen a priori, más allá del prejuicio que se tiene sobre ciertos lugares, muestra a “pobres” consumidores, mostrando una especie de gran contradicción con respecto al crecimiento de las cifras de desempleados y crisis económica que impacta a los más desposeídos. ¿Qué está pasando aquí? ¿Hay acaso una economía paralela o simplemente hay un sistema desbordado de endeudamiento, que provocará efectos escalofriantes? ¿De dónde sale el capital para importar y ofrecer tanta chuchería inservible, comprada innecesariamente?
Terminamos el año con una conclusión adversa: no solo ha triunfado el capitalismo, sino la cultura capitalista del hiperconsumo y enajenación total por efecto de la brujería del mercado. Ahora se entiende por qué se ofrece como salida a la llamada crisis económica, el fortalecimiento del consumismo. Los pobres serán al final de todo, eso, pobres compradores.
Los CiudadanosDeBien
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