Ecuador / Domingo, 01 Febrero 2026

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La vacunación temprana ayuda a que los gatos desarrollen defensas contra enfermedades.

Vacunar a los gatos: la clave para prevenir enfermedades graves y proteger su vida

La vacunación temprana ayuda a que los gatos desarrollen defensas contra enfermedades.
Foto: Freepik
Las vacunas fortalecen el sistema inmunológico de los felinos y evitan infecciones que pueden ser mortales.
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Las vacunas son fundamentales en la protección de los gatos frente a infecciones que pueden comprometer seriamente su salud. Al introducir en el organismo pequeñas cantidades inactivadas o atenuadas de virus o bacterias, el sistema inmunológico genera defensas que permiten responder de forma eficaz ante un posible contagio.

Antes de iniciar el esquema de vacunación, los especialistas recomiendan cumplir algunos pasos básicos. Entre ellos, desparasitar al gatito alrededor del mes y medio de edad, realizar pruebas de leucemia e inmunodeficiencia felina y evitar el contacto con otros animales o salidas al exterior hasta completar las primeras dosis.

La primera vacuna suele aplicarse alrededor de las ocho semanas de vida, una vez finalizado el destete. Hasta ese momento, los gatitos reciben defensas naturales a través de la leche materna, lo que les brinda protección temporal. A partir de esa edad, el sistema inmunológico ya puede responder adecuadamente a las vacunas.

Entre las vacunas básicas se encuentra la trivalente felina, que protege contra la panleucopenia, la rinotraqueítis y el calicivirus, enfermedades altamente contagiosas y potencialmente mortales. También se recomienda la vacuna contra la leucemia felina, especialmente en gatos que tienen acceso al exterior, y la vacuna antirrábica, que en muchas localidades es obligatoria por su riesgo para animales y humanos.

El calendario de vacunación incluye varias dosis durante los primeros meses de vida y refuerzos anuales. De manera general, se aplica la trivalente a las 8, 12 y 16 semanas, la vacuna contra la rabia entre las 12 semanas y los seis meses, y la de leucemia tras confirmar que el gato no sea portador. En gatos adultos no vacunados, el esquema se adapta, pero siempre requiere pruebas previas.

Aunque las vacunas son seguras, algunos gatos pueden presentar efectos secundarios leves, como cansancio, falta de apetito que suelen desaparecer en pocas horas. Ante cualquier síntoma persistente, se recomienda acudir al veterinario.

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