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Sebastián Valdivieso participó en el Festival Internacional de Cine Camerimage.

Sebastián Valdivieso: de niño curioso a explorador de cine

Sebastián Valdivieso participó en el Festival Internacional de Cine Camerimage.
Foto: Cortesía
¿Quién es Sebastián Valdivieso, cinefotógrafo de raíces ecuatorianas y colombianas, que destaca en EE. UU.?
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Sebastián Valdivieso se considera un nómada. Nació en Quito hace 32 años. Ocho de ellos, vivió en Ecuador y cinco en Colombia. Luego viajó a México y ahora se radica en Estados Unidos desde donde explora el mundo del cine.

Desde pequeño, recuerda que ha viajado mucho, ya que su papá es diplomático. Sin embargo, nunca se ha olvidado de sus raíces ecuatorianas. 

Realizó sus estudios en el valle de Los Chillos. Luego emprendió su viaje a México para estudiar en la universidad en el Tecnológico de Monterrey, en México, y posteriormente una maestría en cine en la Universidad de Texas en Austin.

Cuando era niño no soñó con ser cineasta, pero poco a poco se fue enamorando de esta profesión que le ha permitido poner el nombre de Ecuador en alto. Por ejemplo, ha participado en el Talent Demo del Festival Internacional de Cine Camerimage. Es considerado el evento más relevante de la cinematografía y de la fotografía. 

También ha sido seleccionado para el ASC Vision Mentorship Program, una incisitava del American Society of Cinematographers. 

Tienes una trayectoria importante en cine y fotografía en Estados Unidos. ¿Cómo llegaste hasta donde estás ahora?

Mi llegada a Estados Unidos fue principalmente por motivos académicos. Yo me gradué de Comunicación en México, aunque en realidad mi intención inicial era estudiar cine, pero en esa universidad no existía la carrera. Empecé estudiando Física, pero me di cuenta de que no era lo mío.

Después de graduarme en Comunicación, trabajé un tiempo en cine, sobre todo en edición, pero se me terminó la visa y tuve que tomar una decisión: volver a Ecuador sin saber muy bien qué hacer o seguir estudiando cine de manera formal. Decidí aplicar a varias universidades en Estados Unidos y finalmente fui aceptado en la Universidad de Texas.

Desde entonces, la universidad fue clave porque ahí conocí a personas, con quienes he hecho todos mis proyectos. Creo que ese es uno de los grandes valores de estudiar cine: conocer a la gente con la que vas a crecer como realizador. Es un medio complicado y crear esos lazos desde temprano hace todo un poco más llevadero.

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Hablemos del Talent Demo, donde trabajaste con figuras muy importantes del cine. ¿Cómo llegaste a ese espacio y cómo fue la experiencia?

He aplicado al Talent Demo tres veces. Es una aplicación gratuita y anual, en la que se presenta un proyecto. Si quedas seleccionado, te dan acceso al festival de cine Camerimage y, además, te vinculan con realizadores según el perfil de tu proyecto.

En mi caso, estoy desarrollando un cortometraje y quería aprender sobre procesos creativos, especialmente de otros directores de fotografía. Normalmente, en un set hay solo uno, así que es difícil aprender de otros colegas.

Para mi sorpresa, quedé seleccionado el año pasado. Fue una experiencia increíble. Estuve rodeado de directores de fotografía de películas como Amélie, Carol, El Conde, Fórmula 1 y la biopic de Bob Dylan.

Me vincularon con Bianca Klein y Patrick Deming. Patrick fue director de fotografía de Mulholland Drive y colaborador cercano de David Lynch, además de trabajar en la saga Scream. Bianca ha trabajado en proyectos como Marcel the Shell with Shoes On.

Hablar con ellos y conocer sus procesos fue muy enriquecedor. Me ayudó a confirmar que voy por buen camino y que, en esta industria, además del talento, influyen el tiempo y la constancia. También fue reconfortante ver que muchos artistas consolidados tienen una vida personal estable y no necesariamente sacrifican todo por el arte.

¿Cómo eras de niño? ¿Siempre pensaste en dedicarte al cine?

De niño no pensaba en el cine como una profesión. Era muy inquieto, me gustaban mucho los deportes y la lectura. Mi papá nos leía todas las noches y eso marcó mucho mi infancia.

Entré a estudiar Física e Ingeniería por una curiosidad de entender el mundo, pero con el tiempo sentí que algo me faltaba. Usaba el cine como una forma de escape. Vivía en Monterrey y tenía un cine cerca, así que iba varias veces a la semana.

Recuerdo claramente cuando vi El resplandor de Stanley Kubrick. Sentí que no era solo una película de terror, sino que exploraba temas profundos a través del género. Ahí entendí que el cine podía ser mucho más.

Desde Kubrick empecé a descubrir otros directores y fue un proceso gradual. Me di cuenta de que el cine tenía ese componente humano que yo sentía ausente en la ingeniería. Para mí, el cine es una máquina de empatía. Podía conectarme con gente que jamás había conocido; siento que hay un elemento universal en las historias.

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¿Cómo te proyectas a futuro? ¿Cuál sería ese proyecto que te haría sentir realizado?

Actualmente trabajo en comerciales, comunicación interna y cortometrajes narrativos, pero lo que realmente me apasiona es contar historias. Mi gran objetivo es hacer mi primer largometraje, ya sea narrativo o documental.

Los largometrajes son una experiencia completamente distinta a los cortos, tanto en tiempo como en profundidad. También me encantaría hacer cine en Ecuador y en Latinoamérica.

Ser latino en Estados Unidos siempre tiene un componente político, y creo que nuestras historias también lo son. Me gustaría hacer cine en español, explorar géneros como la comedia, el drama o el terror desde nuestra región, y reconectarme con mis raíces ecuatorianas y latinoamericanas.

¿Qué mensaje les darías a las nuevas generaciones que quieren dedicarse al cine y al arte, especialmente en Ecuador?

Les diría que crean en sus voces. Muchas veces no nos vemos representados y eso genera miedo, pero todas las voces tienen valor.

Creo que el trabajo conecta más cuando uno es honesto consigo mismo. También es importante aprovechar los incentivos al arte, tanto locales como internacionales, y no dejar de aplicar a oportunidades, incluso si al inicio no se dan. La constancia es clave.

Finalmente, una pregunta clásica: ¿cuál es la persona más famosa que has conocido?

Tuve la oportunidad de conocer a Diego Luna durante un taller en México. Fue una experiencia muy interesante.

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