Los "robots asesinos" son parte de la realidad

- 23 de octubre de 2019 - 21:08

Activistas y 130 ONG suman esfuerzos para detener este tipo de armas. Jody Williams, Premio Nobel de la Paz (1997), dice que tienen que prohibirse.

Los “robots asesinos”, armas capaces de decidir y ejecutar ataques sin intervención humana, son ya una realidad al alcance de varios gobiernos, pero el mundo sigue dividido sobre cómo responder.

La amenaza, que hasta hace poco sonaba casi a película futurista, lleva años discutiéndose en Naciones Unidas sin resultados tangibles pese a que la urgencia no hace más que crecer.

“Estas no son tecnologías del mañana, son posibles hoy, aunque resultan muy poco seguras”, explica la experta Liz O’Sullivan, miembro de la “Campaña para detener los robots asesinos”.

Esta coalición de 130 ONG, respaldada hasta ahora por 29 Estados, promueve la negociación de un tratado internacional para prohibir este tipo de armamento.

Los

Entre sus miembros figura la estadounidense Jody Williams, ganadora en 1997 del Nobel de la Paz por liderar una iniciativa parecida contra las minas terrestres que logró convencer a países de todo el mundo.

Para Williams, los “robots asesinos” son “inmorales” y tienen que ser prohibidos cuanto antes.

Apariencia
Un “robot asesino” no tiene por qué ser un humanoide de metal armado hasta los dientes como los que ha imaginado a menudo la ciencia ficción. De hecho, su apariencia puede ser la de un simple tanque, avión, barco o sistema de misiles.

La diferencia está en si opera de forma autónoma,  sin la participación directa de un humano. Los especialistas ven probable que la tecnología se incorpore en un primer momento a drones, pero que luego se extienda a otro tipo de vehículos.

Liz O’Sullivan, quien dejó la compañía en la que trabajaba cuando sus superiores se negaron a prometer que sus algoritmos no iban a usarse en “robots asesinos”, asegura que la tecnología para crear esas armas ya está disponible. Pero cualquiera que diga que puede producirlas de forma “segura” está mintiendo. “Tenemos que trabajar juntos para que estas armas nunca vean la luz”.

Regulación
“Nunca es demasiado tarde para regular”, señala Mary Wareham, coordinadora de la “Campaña para detener a los robots asesinos”, quien subraya que lo que no quieren las ONG es esperar a que haya un número masivo de víctimas para que el público demande la prohibición.

Por ello, poco a poco, están tratando de despertar el interés de la sociedad, recurriendo a herramientas como un dicharachero robot que pasean por el mundo para advertir sobre el peligro de sus parientes “asesinos”.

Los jóvenes resultan un público clave y comienzan a tener su voz, como mostró Mariana Sanz, estudiante de la Universidad de los Andes en Bogotá, que intervino en un acto en Naciones Unidas para pedir apoyo a los estados miembros. (I)  

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