Fecos es la fuerza e identidad de las comunidades de Salcedo

- 10 de junio de 2018 - 00:00
Según el Presidente de la agrupación las problemáticas de orden económico han generado fenómenos como la migración masiva.
Foto: Silvia Osorio / EL TELÉGRAFO

Como organización siempre presionan a las autoridades por el bien de los pequeños agricultores. Las elecciones de la directiva se realizan cada dos años de forma democrática.

Por los años 60 los agricultores y ganaderos de las comunidades orientales de Salcedo debían transportar sus productos hasta el centro del cantón con la ayuda de carretas o simplemente de asnos debido a la escasa trasportación de la época, que no estaba a sus alcances.

“La vida en el campo siempre fue muy complicada. Sacar los productos de esta zona era realmente agotador”, recordó Fausto Saca, oriundo de la comunidad de Papahurco.

Contó que eran largas las horas de viaje para llegar al centro de Salcedo, y cuando llegaban no hallaban un lugar para descansar, tampoco para guardar las papas, maíz, habas, quinua, arvejas, cebolla y demás productos que no alcanzaban a comercializar.

Los habitantes de las trece comunidades que integran el sector oriental sufrían las inclemencias del tiempo a la intemperie, sin que nadie se inmutara por su dura realidad hasta que en 1965 la iglesia, con el entonces obispo de Riobamba,  Víctor Corrales, se conmovió con la situación e intercedió para que la cúpula de la iglesia católica de Cotopaxi  cediera un pedazo de tierra ubicada a tres cuadras al norte del centro del cantón para que los indígenas pudieran descansar y guardar su producción.

En estos terrenos se creó la Casa Campesina en 1975, cuyo primer presidente fue José Jaya. El objetivo era mantenerse unidos como comunidades, hacer visibles las necesidades de los campesinos. Gracias a ello el nivel de organización de estas comunidades se elevó, lo que permitió que los integrantes pudieran participar en la coyuntura social del cantón y del país. Fue así como participaron en el levantamiento indígena de Ecuador en 1990. Para el año 2000 se disuelve la Casa Campesina y nace la Federación de Comunidades y Organizaciones del Cantón Salcedo (Fecos). 

Su actual presidente, Jorge Naula, asegura que están enfocados en buscar soluciones a los problemas de sobreproducción de leche y bajos precios de productos agrícolas como la papas.

“Como Fecos siempre estamos presionando a las autoridades para ser escuchados por el bien de nuestros pequeños agricultores, aunque no es nada sencillo”, aseguró Naula.

Las elecciones de la directiva se realizan cada dos años de modo democrático, es decir a través de elecciones en las que cada campesino e indígena tiene derecho a un voto secreto en las urnas. Los candidatos a la máxima dignidad son elegidos en base a un minucioso análisis de su trayectoria, en la que debe constar su liderazgo, capacidad de trabajo por el bien común, conciliación y la toma de decisiones en base a un consenso con la comunidad, mas no de manera individual.

El ajusticiamiento indígena es una de las tradiciones a las que el directorio debe comprometerse a defender.

“No es solo una tradición, es parte de nuestra identidad; con el ajusticiamiento nosotros estamos buscando que los delitos y crímenes sean repensados por el ejecutor; le estamos dando la oportunidad de reivindicarse”, aseguró Naula.

Al mismo tiempo manifiesta que uno de los retos de las comunidades indígenas, no solo de Salcedo sino del Ecuador es luchar por no perderla.

A decir del Presidente, las problemáticas de orden económico han generado fenómenos como la migración masiva.

Al dirigente le preocupa  sobremanera que los jóvenes de estas comunidades ya no se identifiquen como tales.

Con ello coincide Juan Quispe, oriundo de la comunidad de Cumbijin. “Cuando era más joven y estaba en el colegio notaba que había cierta discriminación contra los oriundos del sector indígena; algunos amigos sí se sentían menos”, aseguró el joven de 19 años.

Quispe muchas veces sentía la necesidad de identificarse como mestizo y no como indígena para no sentirse objeto de discrimen, pero con los años comprendió que ser oriundo de comunidades ancestrales no debe ser motivo de vergüenza sino de orgullo.

Para Cristina Taco, integrante del colectivo juvenil provincial del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC), muchos no valoran la raza a la que pertenecen porque desconocen su origen. Taco, quien ha estudiado al pueblo panzaleo, sostiene que fueron un pueblo que armonizaba su existencia con la naturaleza, que promovía un profundo respeto hacia ella. “Incluso la música que crearon los panzaleo era una representación del viento, la tierra, el sol. Ahora estamos enfocados en rescatar sus valores y promoverlos”, aseguró la joven, quien conjuntamente con el colectivo al que representa trabajaban en diferentes aristas para revalorizar a los ancestros y enorgullecer a su descendencia.

Mantenimiento

Fecos contaba hasta hace pocos años con un comisariato cuyos ingresos servían para pagar los servicios básicos del lugar. Ahora los gastos se costean gracias a la voluntad de los integrantes de la organización, lo que ha complicado un poco la situación.

El espacio donde antes funcionaba el comisariato de Fecos ahora le pertenece a una cadena local privada de  productos. Sin embargo, para Naula no hay que desmayar “debemos levantarnos y seguir luchado por que somos un pueblo fuerte y guerrero”, finalizó. (I)

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