Pacientes que sufren enfermedades catastróficas sobreviven al covid

Galo Sánchez, de 70 años y con insuficiencia renal, junto con Antonio Rondón, quien sufre de cáncer, y Roberto Olingi, con esclerosis múltiple, relatan su lucha contra el coronavirus, a pesar de sus condiciones de salud.
19 de junio de 2020 00:00

Tras la aparición del covid-19 en el país, los especialistas temían lo peor para los pacientes con enfermedades catastróficas, autoinmune.

“Pensamos que en las personas con esclerosis, al no tener un sistema inmune fortalecido, la infección del virus los iba a matar, pero resultó  al revés”, señala  Ariana García, neurorradióloga y miembro del equipo multidisciplinario de estudios de la esclerosis múltiple en Ecuador.

Explica que los pacientes tratados con inmunosupresores no tienen la capacidad de hacer una reacción inflamatoria, conocida como tormenta de citoquinas, causada por el virus. “En este caso se ha visto  que el medicamento  tiene un efecto positivo sobre el paciente”.

Roberto Olingi es una prueba de ello. Él en marzo se contagió de covid-19 y hoy está recuperado. Incluso no requirió de hospitalización.

Tania Rivera,  neumóloga y jefe del departamento de docencia e investigación de Solca, señala que en los pacientes oncológicos, en cambio, las complicaciones del covid-19 dependen del tipo  de cáncer, la edad del paciente y la reserva inmunológica que tenga.

“Si el paciente está condicionado los tratamientos que recibe, como quimioterapia o radioterapia, harán que se complique. De lo contrario, tiene altas probabilidades de mejorar y recuperarse”.

Ella también asegura que  no necesariamente un paciente con una enfermedad catastrófica que se infecte de covid está condenado a  morir, porque hay otras condiciones que inducen a una mayor mortalidad.

Antonio Rondón, de 18 años, quien fue diagnosticado con linfoma, cuenta su historia como sobreviviente del virus. Asimismo, este diario recoge la historia de Galo Sánchez, un adulto mayor con insuficiencia renal que tras su lucha contra el covid está próximo a ser dado de alta y volver a su hogar. (I)

Pensé que iba a morir, pero me pude recuperar con ayuda

Cuando enfermó Galo Sánchez, de 70 años, la fiebre y el constante dolor de cabeza lo hicieron pensar que tenía dengue hemorrágico. Pero  luego, con el pasar de los días, su cuadro empeoró, por lo que tuvo que ser trasladado al Hospital General Los Ceibos, de Guayaquil, donde le detectaron covid-19.

Galo, de origen manabita, cree haberse contagiado en una clínica en el Empalme, donde se realiza diálisis. “Allá muchos amigos míos se contagiaron”. Desde hace dos  años fue diagnosticado con insuficiencia renal y lucha por seguir con vida.

En la actualidad hace más de dos semanas se le presentó una nueva batalla: el covid-19.

Recuerda que al nosocomio llegó inconsciente. “Fui a la UCI y me pusieron oxígeno. Pensé que iba a morir, la vi negra. Estaba inmovilizado y perdido. Gracias a Dios me he recuperado. Los médicos han hecho todo lo posible por salvarme”. 

Agradece la atención recibida por parte del personal sanitario. “Me han dado atención psicológica, terapias, tomografías.  Aquí al paciente no lo dejan desanimar, ven cómo uno se siente, las auxiliares, los doctores; buena amabilidad”.

Reconoce que estar lejos de su familia lo ha deprimido, “la familia para uno es todo”. Galo pronto saldrá del hospital. Por lo pronto continuará recibiendo llamadas. “Hoy día me llamó mi mujer, mi sobrina, que me extrañan. Ella me dijo ‘lo estoy esperando’”. (I)

Celebré mi cumpleaños  y mi  lucha contra el covid-19

A días de haber sido  diagnosticado con linfoma  de hodgkings, cáncer, Antonio Rondón, de 18 años, dio positivo al covid-19.

Su madre, Lissete Pineda,  recibió la noticia luego de que el adolescente fuera ingresado  a Solca tras presentar problemas en su salud. “Mi hijo tiene un tumor entre el corazón y los pulmones y eso hizo que se complicara su estado”.

Luego de presentar dificultades para respirar y constante taquicardia fue trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos, donde permaneció dos días y dos semanas en un área de aislamiento.

“Gracias a Dios él evolucionó muy bien por la atención permanente  y el tratamiento que recibió. A él lo monitorearon muchísimo con electrocardiogramas por su problema en el corazón, hasta que le dieron el alta médica”.

Para Lissette, en esta casa de salud “le volvieron a salvar la vida a mi hijo. Si a él no lo ingresaban no hubiese sabido que tenía  covid y en la casa moriría”.

El reciente fin de semana Antonio pudo celebrar su cumpleaños  número 18 en su  casa y acompañado de su madre.

Ese día recibió las felicitaciones de sus compañeros de curso, a quienes volvió a ver de forma virtual. Antonio cursa el último año de bachillerato en un centro público y anhela graduarse. 

Muy pronto empezará las quimioterapias en Solca para ganar una nueva lucha. Esta vez al cáncer. (I)

Es la quinta vez que me salvo de morir en mis 46 años    

 En abril Roberto Olingi,  de 46 años, confirmó a través de una prueba rápida, realizada por una brigada de salud del MSP en su domicilio, haberse infectado de covid-19. Sin embargo, ya había pasado por los síntomas de la enfermedad.

Durante semanas estuvo con fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y hasta perdió la sensación de gusto y olfato. Incluso llegó a necesitar de un tanque de oxígeno, que tuvo que comprar y recargar por un alto valor. Su esposa también se había contagiado en las salidas que hacía para comprar la comida y sus medicamentos en la Florida, de Guayaquil, lugar de su residencia.

“Creo que allí ella se contagió y de ahí enfermé”.

Roberto sufre hace más de diez años de esclerosis múltiple tipo II, una enfermedad catastrófica que afecta al sistema inmune.

“Temía morirme por la enfermedad que padezco, pero aquí sigo con vida. Ya esta e la quinta vez que me salvo. Las primera veces sufrí de dos infartos”. Por otro lado, él  lamenta que cuando empezaron los síntomas y llamó al ECU-911 no le pudieron brindar atención, pese a informar que era una persona con discapacidad.

“Lo que quisiera es que me volvieran a realizar la prueba para saber si ya no tengo el virus”.

En la actualidad, Roberto volvió a salir en su silla de ruedas, la cual desinfecta cada vez que ingresa a su casa. (I)