La mayor escolaridad de mujeres en edad de reproducción salvó a 2,1 millones de menores de 5 años

Nivel de instrucción materna reduce muertes de neonatos

La mayor escolaridad de mujeres en edad de reproducción salvó a 2,1 millones de menores de 5 años
18 de febrero de 2014 00:00

Las probabilidades de que un menor sea víctima de los parásitos son inferiores cuando la madre ha concluido la secundaria. En países de pobres o medianos ingresos tener una profesión implica más que un título universitario. Es una oportunidad para asegurar un futuro saludable.

Tiene 19 años, es delgada y en su rostro aún hay rastros de acné propio de la adolescencia. Con un niño, de dos años y medio, a su cargo, Joselyn Segura se esfuerza por concluir la secundaria en las noches. En el día trabaja en una cadena de almacenes en la que gana el sueldo básico. “Cuando tenga el título pienso seguir estudiando, ojalá me dé el tiempo”. Junto a ella se encuentra Patricia Rodríguez, quien no llega a los 30 años y ya tiene 5 hijos. “Le he dicho a mi prima que con uno es suficiente, que se cuide y no tenga más hijos”, cuenta con voz enérgica y mirando a Joselyn.

En Ecuador, niñas y adolescentes que asisten a la escuela más tiempo son menos proclives a quedar embarazadas a temprana edad. Así lo revelan sendos informes, uno del Estado de la Población Mundial (Fondo de Población de las Naciones Unidas-Unfpa) y el otro de la Unesco. Pero esto no ocurrió con Joselyn o Patricia. Antes de que se tomaran la foto con el diploma y la muceta ya debían ir a la maternidad para alumbrar a sus hijos.

El último informe de la Unesco, ‘Educación para todos’, revela cómo la educación puede transformar la vida de mujeres en la etapa escolar y cómo las empodera sobre sus decisiones sexuales y reproductivas.

“Las mujeres más educadas tienden a tener menos niños, lo cual es beneficioso para ellas, para sus familias y para la sociedad en general. Lo que se debe, entre otras cosas, a que la educación permite que tengan más influencia en el tamaño de la familia”, explica el documento.

Estudiar proporciona elementos invaluables para el crecimiento de una niña, “quienes permanecen más tiempo en la escuela tienen más confianza para elegir opciones y saber que los partos a temprana edad son peligrosos al igual que la rápida sucesión de embarazos”, explica la ginecóloga Alberta Ramírez.

En algunas regiones de Europa, según el informe, la educación ha sido un factor esencial en la transición demográfica. Hay otras partes del mundo a la zaga del progreso, en particular África Subsahariana, donde las mujeres sin educación dan a luz 6 ó 7 veces.

Pero Ecuador no está tan alejado de esta realidad: “existe una relación directa entre escolaridad y número de hijos, a mayor nivel de instrucción, menor es el número de hijos”, dice la doctora Lola Valladares, oficial nacional de Género, Derechos Humanos e Interculturalidad de Unfpa en el país.

Como Joselyn, a quien se le complica terminar el colegio, la doctora Valladares expresa que cuando una adolescente tiene un hijo se perturba tanto su educación y también su preparación para ingresar a la fuerza laboral.

“Jóvenes mejor educadas se casan más tarde y raramente utilizan más eficazmente los anticonceptivos. Tienen mayor autonomía en la adopción de decisiones sobre cuestiones de reproducción y tienen más conciencia de los costos socioeconómicos de la procreación no deseada”, enfatiza Valladares. 

Herramienta para salvar vidas
Sentada con su hijo de tres años sobre las rodillas, Myriam Fernández espera su turno en el pediatra. El pequeño Bryan, vestido con un short azul y camiseta blanca impecable, se lleva uno de sus juguetes a la boca.

Inmediatamente, Myriam saca una toalla húmeda y los limpia. “Nunca sabemos cuántos gérmenes puede haber en el ambiente”, dice.

Es tiempo de la dosis de vacunas anuales y ella sabe bien que los cuidados a tiempo previenen enfermedades en el futuro. “Lo más importante es que crezca sano”.

Myriam es lo que la Unesco llama una madre informada, “personas que por recibir una mayor educación toman medidas tempranas contra enfermedades, saben reconocer los síntomas de una dolencia y tienden a recurrir a menudo a los servicios de atención médica”.

En el caso de Myriam, ella se graduó en la universidad y su primer embarazo fue a los 28 años.

Según el reporte de la Unesco, las vidas de 2,1 millones de menores de 5 años han sido salvadas entre 1990 y 2009 por la mayor escolaridad de las mujeres en edad de reproducción.

A pesar de que el poder de la educación ha sido probado, especialistas de la Unesco advierten que siguen muriendo más de 6 millones de niños, en países de bajos y medianos ingresos, por causas relacionadas con la higiene y falta de vacunas. Estas son causas que pudieron ser evitadas.

Un 40% de las muertes de niños ocurre durante los primeros 28 días de vida y la mayor parte debido a complicaciones en el parto.

Si todas las mujeres terminaran su educación primaria, la incidencia de diarrea disminuiría un 8% en países pobres, mientras que descendería un 30% si las madres concluyeran la secundaria.

Es decir estarían mejor informadas y sabrían cuáles son las prácticas de salud e higiene en el hogar, también obtendrían mayores ingresos para la nutrición de sus hijos.

A mayor escolaridad, mejor calidad de vida en mujeres y niños, esta es la fórmula perfecta porque “al ampliar las oportunidades de las personas se fomenta el bienestar del capital humano”, expresa Valladares.

Datos

En 57 países con ingresos bajos las probabilidades de que una madre alfabetizada contara con la ayuda de una partera cualificada eran 23% superiores a las de una madre analfabeta.

Entre las principales causas de muertes infantiles, la cuarta es la diarrea, ya que a esta se debe el 9%.

En el África Subsahariana, en el Asia Meridional y Occidental, de cada 7 niñas una tiene un hijo antes de cumplir 17 años.

La Alianza Mundial para la Educación es una fuente importante de financiación en varios países de ingresos bajos.

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