Ministerio establece lista oficial de útiles para centros

25 de agosto de 2012 - 00:00

Empezó la temporada alta para las librerías y papelerías en el régimen Sierra. Aunque el inicio del próximo año lectivo es el 3 de septiembre, desde hace dos semanas los precavidos padres han acudido a estos puestos para adquirir los útiles escolares.

“Todo está por las nubes”, aseguró Ximena Aguirre, quien acudió el pasado martes al Comisariato del Libro, ubicado en el sector La Prensa –norte de Quito-, para adquirir los materiales de su hijo, quien pasa a 2º de básica en una unidad educativa particular.

“El año anterior gasté unos 200 dólares. Pero esta lista me va a salir más cara”, estimó la mujer, quien dijo que la mayoría del dinero se le ha ido en 5 libros (Matemáticas, Lengua y Literatura, Desarrollo del Pensamiento, Orientación Religiosa e Inglés).

Silvia Andrade, madre de otro alumno de segundo de básica, también llegó al establecimiento para adquirir una lista similar. La mayoría del dinero se fue en 7 cuadernos. “Antes, el más barato costaba 60 centavos y ahora, por lo bajo, 1 dólar”.

Eso sin tomar en cuenta los materiales de uso diario que van desde 25 hojas de papel bond, 10 cartulinas blancas y 15 de color, un paquete de papel brillante, una cartuchera con lápiz, borrador de queso, sacapuntas, pinturas, lápices de color, tijeras, papel crepé, marcadores, 25 hojas de colores, papel contac transparente, resaltador, entre otros artículos. “Solo en ello pago como 100 dólares y eso que tengo que esperar que nos digan qué libro de Inglés tengo que comprar”, comentó.

En la papelería Paco  predominan los artículos tecnológicos y materiales de trabajo. Sergio Ríos y su esposa Laura Arévalo tienen dos hijos, Carlos (12 años) y Miguel (14 años), que estudian en un centro particular. Inicialmente, la pareja pensó que el hijo menor podía ocupar los materiales que le sobraron a su hermano.

“A Miguel le pidieron textos básicos y los cuadernos de cada año; pero ahora Carlos tiene que comprar un montón de cosas nuevas”, dijo Sergio. Los materiales incluyen desde la tabla periódica (actualizada) de los elementos, mandil bordado con el nombre, franelas y  una flash memory.

Hay algunos puestos que no solo venden útiles sino que además distribuyen uniformes. Diagonal al colegio Mejía (Vargas y Arenas –centro de Quito-) se encontraba Remigio Ortiz, quien contó aliviado que acabó de matricular a su hijo en el colegio particular Ricardo Cornejo González y fue para averiguar en cuánto le saldría la lista de útiles. “El décimo no me alcanza. Yo el año anterior gasté 300 dólares solo en cuadernos y uniformes. Los libros los compro al tener la lista definitiva”, contó.

Normas para educación fiscal

El Ministerio de Educación publicó un listado de materiales escolares que deben regir en todas las instituciones fiscales y fiscomisionales, con el objetivo de regular “los materiales solicitados”, según el  comunicado publicado en su página web, según el cual las listas fueron elaboradas acorde al pensum de estudios y las necesidades de cada nivel. Cada material responde al año escolar del alumno.

Los listados incluyen un precio referencial. Según varios padres de familia de colegios particulares que fueron consultados, estiman que sus gastos superan los 100 dólares (sin tomar en cuenta los textos de cada materia). Los materiales escolares propuestos por el Ministerio oscilan entre los 23 dólares para el 1º año de educación básica y los 39 dólares para el 1º de bachillerato.

No obstante, las autoridades de las instituciones educativas no conocen al detalle la normativa. Por ejemplo, José María Hidalgo, vicerrector del Colegio Amazonas (sur de Quito), opinó que la asignación de textos es más sencilla para los niveles de básica, pero no para los de bachillerato, ya que el Ministerio aún no les entrega los libros para este nivel: “Resulta difícil establecer una lista, porque eso depende de cada profesor”.

Hidalgo informó que en años anteriores se ha realizado sin problemas la entrega de textos para 8º, 9º y 10º de básica. Una vez que se define el número de alumnos, envían al Ministerio el listado. Después entregan los textos en la institución. “Y si nos faltan más libros, pedimos el resto”, comentó.

Georgina García, rectora del colegio Emilio Uzcátegui, ubicado en el sector de la Villaflora, al sur de Quito, se reunió ayer con las autoridades provinciales de Educación para conocer las disposiciones.

“Voy a reunirme con los profesores para informarles a todos que tanto en el nivel de básica como de bachillerato no se deben pedir libros”, precisó, y luego añadió que es una buena idea proporcionar de textos a los estudiantes. “Con eso nos ahorramos problemas de padres que se quejen”.

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