En Manabí optimizan el agua para enfrentar al cambio climático

- 05 de julio de 2018 - 00:00
En Membrillal habitan 110 personas. El abastecimiento de agua se hace en canecas.
Foto: Carlos Rodríguez / Andes

12 familias de la comunidad Membrillal, en el cantón Jipijapa, combaten las sequías con la reserva de lluvia. Ese líquido es usado para el riego de sus huertos orgánicos. La crianza responsable de caprinos es otra medida.

Cuando Doris Reyes, presidenta del Gobierno Parroquial de Membrillal, cantón Jipijapa (Manabí), era niña, las sequías en la tierra de sus abuelos y padres no eran extremas. Con el paso del tiempo la época seca tomó  fuerza. Una de las razones, asegura la comunera, son los efectos del cambio climático.

Para hacerle frente a ese problema ambiental su comunidad forma parte del Programa Regional “Estrategias de Adaptación al Cambio Climático basadas en Ecosistemas en Colombia y Ecuador” (AbE).

La iniciativa, que se ejecuta desde junio de 2016 y finalizará este mes, está a cargo del  Ministerio del Ambiente (MAE) con la cooperación técnica alemana GIZ, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y los gobiernos locales. Entre las medidas de adaptación a los cambios del clima está la recolección de agua. 

Juan Santana, uno de los 110 habitantes de Membrillal se capacitó para recolectar agua lluvia y utilizarla en el riego de un pequeño huerto orgánico localizado en las afueras de su casa. En 30 macetas de plástico sembró plantas medicinales,  tomates, lechugas, pepinos y pimientos.

La flora se abastece del líquido vital a través de un recipiente colocado en la parte inferior de cada maceta. 

Robert Yaguache, técnico del programa Abe Ecuador, explica que esta medida es la más adecuada para las zonas críticas en las que llueve aproximadamente 300 milímetros al año. “Es muy poca agua, por ello hay que aprovechar las lluvias”.

Santana está consciente de eso y desde que empezó el almacenamiento de agua siente los beneficios.

Él cosecha los productos que usa para la preparación de alimentos que consumen los 12 miembros de su familia.

Una planta de tomate, desde su siembra hasta su cosecha (cinco meses), consume cerca de 150 litros de agua. Eso significa que con un metro cúbico se pueden mantener siete maceteros.

El sistema de recolección  instalado en el techo de la casa de Santana consta de una estructura de metal que permite canalizar el agua lluvia hasta un pozo cavado en la tierra. La capacidad de ese reservorio natural es de 10 metros cúbicos y su costo es de  $ 400. El monto lo cubrió el programa AbE.

Antes de que esta medida se implemente, la gente de Membrillal caminaba cerca de cinco horas para abastecerse de agua. Algunas familias se ayudan con animales de carga.

Ahora, 12 hogares cuentan con este sistema que beneficia a cerca de 60 personas de las comunidades de Membrillal y Honorato Vásquez.

Según AbE, Manabí es altamente vulnerable ante los efectos del cambio climático, en especial por la intensidad de los periodos de lluvia, los cuales aumentan la probabilidad de inundaciones y deslaves, así como los períodos de sequía prolongados.

En la última década se registró un aumento de temperatura media de 0,18 °C2.

El 75% de la superficie de la provincia presenta degradación de suelos y 11 cantones (incluyendo Santa Ana y Jipijapa) afrontan procesos de desertificación.

Otras medidas
Los comuneros manabitas  también se capacitaron en agrobiodiversidad. Aprendieron a manejar una finca de forma ecológica. Lo hicieron  con la construcción de corrales para la crianza adecuada de caprinos (chivos).

Paola Pinto, responsable del programa, señala que en esa zona se estableció que esos animales cuenten con un espacio específico para que no dañen el ecosistema y sean alimentados por los desechos del maíz que abundan  en esa zona. (I)

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