Especial coronavirus

El planeta entero debe repensar el modelo de ciudades y de consumo

- 05 de junio de 2020 - 00:00
Foto: Archivo / El Telégrafo

A propósito del Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra este 5 de junio, expertos nacionales y extranjeros alertan que la próxima crisis podría ya no ser por una pandemia como el coronavirus, sino por el acceso al agua.

Del 30% al 70% mejoró la calidad del aire en Quito respecto a los meses anteriores a la cuarentena, según datos de la Secretaría de Ambiente del Distrito Metropolitano y un análisis de Rasa Zalakeviciute, docente de Ingeniería Ambiental de la Universidad de las Américas (UDLA).

Es evidente una mejora en el aire a corto plazo en las urbes de Ecuador y del mundo. En cinco meses, la pandemia y el confinamiento en los hogares han generado la mayor caída de la historia en la emisión de CO2, principal gas contaminante causante del cambio climático.

La propia NASA indicó que ha detectado desde el espacio la disminución de gases contaminantes en la atmósfera: por la desaceleración económica, la paralización de industrias, transporte terrestre y aéreo, y menor consumo de petróleo, gas y carbón. Sin embargo, se teme que cuando todo vuelva a la normalidad, la contaminación ambiental sea igual o peor.

De allí que es importante adoptar medidas y “repensar en un nuevo modelo de ciudades, de ordenamiento y de país”, como lo señaló a EL TELÉGRAFO Alejandro González, director de Ingeniería Ambiental de la UDLA Quito, a propósito del Día Mundial del Medio Ambiente.

Agregó que las pandemias nacen justamente por la pérdida de la biodiversidad, porque no tenemos protección, los animales avanzan a la ciudad, no se respeta la naturaleza, hay menos árboles… Por ello, el covid nos está dando una gran lección y reflexión: “¿Qué hemos hecho por el planeta?”.

Al analizar dónde ha golpeado más el covid-19 a nivel mundial, citó a Nueva York y como causas a la gran cantidad de casas, edificios y habitantes, que conlleva a un desenfrenado consumo de energía. Es una ciudad que tiene más asfalto y cemento que árboles y plantas. Y fue más allá al alertar que la próxima crisis mundial no sería por otra pandemia, sino por acceder a un recurso escaso como el agua.

Consideró también que se debería repensar el consumo: no comprar lo que no necesitamos, adquirir a las empresas que cumplen los estándares de sostenibilidad. “Ojalá no pase como en Estados Unidos, con la flexibilidad con y sin crisis, donde las autoridades prácticamente les dicen a las empresas e industrias que produzcan y luego veremos qué pasa con el ambiente”, apuntó.

González y otros expertos coincidieron en que se teme un “efecto rebote” tras la pandemia, porque las industrias van a querer producir más para recuperar el tiempo y dinero perdidos.

Opinan que los ciudadanos deberán presionar a las empresas y sus accionistas para que generen productos sustentables, biodegradables, y apuntar hacia otras formas de consumo.

“Cualquier impacto ambiental positivo que surja de esta pandemia debe ser un cambio en nuestros hábitos de producción y consumo hacia un ambiente más limpio y ecológico”, le dijo a la BBC Mundo Inger Andersen, directora del Programa Ambiental de la ONU.

Todos coinciden en resaltar que por el covid-19 no se debe descuidar el medio ambiente, porque para el cambio climático y sus efectos no hay cuarentena que sirva, peor una vacuna o cura mágica.

El confinamiento ha sido el mejor termómetro

En Quito, el consumo de agua aumentó en los hogares con respecto a los meses anteriores a la cuarentena, porque sus integrantes buscan relajarse con baños más seguidos y prolongados: antes se tomaban de 5 o 10 minutos, hoy se tardan el doble.

Otro de los problemas es la generación de mayor cantidad de desechos en cada hogar, lo que en el caso de Quito, está rebasando la capacidad del relleno sanitario de El Inga, que en 3 meses ya no habría dónde depositar más basura.

De igual manera en Quito, apenas es tratada el agua residual para 250.000 habitantes, mientras que todo el resto, con el incremento incluido a causa de la cuarentena, se descarga al río Machángara, la cual va al río Esmeraldas y en su recorrido arrasa con especies y en general provocando un mayor desastre ambiental aguas abajo.

La movilidad debe tener una visión más ambientalista

Tras las secuelas que deja en el mundo la pandemia de covid-19 (coronavirus) en lo económico, sanitario y social, en varios países ya han empezado a dar forma a ciertas iniciativas en favor del medio ambiente.

La prensa internacional recoge que, por ejemplo, en París (Francia) se están habilitando 650 kilómetros de “ciclovía corona”, mientras que en Milán (Italia), hace pocos días, se anunció un ambicioso plan para reducir el uso de autos y priorizar a peatones y ciclistas.

En el caso de Quito (Ecuador), el Director de la carrera Ingeniería Ambiental de la Universidad de las Américas (UDLA), Alejandro González, opinó por su parte que es muy buena noticia el anuncio de que el Municipio capitalino abrirá mayores ciclovías, “porque justamente sería parte de ese repensar de modelo de ciudad para mejorar la movilidad”. (I)

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