Maestros llevan el arte y la lectura sobre ruedas

- 25 de mayo de 2019 - 00:00
El españo Àngel Arana (de camiseta celeste), de 44 años, emprendió hace dos años un viaje junto a su esposa, Aurora Asensio, y sus tres hijos.
Foto: Karly Torres/ ET

Junto con sus hijos viajan en una casa rodante por Sudamérica. Una de las parejas es de España y la otra de Argentina. Ambas recorren escuelas de Ecuador.

Aurora Asencio y Ángel Arana son una pareja de docentes que decidieron dejar las aulas de su escuela, en España, para llevar su aprendizaje a los lugares más remotos de Sudamérica.

Con sus tres hijos viajan dentro de un bus escolar, que transformaron en una biblioescuela y a la vez casa rodante. Allí llevan consigo más de 1.500 libros y cuentos con ilustraciones de diferentes autores. Uno de ellos lo escribió la misma Aurora para su hija Valentina. Se llama “Soñamos” y trata sobre la lucha por los sueños.

La travesía que la familia emprendió fue bautizada como proyecto “Meraki”, palabra en griego que significa hacer algo con amor y creatividad, poniendo el alma en ello.

Bajo esa premisa, desde hace dos años realizan paradas por escuelas y plazas para compartir con la comunidad educativa: acercan la lectura a los niños y adolescentes e intercambian metodologías de enseñanza con los docentes.

La más reciente la hicieron en Guayaquil. Estacionaron su biblioescuela rodante en el parque Samanes y desembarcaron los libros que muchos leyeron. Otros prefirieron tomar fotos con la bibliotecaescuela rodante.

Ecuador es el séptimo país que visitan. Luego se trasladarán a Colombia, su último destino antes de regresar a su natal Sevilla, para retomar su vida como docentes dentro de una escuela.

“Quisiéramos contar con la ayuda de una naviera para transportar el bus porque es muy costoso contratar el traslado”, pide Ángel.

La iniciativa de viajar por el mundo nació hace 20 años cuando ambos estudiaban en la universidad, pero después del nacimiento de su hija Valentina decidieron retomarla.

El sueño de esta pareja de docentes tenía sus sacrificios: desprenderse de todo lo material. Para ello tuvieron que vender sus autos y alquilar su casa y, lo más importante, pedir una licencia sin sueldo en la escuela que daban clases.

En julio de 2017 llegaron a Argentina. Allí compraron un bus escolar, un Mercedes Benz 11.14, que luego convirtieron en su nuevo hogar. Desde este país partieron a los múltiples destinos, entre ellos Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile y Perú.

Kilómetros de anécdotas

A 70 kilómetros por hora emprendieron su recorrido por Sudamérica. El primer destino en visitar fue Ushuaia, una pequeña ciudad de Argentina, conocida como el Fin del Mundo. Ellos definen el viaje como memorable. Han dejado amigos en el camino, conocen las diferentes culturas y gastronomías, pero sobre todo han despertado el interés por la lectura en los niños.

Aurora recuerda cuando uno de los menores le decía que a él no le gustaba leer.

“Le respondía que era una actividad libre, pero que tenía libros sin letras, lo que ocasionó que me pidiera otro. Hasta que le di uno que tenía letras, y así leyó varios”.

La docente aconseja que desde que nacen se les lea cuentos a los niños, tener libros a la mano, que tengan acceso a la lectura que les gusta y que no se les obligue a leer ninguna en particular.

“En la escuela muchas veces se empeñan en que ellos lean el mismo libro”.


Otra de las anécdotas que rememora y le emociona ocurrió camino a la Patagonia. El bus presentó un problema mecánico que los obligó a detenerse en Caleta Olivia. Allí conocieron al dueño de una librería, quien les donó varios libros, entre ellos uno de tipo inclusivo. Se llama Serafina y está escrito en braille para que personas con discapacidad visual puedan leerlo.

María Cárdenas, de 36 años, y su hija Josefina, de 7 años, tocan instrumentos en los espectáculos musicales que llevan a las escuelas. Foto: María Fernanda Arreaga/ ET


Curiosamente, cuando llegaron a una escuela de San Julián, en la Patagonia, de todos los niños que visitaron la única niña que tenía una discapacidad estaba ciega. “Fue maravilloso porque ese libro estaba destinado para ella”.

Otro de los recuerdos que guarda Ángel, en cambio, es el proyecto de una profesora de construir una escuela en la isla flotante de los Uros. La conoció en el lago Titicaca, en Perú. Ella lleva años buscando hacer realidad su sueño.
Música y títeres

Los argentinos María Cárdenas, de 36 años, y Nachis Majuan, también son profesores de música y teatro. Llegaron el 8 de abril a Manabí y ya han visitado distintas escuelas y colegios. Hace seis meses iniciaron su recorrido en su casa rodante (Astor y los caracoles) por Sudamérica junto con sus tres hijos. Ellos tocan instrumentos durante el espectáculo musical que llevan a las instituciones educativas.

“Este viaje nos ha permitido conocer a mucha gente maravillosa y aprender a desapegarse de las cosas. Uno puede vivir sin casi nada y disfrutar de las cosas más importantes, como es la familia”. (I)

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