Docente publicará libro sobre el poder antioxidante de 24 plantas nativas

La bioprospección despega en un laboratorio en Ikiam

- 02 de julio de 2015 - 00:00

Docente publicará libro sobre el poder antioxidante de 24 plantas nativas

El campo de investigación en Ecuador crece de la mano de los proyectos tecnológicos. Por ejemplo al menos 64 ideas son financiadas por un capital semilla de la Senescyt, y otras encuentran cabida en institutos públicos.

Santiago Apunte, director del Instituto Nacional de Investigación y Salud Pública (Inspi), contó que en el transcurso de este año se prevé la implementación de laboratorios para  trabajar en bioprospección.

Esta técnica consiste en la extracción de principios activos de plantas con fines curativos. “Todo esto ya está planificado. Tenemos la proyección como Inspi, de realizar una firma de un convenio con la Universidad Ikiam en los próximos días, mediante el cual nos donarán un terreno para la estación científica para investigar sobre los principios de las plantas, porque creemos que la ubicación del campus es estratégica”.

Ikiam está ubicada cerca del Bosque Protector Colonso, en Napo.

La estación estará lista a finales de 2016 y tendrá una inversión de $ 10 millones. “Hay que tener en cuenta que esta investigación no es a corto plazo, porque primero se extrae el principio, luego se ve la toxicidad, se hacen ensayos en animales y posteriormente, en una etapa más avanzada en humanos. Esto puede tomar unos 10 años”, aseguró.

Cristina Guamán, directora del laboratorio de biotecnología de Biotec, aseguró que en Ecuador la bioprospección en el campo de la medicina es viable por la megadiversidad del clima y la fauna.

“Los microorganismos en el país son innumerables y no son estudiados, porque la atención siempre se ha centrado en los anfibios y mamíferos. Desconocemos de la acumulación de los compuestos de los microorganismos para protegerse, por ejemplo, de la radiación. Además tienen utilidades antifúngicas y antimicrobianas”, explica la especialista.

Otro caso de microrganismos que pueden ser usados en la bioprospección son las microalgas, por su poder de absorber la radiación ultravioleta.

“Todos los microorganismos tienen adaptación morfológica y fisiológica para proteger las células, acumulan lípidos, que los cuida y por ello queremos investigar el potencial que tienen”, agrega Guamán.

¿Por qué es importante la bioprospección?

En términos amplios la bioprospección busca información en especies biológicas para usar lo mejor de estos organismos en diversos sectores. Uno de ellos es la medicina, pues se pueden encontrar curas a diferentes enfermedades.

Para Apunte del Inspi, la técnica representa un cambio de cultura en el país y el comienzo para generar ideas a partir de los recursos naturales. “No solo es el tema de investigación, es un cambio de la matriz productiva porque empezamos a crear conocimientos y eso puede ser exportado”.

Milton Barcos, docente e investigador del Centro de Investigaciones Biotecnológicas del Ecuador (Cibe-Espol), explicó que la búsqueda y uso de los recursos biológicos son tan viejos como la humanidad y han sido la llave para la supervivencia, adaptación y evolución de la especie humana.

“La utilización de diversos microorganismos para producir alimentos o antibióticos son solo un ejemplo. Esto  demuestra que en Ecuador, al igual que en otros países, se ha realizado bioprospección hace tiempo. Aunque el término sí es de uso reciente y se refiere al estudio de los recursos biológicos”, indicó.

La bioprospección a gran escala es factible con la tecnología apropiada, el personal calificado y  el recurso financiero. “Es importante considerar que dada la complejidad de este tipo de estudios, generalmente participan muchas instituciones y organizaciones, lo cual genera barreras de diferentes tipos por ejemplo, científicas y tecnológicas, de propiedad intelectual, financiera, regulatorias, y cultural”, dijo Barcos.

Brittany Graf, becaria y docente de la UDLA (Universidad de las Américas), ha investigado las características de la quinua y el chocho en Ecuador. Indica que el análisis de estas especies de plantas para encontrar su actividad química, sintetizar el material y colocarlo en pastillas, tomaría al menos 20 años.

“Se necesita mucha investigación y dinero. Algunas universidades e institutos tienen equipo para hacer bioensayos e identificar los compuestos. En el Inspi compraron equipos para crecer células mamíferas”, manifestó.

La docente publicará un libro sobre 50 plantas ecuatorianas, de las cuales 24 tienen alta actividad antioxidante y pueden ser usados para prevenir enfermedades crónicas. Por el momento Graf, junto al Inspi y Biotec, presentó a la Senescyt un proyecto de bioprospección de microalgas nativas, cuyas moléculas tendrían usos farmacológicos.

La iniciativa necesita $ 900.000 para la investigación de 11 cepas y el posterior desarrollo de las medicinas o insumos. (I)

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