Ikiam investiga propiedades de fauna y flora que beneficien a la ciudadanía

- 09 de mayo de 2018 - 00:00
En uno de los tres laboratorios de docencia que hay en Ikiam los estudiantes analizan las muestras que recogen durante sus salidas de campo. Mientras que en la imagen derecha, Ramitomeya variabilis, es la especie de rana venenosa que es el emblema del centro de educación superior que funciona en la Amazonía.
Fotos: Jhon Guevara / EL TELÉGRAFO

Docentes y alumnos del centro de educación superior trabajan en más de 80 proyectos, que están vinculados con la conservación, biotecnología y salud. Descubrieron que la piel de una rana de esa zona tiene propiedades antibióticas.

El “plus” que tiene la Universidad Amazónica Ikiam es un laboratorio vivo a pocos pasos de las aulas de clases. Esa es la motivación diaria de Brayan Rosero, alumno de sexto semestre de Ingeniería en Ciencias del Agua. Él es parte de la primera promoción del centro educativo.

Desde 2014, cuando la alma mater, ubicada en Tena, abrió sus puertas, se realizan constantes salidas de campo que son parte de las investigaciones que desarrollan los docentes con participación de los estudiantes.

Es jueves (11:00) y la temperatura típica del sector (30°C) envuelve el ambiente.

Sara Álvarez, coordinadora de la carrera de Ecosistemas, se alista para una salida. En un espacio verde de la universidad montó, junto con sus alumnos, un invernadero que se convirtió en el hogar de la rana Ramitomeya variabilis, especie venenosa con potencial biomédico.

Es la especie emblemática de la reserva, pues consta en su logo; es sumamente pequeña, mide cerca de un centímetro. En la actualidad hay cuatro individuos en estudio.

Otra docente que trabaja en esta área es Carolina Proaño. Ella descubrió un anfibio que en su piel alberga  moléculas con propiedades antibióticas, que tendrían uso medicinal contra bacterias y levaduras.

Proaño desarrolló la investigación en la Queen’s University Belfast, de Irlanda del Norte, en Reino Unido. En Ikiam se estudian las características de las moléculas bioactivas que se encuentran en las pieles de los animales.

Los datos científicos recabados hasta ahora muestran la gran diversidad molecular contenida en la piel de otra rana, la Cruziohyla calcarifer.  En el anfibio se han identificado, hasta ahora, al menos 53 péptidos -moléculas formadas por aminoácidos-.

Datos del Ministerio del Ambiente señalan que a escala mundial, desde 2015 se registran cerca de 1.600 moléculas antimicrobianas obtenidas de 165 especies y de 25 géneros de anfibios. La entidad informó que en Ecuador existen cerca de 570 especies de anfibios, de los cuales 250 son endémicos. Es decir que  “convierte al país en el más diverso en lo que se refiere a este grupo. Por ello es prioridad su investigación y conservación”.

El proyecto de conservación de anfibios, que maneja  Proaño, cuenta con la asistencia técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Pablo Jarrín, coordinador de investigación de la universidad, explica que todos los docentes están al frente -de al menos- una investigación. En Ikiam hay 80 catedráticos, 48 tienen un PhD.

La bióloga y docente María Cristina Peñuela trabaja en  el análisis y diagnóstico del papel ecológico de la fauna, asociada a cinco especies de palmas en la Reserva Biológica Colonso Chalupas. A escala mundial, Ecuador es el país con mayor riqueza de ese tipo de flora.

Plataforma
Mediante cámaras trampa, colocadas en la reserva, los investigadores registran la presencia de animales asociados con las palmas. Este proyecto permitirá crear una plataforma para la caracterización ecológica de las reservas naturales en Ecuador.

Mientras camina por un sendero de tierra, Peñuela explica que las palmas cumplen un rol ecológico fundamental en sus ecosistemas.

Sirven como alimento de varias especies de mamíferos de la zona. Además, son reguladoras del clima porque retienen agua y purifican el aire, pues captan carbono. “El objetivo del proyecto es determinar cómo la interacción entre palmas y animales cambian en relación con las condiciones climáticas”. La docente agrega que en la región occidental de la Amazonía, las palmas son el grupo de plantas más usadas por sus habitantes para alimento, artesanía y vivienda.

Jesús Ramos, rector de la universidad amazónica, informa que en octubre de este año, el centro de estudios que dirige ofertará tres nuevas carreras: Agroecología, Arquitectura Sostenible y Biocomercio. (I)  

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