Guayaquil lidera el uso de las cocinas de inducción

- 18 de noviembre de 2018 - 00:00
En las bodegas de la empresa de línea blanca de electrodomésticos Indurama, en las afueras de Cuenca, hay 11.000 cocinas de inducción que están empacadas. Su retiro de los almacenes responde a la falta de demanda por parte de los consumidores a escala nacional.

El Programa Cocinas de Inducción que se inició en 2014 no logra los objetivos planteados. La meta, hasta este año, según la antigua administración gubernamental era reemplazar 3 millones de estufas a gas por cocinas a base de energía eléctrica. En cinco años, menos de un millón de hogares ecuatorianos cambiaron su forma de cocinar.

Garantizar el acceso a una energía asequible, segura y sostenible, como una acción para enfrentar el cambio climático es uno de los actuales Objetivos de Desarrollo Sostenible que Ecuador se comprometió a cumplir ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hasta 2021.

¿Cómo lo hará? El reemplazo de tres millones de cocinas de gas por cocinas de inducción fue la respuesta en 2014 cuando arrancó el Programa de Cocción Eficiente. (ver cronología).

Cinco años después, la meta planteada no logra concretarse y su futuro no es claro. Datos del Ministerio de Electricidad y Energía renovable señalan que 2016 fue el año en el que se registró la mayor venta de estas cocinas (212.549). En lo que va de 2018 se comercializaron 34.066 unidades.

Durante el tiempo de vigor del programa 595.391 hogares optaron por una cocción eficiente. Ellos representan menos del 1% del total que el gobierno anterior se planteó hasta este año.

En el país, los guayaquileños encabezan la lista de viviendas que usan energía eléctrica para cocinar sus alimentos. En el puerto principal se instalaron 121.617 de estos electrodomésticos.

Quito se ubica en segundo lugar con 116.298 conexiones. Los datos los proporcionó la cartera de Electricidad.
En 2015, la ecóloga e ingeniera ambiental María Molina adquirió -por su cuenta- una estufa de inducción.

Lo hizo para evitar la combustión que produce la cocción a través del gas licuado de petróleo. Un estudio realizado por el exinstituto de Energía Renovable señala que el porcentaje de eficiencia de una cocina a gas es de 40, mientras que la de una de inducción es de 70.

Quito se ubica en segundo lugar con 116.298 conexiones. Los datos los proporcionó la cartera de Electricidad.
En 2015, la ecóloga e ingeniera ambiental María Molina adquirió -por su cuenta- una estufa de inducción.

Mientras las ventas de cocinas de inducción descienden, la demanda de gas aumenta. Datos del Banco Central señalan que el volumen de gas (producción e importación) creció en un 7% entre enero y noviembre de 2017, en comparación con el mismo periodo durante 2016.

El Estado paga por una bombona de 15 kilos de gas importada $ 11,85, pero los consumidores la adquieren en $ 1,60 y $ 2 en las bodegas y en $ 2,50 y $ 3.60 a domicilio (en Guayaquil y Quito). En ambos casos, la diferencia es subsidiada.

A inicios de este mes el viceministerio de Economía y Finanzas informó que el Estado no eliminará ni reducirá las subvenciones vigentes a los combustibles, entre ellos el gas doméstico.

Molina sostiene que mientras el gobierno mantenga los subsidios y no genere acciones concretas y factibles, “el cambio de la matriz energética del país será cada vez más lejano y su contribución a favor del planeta mínima”.

Además de los beneficios ambientales que implicaría la anhelada cobertura de cocinas de inducción en el país, el ahorro para el Estado en cuanto a importación de combustible sería alto, informa Jaime López, gerente de la empresa Inducción.ec.

Alentado por la rentabilidad con la que inició el Programa de Cocción Eficiente, la empresa que López representa, al igual que otras firmas nacionales, trabajaron en la comercialización de estas cocinas.

Desde 2015 hasta la actualidad, Inducción.ec entregó a sus clientes 12.000 cocinas de este tipo. Por su parte, Indurama Ecuador inició la fabricación y venta de estos artefactos en 2014. En tres años y 10 meses vendió cerca de 300.000 cocinas, informa Cristian Malo, gerente de comercialización de esa firma.

En los locales comerciales que trabajan con Indurama no se exhibe ninguna de estas cocinas para venta al público.

¿La razón: la falta de demanda a escala nacional?

La empresa que, a la fecha, tiene en inventario de 11.000 cocinas de inducción, empacadas y almacenadas en una bodega en las afueras de Cuenca, dejó de producir estos artefactos a finales de 2017. La planta de Ecasa hizo lo mismo hace 19 meses.

En la actualidad hay incertidumbre sobre el futuro del proyecto. El último jueves, durante una reunión de la Comisión de Desarrollo Económico, en la Asamblea Nacional, Carlos Pérez, ministro de Electricidad, informó que lamentablemente la sociedad no se ha acostumbrado a las cocinas de inducción.

Días atrás, Pérez señaló que como Ministerio ya no impulsan el proyecto y “estamos dejando que la empresa privada maneje, si es que hay interés en los ciudadanos al respecto. Tenemos en stock un número importante de cocinas que las vamos a transferir probablemente al programa ‘Casa para Todos’”.

Malo señala que si bien existe la intención de que el proyecto pase a manos privadas, “no hay disposiciones claras para que el programa se siga ejecutando”.

Este diario buscó el pronunciamiento de Carlos Medina, gerente del programa Cocción Eficiente, a través del Ministerio de Energía. No hubo respuesta.

El Estado mantiene una deuda de 10 millones con las empresas nacionales que participan en el proyecto. (I)

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