Ecuador / Domingo, 01 Febrero 2026

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Barcelona SC encendió el Monumental… pero el fútbol le apagó el cierre

Noche Amarilla 2026: la fiesta que rugió… hasta que el fútbol dijo “shhh”

Barcelona SC encendió el Monumental… pero el fútbol le apagó el cierre
Foto: Barcelona SC
El Monumental se vistió de fiesta desde la tarde: música, luces, camisetas nuevas y un ritual que en Guayaquil se repite con fe. Pero la Noche Amarilla 2026 tuvo un giro incómodo: el show encendió a la gente y el fútbol apagó el cierre.
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A las 15:00, cuando oficialmente arrancó el evento, el Monumental ya olía a ritual: familias, camisetas nuevas, vendedores que caminaban como si conocieran cada fila de memoria y una banda sonora que fue creciendo por capas, como espuma. La Noche Amarilla 2026 no es solo una presentación: es una declaración pública de fe, con música, luces y un estadio que se mira a sí mismo para confirmarse vivo.

Y todo iba funcionando: el cronograma, los shows, la puesta en escena… hasta que llegó el momento más ingrato de la noche: el fútbol —ese invitado que no se ajusta al libreto— escribió su propia línea final.

Lo bueno: el show salió redondo y el club se presentó como evento, no solo como equipo

La producción tuvo ritmo, escalones claros y una sensación de “día grande” sostenida por agenda y tarima: música en distintos tramos, pirotecnia y presentaciones del plantel en un bloque central que buscó emocionar y ordenar expectativas.

En la parte artística, el cartel ayudó a mantener el pulso: Héctor Napolitano, Grupo Galé y Zion sostuvieron el ambiente antes de que la pelota tomara el control emocional de la noche.

También hubo aplauso para el proyecto deportivo: el cuerpo técnico encabezado por César Farías y la promesa de nombres que levantan conversación, como Darío Benedetto y Joao Rojas, parte de una noche en la que Barcelona apuntó a mostrarse con plantilla amplia y renovada.

Y hubo un detalle que le dio sentido humano al ruido: el tributo a Máximo Banguera, un momento de grada y garganta, de esos que no dependen de la música porque se sostienen solos.

Lo malo: ausencias que cortaron “el morbo” y piezas que no terminaron de encajar

En una noche hecha para que todo sea “presentación”, algunas cosas quedaron a medias.

La más comentada fue la ausencia en cancha de Damián Díaz, que estaba en el foco por su fichaje con el rival, pero no jugó por decisión del DT Pool Gavilánez, pensando en el inicio del torneo. El ingrediente estaba servido… pero no se probó.

Otra escena extraña fue la del refuerzo Matías Lugo: se reportó que estuvo en el estadio, pero no fue presentado junto al resto, por temas pendientes (firma, chequeos y trámites). En un evento que vive de la foto, que falte una foto se nota.

Lo feo: la fiesta se apagó en el minuto del gol (y el resultado se quedó)

Y entonces pasó lo único que no se puede coreografiar: el partido.

Barcelona cayó 0-1 ante Guayaquil City FC. El gol lo marcó Edison Mero con un remate desde fuera del área, al minuto 53. Fue un gol que hizo lo que los goles hacen en estas noches: cambió el color del sonido.

Porque en la Noche Amarilla el estadio no solo mira: evalúa. Y el cierre deportivo dejó ese gesto incómodo de final de fiesta cuando alguien apaga la música antes de tiempo: no por tragedia, sino por contraste.

La emoción, además, venía cargada por un homenaje sentido: el recuerdo a Mario Pineida estuvo presente como parte de los momentos especiales de la jornada. Y en ese contexto, perder no es lo peor… pero sí se siente más.

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