En otras naciones se regula el tipo de grifo de los domicilios

El 72% de los hogares en el país no ahorra agua (Infografía)

- 07 de agosto de 2014 - 00:00

En otras naciones se regula el tipo de grifo de los domicilios

El agua que se distribuye en los sistemas de potabilización y que llega a los hogares cumple con condiciones físico-químicas y microbiológicas que están contempladas para proteger la salud de los habitantes.

Cuando el agua no es potable pone en peligro la salud de las personas, pero puede ser utilizada para otros fines.

Para el director del Centro del Agua y Desarrollo Sustentable (CADS) de la Espol, Luis Domínguez, la recirculación del agua que ha sido utilizada en el domicilio para el lavado de manos o el agua que sale de las lavadoras es una alternativa para la limpieza de exteriores, irrigación en jardines, limpieza de vehículos o incluso para el uso en los servicios higiénicos.

Según datos de la concesionaria Interagua, en promedio un hogar compuesto por 5 personas consume  mensualmente entre 25 y 35 metros cúbicos de agua.

A nivel mundial, la ONU indica que la demanda es de 64 mil millones de metros cúbicos, 3 veces más que hace 50 años. Con la demanda viene el desperdicio, como dejar la llave abierta mientras se lavan los platos o manos y usar la manguera para lavar el vehículo.

Precisamente, la limpieza de los autos es una de las mayores causas que inciden en el desperdicio de agua en los hogares (ver infografía).

José Gómez está consciente de aquello, por lo que opta por llevar su vehículo a las lavadoras ‘especializadas’ que tienen equipos para el efecto. “Gasto menos agua que cuando lo lavo en casa y ocupo menos tiempo”, expresa.

Uno de los dueños de estos negocios, Juan Loor Fernández, asegura que en cada lavada puede llegar a un ahorro del 30% de agua, usando bombas de presión.

A diario a su lavadora llegan unos 40 carros que son limpiados en 30 minutos. En promedio, según Loor, consume aproximadamente 2 m3 de agua a diario.

En países como Inglaterra se prohibió el uso de mangueras para el riego de jardines, el lavado de vehículos, limpieza de instalaciones comerciales o viviendas, mantenimiento de piscinas y lagos domésticos, porque son labores que llevan a consumir un volumen significativo de agua.

La decisión fue tomada en 2012 por la Agencia de Medio Ambiente británica, que declaró oficialmente en sequía gran parte del sudeste del país. Por esos días, la condición climática dejó a las aguas subterráneas por debajo de los niveles de la llamada crisis del agua en 1976, cuando se tuvo que racionar su uso en los hogares.

Domínguez señala que estas acciones, de aprovechamiento del agua, pueden ser tomadas como ejemplo en Ecuador. “Algunas políticas o lineamientos que se utilizan en el exterior van a la regulación de un tipo de grifo que se utiliza en el domicilio”, añade.

También señala que en otras naciones es obligatorio alcanzar un cierto nivel de eficiencia. “Aunque en el país aún no tenemos estos lineamientos, ya se empieza a ver, en el caso de los excusados, que cuentan con tanques diferenciados para desechos líquidos y desechos sólidos. Eso es un paso más hacia un adecuado uso eficiente en el sector doméstico”.

Un sistema de reutilización propia

El director del CADS expresa que sí hay prototipos para recircular el agua. “Conlleva a una inversión que en este momento, por el costo que tiene el agua, no lo motiva. El costo de nuestra agua es netamente el costo del tratamiento y no se considera la gestión del ambiente”.

Según Domínguez, “el precio del agua está por debajo de lo que nosotros deberíamos pagar”. “Cancelamos una planilla independientemente de si la utilizamos bien o no. Pero cuando el agua adquiera un valor, ya sea económico o un valor en la conciencia de las personas, en ese momento estaremos dispuestos a invertir en estas modificaciones que nos permitan optimizarla”, dice.

Una encuesta del INEC reveló que un hogar paga en promedio por el recurso $ 10 mensuales.

Es cuestión de conciencia

Una investigación efectuada por la Universidad de Aarhus en Dinamarca, con la colaboración de la Escuela de Derecho de Vermont en EE.UU., señala que en 2040, entre 30% y 40% de la población de la Tierra no tendrá acceso al agua y esta situación podría empeorarse por los efectos del cambio climático.

Para Domínguez, la problemática de aquí a 50 años dependerá de en qué parte del país se encuentre. “Los que están asentados cerca del río lograrán satisfacer las necesidades, pero ciudades como Quito disponen de menor cantidad del recurso, por ello es necesario empezar un uso responsable del agua, porque aunque ahora exista abundancia, no se la puede desperdiciar”.

El estudio del INEC reveló que el 72% de los hogares no tiene entre sus planes ahorrar el agua. En el área urbana es donde más se desperdicia el recurso.

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