La discapacidad no detuvo a Galo para ser brigadista de Las Manuelas

- 21 de agosto de 2018 - 00:00
Foto: cortesía Las Manuelas

Tiene 36 años y nació con el Síndrome de Joubert; hoy trabaja en el área de sistemas de la coordinación Zonal 8. Allí se encarga de ingresar los datos del registro social. La Misión ha entregado 2.000 ayudas técnicas al grupo.

Galo Sánchez es oriundo de Guayaquil y, a pocos meses de nacido, los médicos le diagnosticaron el Síndrome de Joubert, un trastorno genético que disminuye el tono muscular, provoca descoordinación, patrones alterados de respiración y discapacidad intelectual. Es considerada una enfermedad rara o huérfana, pues existen pocos casos diagnosticados.

Esta situación no ha sido un limitante para que él vaya poco a poco cumpliendo sus sueños. Sus padres han sido su apoyo incondicional y desde niño le enseñaron que “la discapacidad no es un impedimento para desenvolverse en la sociedad”, dice Galo.

Desde pequeño, junto con su familia asistió a rehabilitaciones y chequeos, que mejoraron su condición de salud. Hoy es una persona autónoma. Obtuvo el grado de excelencia en su tesis para conseguir sus títulos profesionales como Analista y Licenciado en Sistemas de Información de la Universidad de Guayaquil.

Su profesión le abrió una nueva puerta al mundo laboral. Galo trabaja junto con las brigadistas Las Manuelas en la Coordinación de la Zona 8. Está a cargo de ingresar en el sistema los datos de registro social y forma parte del grupo de personas con discapacidad vinculadas a una actividad económica remunerada. 

Las Manuelas, a través de un trabajo en brigadas, articulan los servicios interinstitucionales para hacer efectivo el goce de los derechos de las personas con limitaciones y grupos de atención prioritaria.

La política de discapacidad del Gobierno Nacional promueve, entre sus ejes de trabajo, la inserción laboral efectiva de estos ciudadanos, lo cual permite mejorar su condición de vida y la de sus familias.

"Es importante que la sociedad comprenda que las personas con discapacidad deben desarrollarse en todos los ámbitos de la sociedad y uno de ellos es poder contar con un empleo digno y seguro”, afirma Rocío de Moreno, presidenta del Comité Plan Toda una Vida.

La Ley Orgánica de Discapacidades, en el artículo 47, estipula que las empresas públicas o privadas que tengan un número mínimo de 25 empleados, están obligadas a contratar un mínimo del 4% de personas con impedimentos, en labores que sean permanentes y que se consideren apropiadas, tomando en cuenta sus conocimientos y condiciones físicas.

Para Galo, esta normativa “ha permitido ampliar nuestro mundo laboral y con eso tenemos la posibilidad de demostrar que nuestra discapacidad jamás será un impedimento”. Emelecista de corazón, él considera que las barreras “están en la mente de cada ser humano porque todo lo que se anhela se puede lograr”.

En su tiempo libre prefiere salir a caminar junto con su hermana menor Karina, quien tiene su misma enfermedad. Admira a las personas sencillas y honestas y considera que el respeto por el otro es un principio que se basa en la inclusión y la tolerancia.

Hasta el momento, la Misión Las Manuelas de la Zona 8, que abarca Guayaquil, Durán y Samborondón, ha identificado más de 17.000 personas con discapacidad y con el Ministerio de Salud Pública han coordinado la entrega de más de 2.000 ayudas técnicas en lo que va de 2018. (I)  

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