Ellas lideran los procesos de capacitación y profesionalización a toda la comunidad

300 mujeres waoranis hacen del chocolate su mejor aliado para el desarrollo

- 28 de septiembre de 2015 - 00:00
La Asociación de Mujeres Waorani del Ecuador ganó el premio en la categoría Biodiversidad y Bosques en la gala del pasado viernes en Guayaquil. Miguel Castro / El Telégrafo

Ellas lideran los procesos de capacitación y profesionalización a toda la comunidad

Hace 5 años era imposible imaginar que la comunidad waorani reemplazara las lanzas por herramientas para la agricultura. La cacería de las especies nativas de la Reserva de la Biosfera Yasuní era la principal fuente de ingresos económicos para las familias de esta zona, hasta que las mujeres plantearon una nueva forma de producción.

En 2010, un grupo de madres se reunió para crear la Asociación de Mujeres Waorani del Ecuador (Amwae) con la finalidad de preservar las especies y mejorar la sostenibilidad de su entorno.

A sus 29 años, Mecany Nenquihui Nihua, preside la agrupación de 400 personas y cuenta que actualmente ya no está conformada solo por mujeres, sino también por hombres. Lograr que ellos se integren requirió de tiempo y de resultados, según Nenquihui.

Ella recuerda que antes los hombres trabajaban en las petroleras del Yasuní, pero no aportaban dinero suficiente en el hogar.

“Solo era tener dinero y gastar en diversión, por eso las mujeres nos preocupamos como madres para cuidar a los hijos, prepararlos para estudiar y que entiendan y valoren el idioma”, dice Nenquihui.

Su compañera Manuela Omari Ima expresa que a más de eso había otra inquietud. Se trataba de la destrucción de los bosques a causa de los colonos (mestizos que viven en la ciudad) que se llevaban talones de madera a cambio de un dólar por cada uno.

La ‘carne del monte’ como se conoce a la cacería de especies silvestres entre las que constan la huangana, guanta, tapir, venado y capiguara, también causó la disminución de los ejemplares.

La pulpa se destinaba a mercados de ciudades amazónicas a través de un mercado principal. Al año se comercializaban al menos 10 toneladas de carne silvestre.

Estos temas fueron tratados en el primer encuentro de la organización. Las mujeres preguntaron a los abuelos qué tan lejos se van de cacería. “Uno dijo que cuando era joven encontraba los animales cerca de la casa, pero ahora tienen que ir un día para conseguir algo”.

Por eso pensaron en que las próximas generaciones no conocerían a las especies en su propio hábitat y de allí surgió el planteamiento de buscar otra alternativa de ingreso para las familias waoranis.

“Las mujeres apoyaron la creación del proyecto, pero las madres decían que no podemos dejar la casa, que eso es costumbre de mestizos porque nosotras no tenemos que descuidar el hogar y dejar a nuestros bebés”, manifiesta Nenquihui, quien luce orgullosa su atuendo waorani.

El cacao fue la solución

La Fundación Natura y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza UICN/ TRAFFI dieron apoyo técnico a la Amwae y realizaron convenios de cooperación para socializar con la gente el proyecto. Fueron mocionados los productos agrícolas como el maíz, yuca, piña y cacao, pero finalmente la mayoría apoyó este último.

En 2010 recibieron capacitaciones sobre la siembra en huertos. Tuvo éxito. El proyecto se desarrolla en 9 comunidades, con más de 70 familias waorani de 3 provincias de la Amazonía (Pastaza, Napo y Orellana). El impacto es de un área aproximada de 23 hectáreas de Bosque Húmedo Tropical.

Nenquihui señala que la producción de cacao de las familias es enviada a un centro de acopio en Quito donde se seca el grano. Luego este llega a una fábrica privada, que lo procesa a través de su programa de responsabilidad social.

De allí se obtiene el chocolate orgánico de marca ‘Wao’, el cual se comercializa en los cantones de Puyo, Coca y Tena. La barra de 100 gramos está valorada en $4 y el 70% del precio del producto va a las comunidades y el 30% a gastos administrativos. La rentabilidad del negocio fue la principal motivación para que los hombres se sumaran al proyecto. 

De los 400 participantes 100 son padres de familia, aunque algunos aún no están de acuerdo en que las mujeres se dediquen a esa actividad. El chocolate orgánico es visto como una forma de sustento para la comunidad y un aporte adicional al sector de la salud y educación.

La Amwae logró insertar diálogos y procesos de capacitación comunitaria permanente sobre gobernanza, gestión territorial, bases para el establecimiento de normas y reglamentos para la cacería, y otros temas estratégicos.

Esto se realiza luego de la implementación de actividades productivas sostenibles, como la siembra del cacao fino de aroma. Esta especie forma parte de la biodiversidad nativa del país y tiene gran potencial de exportación.

El trabajo de capacitación continúa en las comunidades y los proyectos se extienden a la elaboración de artesanías y el cultivo de plantas nativas, que son vendidas a otras comunidades.

En la zona sur del proyecto se firmó un acuerdo con la Amwae y la Fundación Natura para no comercializar fauna silvestre y trabajar para que las familias sean bien alimentadas y su territorio manejado sosteniblemente.

El siguiente paso del componente productivo del proyecto será empezar con los estudios ecológicos de la palma nativa llamada ungurahua, que produce un aceite muy apreciado por el sector cosmetológico y que podría generar ingresos adicionales a las comunidades. (F)

Certamen Latinoamérica Verde

Ecuador se llevó 3 premios en la noche de gala

Ecuador se quedó con 3 de los 7 trofeos que se entregaron en la noche de gala de los Premios Latinoamérica Verde, que se realizó el pasado viernes en el Palacio de Cristal, en Guayaquil.

El certamen, organizado por el Ministerio del Ambiente, el Municipio local y la organización ambiental Sambito, contó con el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), WWF, CAF, BID y Universidad Earth.

Por Ecuador los ganadores fueron la Asociación de Mujeres Waorani del Ecuador, en la categoría Bosques y Biodiversidad; la empresa Biosem, en la categoría Agua; y en Finanzas Sostenibles. Los otros premios fueron para Colombia: uno para la empresa Diseclar, en la categoría Desarrollo Humano; otro para Sierra Viva, en Residuos.

Costa y Argentina, en cambio, se llevaron un galardón cada uno, el primero para la empresa Carbono Neutralidad, en la categoría Emisiones; y el segundo para la Casa G, en el apartado de Energía. En el concurso se presentaron 1.054 proyectos de 24 países.

La ceremonia, que comenzó con una hora de retraso, contó con la participación de la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Paraguay, Cateura, que deleitó a los asistentes con interpretaciones de corte clásico, principalmente.

En el acto estuvieron presentes autoridades como la ministra del Ambiente, Lorena Tapia; alcaldes e invitados de los países concursantes. (I)

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