Entre 50 y 80 millones de hectáreas de tierra cultivable, en el mundo, han pasado, en el último lustro, de manos de pequeños agricultores a multinacionales y empresas del sector financiero que ven en su explotación un activo rentable sin considerar las consecuencias sociales y medioambientales.
Así lo denunció ayer, en Ginebra, la ONG Grain, que ha presentado un informe sobre lo que su director, Henk Hobbelink, no duda en calificar como "un auténtico robo de la tierra" en beneficio de los intereses especuladores de la grandes multinacionales.
"Hay un acaparamiento de tierras. En los últimos 4 ó 5 años vemos una nueva tendencia en el comercio alimentario, con multinacionales y entidades financieros, como bancos, y fondos de pensiones, que compran tierra en los países pobres”.
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