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Penipe surge tras las cenizas del Tungurahua

El cantón chimboracense, uno de los más afectados por la actividad del coloso, se levanta gracias al esfuerzo de sus ciudadanos por atraer a los turistas de otras zonas.
07 de mayo de 2018 00:00

“Hermosos parajes”, “una vista inigualable” y un “sitio estratégico para fomentar el turismo”. Así es como los visitantes describen a Penipe, cantón ubicado al noroeste de Chimborazo, a una altitud de 2.500 msnm.

Los habitantes de esta zona han convivido con el volcán Tungurahua, en cada una de sus reactivaciones. El coloso, en muchas oportunidades, destruyó los proyectos que sus residentes empezaron, pero nunca mermó sus ganas de salir adelante.

Desde diciembre de 2017, la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) retiró la alerta naranja de las áreas vulnerables, empero continúa con la vigilancia por parte de los expertos.

Esta relativa calma impulsó nuevamente a su gente, y las perspectivas de mejorar a su tierra se intensificaron. “No nos rendimos cuando el volcán estuvo activo. Lo aprovechamos como parte del turismo y ahora que está medio tranquilo hacemos lo mismo”, expresó Laura Cáceres, habitante de la localidad.

La inversión, tanto pública como privada, es evidente en estas tierras productivas. “De aquí salen las mejores manzanas, pequeñas, pero muy sabrosas, así como los duraznos y aguacates”, indicó Marcela Cabrera habitante de la comuna El Manzano.

Desde la cabecera cantonal, se observan hosterías, hostales y centros de turismo que permiten a quienes llegan planificar una estadía con todo lo necesario.

Los visitantes tienen la posibilidad de practicar senderismo o mantener contacto directo con la naturaleza.

Adicionalmente sus parroquias —La Candelaria, Matus, Bayushig, El Altar, Bilbao y Puela— ofrecen una gran variedad de actividades deportivas y turísticas.

“Tenemos, 25 espacios entre hosterías, hostales, restaurantes, picanterías y comida típica de la zona, así como varios balnearios. Sin duda, muchos han apostado al turismo y sin miedo decidieron invertir”, señaló Jorge Solórzano, técnico del Municipio de Penipe.

Entre los lugares para visitar está la Laguna Amarilla la cual nace de los deshielos del nevado El Altar, en el que enormes glaciares se deslizan hacia la caldera, a manera de pequeños riachuelos. A pocas horas de este lugar se encuentra el Ojo del Fantasma, una formación rocosa por la cual baja un río que, visto desde la parte alta, parece un ojo. La caída del agua tiene una altura de 30 metros.

“Se dice que este lugar era antes un sitio sagrado en el que se realizaban rituales de adoración a los dioses y que sus aguas son milagrosas. Por ello, la gente llega para aliviar sus dolencias”, señaló Pablo Narváez, oriundo de la zona.

Desde el cantón chimboracense es posible observar la cordillera en todo su esplendor, además de una laguna y zonas donde hay nieve. Foto: Elizabeth Maggi /SD

Quienes gustan del andinismo pueden optar por llegar hasta el nevado El Altar, cuya altura alcanza los 5.319 m s. n. m. y está conformado por 7 picos. Este volcán se asienta sobre el zócalo cristalino propio de la cordillera Oriental.

El macizo tiene cuevas, cascadas y lagunas en las que los colores varían. El visitante puede observar desde aguas cristalinas hasta colores amarillos, azules y verdes. Esto le da al paisaje una tonalidad única.

“Llegar a Penipe y desplazarse por nuestro territorio es sin duda una hermosa experiencia. Aquí podemos apreciar la armonía de la naturaleza, tenemos tanto que disfrutar en nuestro cantón, esperamos que cada vez más personas lleguen”, refirió Demetria Velasteguí, alcaldesa de la ciudad.

El arribo de visitantes a este poblado se ha normalizado desde que el volcán volvió a una relativa calma.

“Aunque no tenemos cifras seguras, calculamos que solo en el último feriado llegaron más de 3 mil personas, lo que alienta a nuestra comunidad”, acotó la titular del Cabildo.

Tortillas, cuy y gallina, los preferidos
Una de las singularidades en gastronomía que posee Penipe son sus muy conocidas tortillas de piedra, las cuales se preparan con maíz, manteca y sal. Están rellenas de queso.

“Nosotros las cocinamos en piedra volcánica. Muchos suben hasta cerca del Tungurahua para obtenerlas, curarlas y utilizarlas, sin embargo estas delicias solo la podrán degustar en Penipe”, manifestó Clara Salas, comerciante.

Quienes gustan de otros platos pueden acudir a los paraderos de la vía principal. Los locales ofrecen desde papas con cuy hasta caldo de gallina criolla por un precio que oscila entre los $ 3 y los $ 5. (I)

La iglesia San Francisco del Monte del Cedral fue construida a inicios del siglo XX y es uno de los principales atractivos para los turistas. Foto: Elizabeth Maggi / El Telégrafo

Foto: Elizabeth Maggi / EL TELÉGRAFO
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