El Tema

Emily Ulloa es la niña genio de Manabí

Su robot Nimi-robotini es la primera creación de esta niña manabita que a sus 10 años fue ascendida de sexto a octavo año de básica, estudia en el colegio Stella Maris. En la privacidad de su cuarto de estudios, Emily pasa gran parte del tiempo en el desarrollo de sus proyectos, además estudia un curso en línea de robótica. La madre de Emily, Juliana López, se ha dedicado en cuerpo y alma a su hija, ambas se movilizan dentro y fuera del país para cumplir sus compromisos.
11 de junio de 2018 00:00

Su mirada es vivaz e inquieta. A sus 10 años, está niña manabita de tez trigueña se ha convertido en la primera superdotada de la provincia, y una de las más representativas en el campo de los conocimientos avanzados en el país. Emily, además de sus potencialidades, altas capacidades intelectuales, es poseedora de una amplia facilidad de palabra, buen desenvolvimiento escénico y ha desarrollado su destreza en expresión corporal.

La niña genio, como ha sido denominada en Ecuador, ha participado en varias actividades en torno a la robótica. Ella fue promovida en mayo pasado de sexto a octavo año de educación básica, gracias a un informe del 14 de mayo de 2018, del Ministerio de Educación del Distrito Manta, Montecristi y Jaramijó que certificó sus altos conocimientos. Esta promoción se hizo después de que aprobó un test de inteligencia solicitado por sus padres Juliana López y Luis Ulloa.

Su progreso es el resultado de 5 años de trabajo con el apoyo de sus progenitores y familiares. La casa de los Ulloa López, ubicada en el interior de una urbanización privada en el noreste de Manta, Emily la ha transformado en su laboratorio. Juliana, su madre, está al pendiente de lo que necesita. Ella y su esposo son ingenieros en sistemas.  

Todo empezó cuando tenía 4 años. “La pediatra de Emily nos dijo que la niña presentaba un alto coeficiente intelectual. Esa fue la primera voz de alerta”.

La afición de Emily por el diseño de robots se debe a que creció rodeada por personas que se dedican a la multimedia. Su tío, Miguel López, tiene amplios conocimientos en electrónica, y su padre es creador de programas de computación.

Cuando cumplió los 6 años, la niña participó en un concurso organizado por la Asociación Ecuatoriana de Robótica en Quito. Compitió con adolescentes de varios países. Su proyecto fue un robot llamado Dine-Robotini, cuyo prototipo había sido probado en Manta. La particularidad de su proyecto es que se enfoca en ayudar a niños con problemas de autismo.

Esa característica fue resaltada por el jurado que escogió a Dini-Robotini como el ganador del concurso. Su robot responde, a través de 4 botones, a los niveles de ánimo de los niños con autismo.

El evento marcó un antes y un después en la vida de esta pequeña que hoy es conocida a escala nacional e internacional. Tras el concurso, asistió como invitada especial al Campus Party Quito en 2015, donde compartió con los personajes élite del encuentro.

En la privacidad de su cuarto de estudios, Emily pasa gran parte del tiempo en el desarrollo de sus proyectos, además estudia un curso en línea de robótica.

A esta invitación le siguieron más a universidades en Cuenca, Quito, Guayaquil y Nueva York para que cuente su experiencia a los estudiantes. Estuvo además en la conferencia TedxQuito. Los últimos 4 años, la pequeña Emiliy ha tenido una agenda apretada; sin embargo, continúa llevando la vida de una niña de su edad. En el colegio, durante los recreos, juega a las cogidas y conversa con los demás estudiantes. Luego de su promoción se adaptó rápidamente a sus nuevos compañeros.

Gusta del helado y varios dulces. En su casa se concentra en sus proyectos de robótica. Actualmente, trabaja en el diseño de una prótesis para un gatito que encontró en las calles de la urbanización donde vive. El felino ha perdido una de sus extremidades delanteras y ella lo quiere ayudar con sus conocimientos.  

En su cuarto de estudio se mueve como pez en el agua. Lo hace entre su computador portátil y la impresora 3D que obtuvo a mitad de precio gracias a una conferencia que dictó en una Universidad de Guayaquil.

Emily dejó de lado la propuesta de ir a vivir en Estados Unidos, pudo ser acreedora a una tipo O-1 que es otorgada a individuos con habilidades y logros extraordinarios.

No aceptó, pues tendría que vivir separada de sus padres y eso no le gustó. Por ahora seguirá con sus estudios hasta culminar el bachillerato en Manta. Será una de las más jóvenes en terminar la secundaria, comentó la vicerrectora del colegio Stella Maris Lorena Roca. Ella es un ejemplo a seguir, dijo. Mientras Emily ajusta los detalles de la prótesis para el gato, piensa en que quiere seguir con sus estudios, ser una científica y posteriormente ayudar a la sociedad ecuatoriana. (I)

La madre de Emily, Juliana López, se ha dedicado en cuerpo y alma a su hija, ambas se movilizan dentro y fuera del país para cumplir sus compromisos.

Fotos: Rodolfo Párraga / El Telégrafo
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