Seis cuadras de tradición gastronómica en la avenida Don Bosco de Cuenca

- 27 de julio de 2014 - 00:00
Sancocho, fritada, cascarita, hornado, cuy, mote pillo y choclos son algunos de los platos típicos que hacen parte de la gastronomía cuencana. Foto: José Luis Llivisaca.

Son alrededor de 7 picanterías en 6 cuadras consideradas como las más sabrosas y olorosas de Cuenca.

De lunes a domingo, los 365 días del año, las cascaritas, el sancocho, la fritada, el llapingacho y el cuy asado no faltan en Cuenca, y es que la calle Don Bosco, desde la av. 12 de Octubre hasta la av. Loja, se ha convertido en un referente de tradición en la gastronomía de la ciudad.

Transitar por la Don Bosco, situada en la parte suroeste de la ciudad, no solo se vuelve agradable por el olor de la comida sino también porque se pueden apreciar el dorado de los alimentos que se ubican en los portales de la picanterías, que son negocios familiares.

Magdalena Piedra lleva vendiendo hace 10 años y para ella esta actividad se ha vuelto una tradición que se debe conservar.

“Yo creo que la gente, especialmente los turistas, no piensan ver una calle así con locales pequeños y sencillos en donde se venda diferentes platos”, manifestó.

Piedra inicia su labor a las 6:00, con el preparado del sancocho, fritada y el asado de los cuyes, mientras otro familiar alista al cerdo para ser ‘chaspado’. La atención a los visitantes comienza a las 10:00.

Aunque en esta temporada de vacaciones, según Piedra y otras dueñas de locales, las ventas disminuyen, aseguraron que esto lo recompensan en otras fechas, como: Navidad, fiestas de Cuenca y carnaval. “Pero no se puede cerrar ningún día porque una que otra persona síviene a comer”, dijo Jenny Alvarado, propietaria de la picantería Crespo.

Alvarado indicó que su suegra fue una de las primeras en comenzar la venta de las cascaritas hace 30 años aproximadamente. Por problemas de salud tuvo que dejar el oficio hace 20 años y desde ese entonces otros familiares han continuado el negocio.

Su esposo se levanta a las 05:00 para matar el cerdo y comenzar con el ‘chaspado’, mientras ella prepara los otros alimentos a las 07:00.

Tanto Alvarado como Piedra indicaron que son los turistas los que más visitan los negocios. Ellas explicaron que los extranjeros saborean el cuy, mientras que los quiteños, las cascaritas y en el caso de los costeños, las fritada. “Más o menos es así”, dijo Alvarado.

Por su parte Marina Molina, dueña del local Los picantes de Marina, manifestó que hace 25 años se dedica al negocio que heredó de su madre.

Molina recordó aquellos años en que la preparación de los alimentos se hacía con ramas de eucalipto. “Como no habían las cocinas ni los sopletes utilizábamos las ramas. Desd entonces seguimos vendiendo hasta para mantener la tradición que mi mami empezó”, acotó.

Las propietarias mencionaron que diariamente matan un chancho y entre semana venden alrededor de 30 cuyes. Esta cifra se duplica en las festividades de la ciudad.

Las ventas se extienden en todos los casos hasta las 22:00 y para los visitantes como Luis Rodríguez, cuencano, la Don Bosco se convierte en la opción diaria de saborear la comida típica de la ciudad. “A veces a uno se le antoja entre semana comer un cuy o un plato de cascarita, pero como el preparado lleva tiempo, uno inmediatamente acude a la Don Bosco para saciar la gana”, indicó.

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