Pintar uñas, un negocio rentable y en crecimiento

16 de junio de 2013 - 00:00

Se dice que las uñas son el reflejo de cada personalidad, además que constituyen una carta de presentación  especialmente en las mujeres, por este motivo en la ciudad hay un sinnúmero de lugares que hacen manicura, sin embargo, el más llamativo y novedoso es la adaptación de un minisalón de belleza dentro de una  pequeña buseta.

Desde diciembre del año anterior la furgoneta, llamativa y de color rosado, visita las universidades de Cuenca. “Al principio pensábamos que vendían ropa interior, por los colores, pero después nos dimos cuenta que pintaban   uñas”, dijo Natalia Rivas, estudiante de la Universidad Politécnica Salesiana.

Ella, junto con más de 35 mujeres,  visita diariamente el Mobile Nail, se trata de una pequeña buseta en la que  dos estilistas se encargan de arreglar, pintar  o decorar las uñas de las clientas.

Cada una conoce  los días que llega el Mobile Nail a su universidad. “Por ejemplo acá a la UDA (Universidad del Azuay)  viene los martes y jueves”, dijo Vanessa Toledo,  estudiante. Mientras que los miércoles y viernes visita  la Universidad de Cuenca, los lunes la Politécnica y los sábados se ubican en los exteriores del centro comercial El Vergel.

Según su propietario,  Marcelo Íñiguez, el negocio ha tenido buena acogida y se debe a que es una propuesta nueva para las mujeres que a veces no tienen tiempo para ir un salón de belleza, además de ser una forma más económica de acceder al arreglo de uñas. “Los colores, el decorado del vehículo y, sobre todo, los precios económico es lo que hace del Mobile Nail  una buena opción”, dijo.

Pintarse la uñas cuesta $ 2 (incluye retiro de cutícula y limpieza), realizarse extensiones de uñas $ 15 y colocarse uñas acrílicas igual $ 15. “En otros lugares una manicura cuesta de $ 4 a $ 5 y ponerse uñas acrílicas está entre $ 25 y $ 30”, explicó otra estudiante.

En su interior la furgoneta  tiene más de 150 esmaltes, 50 pinceles, una  lima eléctrica, una lámpara UV para el secado  de las uñas  y, además,  un generador eléctrico, lo que les permite ofrecer a sus clientas más de 60 estilos para uñas. “Las  chicas mismas, la mayoría de veces, descargan de Internet algún modelo que les gusta y nos traen”, indicó Sara Morocho, una de las estilistas, quien  indicó que  en  alrededor de 10 minutos pinta  un modelo sencillo, mientras que los diseños más elaborados le lleva de 20 a 25  minutos.

Hombres también cuidan sus uñas

No solo las mujeres visitan el Mobile Nail, también en su interior se pueden ver a un promedio de dos a tres hombres por semana. “Hemos tenido hombres adultos y jóvenes, a veces se piensa mal  pero no es así. Son hombres que les gusta tener sus uñas limpias y cuidadas”, explicó Íñiguez. Una limpieza, limarse la uñas, retirarse las cutículas o exfoliarse las manos son los servicios que piden los caballeros.

Según Íñiguez, el número de hombres en ingresar a la buseta serían más si se dejará de pensar que el cuidado de las uñas es solo cuestión de mujeres. Íñiguez junto con su esposa, Fernanda Luna, instalaron hace seis años un local en Azogues, donde se ofrece los mismos servicios.

Sin embargo, el pasado  diciembre invirtieron $ 17.000 en una buseta  y comenzaron a recorrer las calles cuencanas. “Mi esposa fue la de la idea  y ahí decidimos comprar la furgoneta, sin pensar que iba a tener buena acogida”, dijo Íñiguez.

Agregó que se trata de una idea propia que nunca la habían visto en ningún otro lugar. Su esposa continúa trabajando con cinco personas más en Azogues, mientras que él con dos estilistas recorren las universidades y  abrió un local en el centro comercial El Vergel.

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