Un olivo de 300 años es parte del patrimonio de Cuenca

- 01 de diciembre de 2018 - 00:00
El árbol de olivo tiene más de 300 años y está ubicado al interior del Salón del Pueblo. Se cree que fue sembrado por las monjas Carmelitas Descalzas.
Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

Su centro histórico, con sus viviendas, calles y patios, es legado histórico de la humanidad, según la declaratoria realizada por la Unesco en 1999.

Quizás es un árbol raro para muchos cuencanos, pero el olivo que está al interior del Salón del Pueblo de la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay, tiene más de 300 años de vida y hoy forma parte del Patrimonio de la ciudad.

Según Nancy Arpi, empleada de esta dependencia, está con flores y su fruto (aceitunas) en los próximos meses será alimento de decenas de pájaros que llegan al sitio.

Su contextura fornida, sus ramas que salen de las viviendas con hojas verdes, invitan a que los turistas lleguen hasta el sitio y lo abracen. Su altura supera los siete metros, el clima frío de Cuenca no ha sido un obstáculo para que crezca y se mantenga con “buena salud”.

Arpi indicó que el árbol se ha convertido en patrimonio de la ciudad y que su edad está “entre los 300 y 350 años”.

“Es considerado una rara especie de la ciudad, se trata de un árbol único y está inventariado”, insistió Arpi.

Agregó que se supone que el olivo fue plantado por las monjas Carmelitas Descalzas quienes fueron las primeras propietarias del inmueble, pues el lugar en el que se halla ubicado el árbol, antiguamente fue uno de los huertos interiores del claustro fundado en 1682.

“El árbol también es parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad por ser único en nuestro medio”, dijo la ciudadana Martha Cabrera.

Aniversario por la declaratoria de la Unesco

El 1° de diciembre de 1999, Cuenca fue nombrada ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad. En Marrakesh (Marruecos) fue otorgado este galardón que desató una fiesta en la ciudad hace 19 años.

Para conceder ese título a Cuenca se consideraron 26 edificios de valor monumental, 602 arquitectónicos y 803 ambientales. En el inventario de la urbe se contabilizan 3.400 inmuebles de valor patrimonial, los mismos que aún se mantienen.

Su centro histórico fue parte fundamental para tal decisión. Muchas de sus viviendas son del siglo XIX, aunque hay también algunas edificaciones del siglo XVIII, sobre todo los dos conventos de clausura: el claustro de las Madres Conceptas y el de las Madres Carmelitas.

Sus calles levantadas sobre adoquines contribuyeron para que la riqueza colonial de la urbe sea tomada en cuenta.

Óscar Galarza, ciudadano cuencano, cree que en el centro está gran parte de la historia. “Están la calle Santa Ana y la calle Roma, pequeñas, pero muy llamativas”, dijo.

Para Pablo Vanegas, presidente de la Asociación de Hoteleros del Azuay, el nombramiento logró que el turismo siga llegando. “Se necesita una campaña “agresiva” para volver a promocionar la ciudad; luego de los trabajos del tranvía, turistas de Guayaquil, El Oro, Loja, creen que aún no están abiertas todas las calles y se van para otros lugares del país”, indicó. (I)

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