Los principales contaminantes eran las descargas domésticas

En 30 años ha mejorado la calidad del agua de los ríos de Cuenca

- 12 de octubre de 2014 - 00:00
Los controles se realizan en el río Tomebamba, uno de los afluentes del Paute, que atraviesa la ciudad de Cuenca. En los años cincuenta se realizaba la ‘gran pesca’ por la cantidad de trucha que había en el río. Foto: José Luis Llivisaca / El Telégrafo

Los principales contaminantes eran las descargas domésticas

Desde hace 30 años en Cuenca se vigila la calidad de las aguas de los ríos, desde sus cabeceras hasta sus confluencias con otros ríos.

La implementación de los planes maestros y las investigaciones realizadas por biólogos han permitido disminuir impactos y, desde entonces, ver una notable mejoría en lo que se refiere a la calidad de sus aguas.

En 1984 el programa de vigilancia inició con 36 estaciones de monitoreo, en la actualidad son cerca de 100. En ese entonces los principales contaminantes eran las aguas residuales, las mismas eran descargadas directamente a los ríos y quebradas de la ciudad.

Según información de Etapa, la contaminación más crítica la recibía el río Tomebamba.

Manuel Morales, subgerente de Gestión Ambiental de Etapa, explicó que el monitoreo de los recursos hídricos de la urbe se basa en una red hidrometereológica que levanta diferentes tipos de información: físico-química y biológica. “Lo importante es que nos mantiene informados sobre el estado de los ríos en términos de caudales y calidad de agua, para saber en qué estado está la dinámica y, por lo tanto, la provisión del líquido vital para nuestras plantas de tratamiento que a su vez suministran de agua a la ciudad”, dijo.

Cecilia Arízaga, encargada del monitoreo físico-químico, indicó que, de acuerdo con los análisis, se ha evidenciado que existen estaciones que dentro de un índice se clasifican como excelentes.

Explicó que en la mayoría de las estaciones que están en las zonas de preservación de las fuentes naturales, es decir en las zonas altas, se ha constatado un nivel de calidad muy bueno, esto se refleja en variables físicas como: coliformes, DBO5, nutrientes, turbiedad y color.

Mientras que en las estaciones de la parte baja, manifestó, el impacto de la ciudadanía se empieza a evidenciar. “En los tramos bajos hay estaciones que tienen mayores contaminantes en lo que refiere a productos de la evacuación natural de los seres humanos y producto de que hay algunos lugares en que todavía no están interceptadas las descargas”, dijo.

Lugares como la quebrada de Milchichig, de El Salado y Tarqui son más contaminados, dijo Arízaga.

De esto, añadió el biólogo Hari González, se desprende la importancia de los Planes Maestros, ejecutados por Etapa. “Son quebradas que en sus partes altas no tienen interceptadas totalmente las aguas residuales y son poblaciones en constante crecimiento, entonces se evidencia la contaminación. En cambio hay ríos como el Tomebama y Yanuncay que están prácticamente interceptados en la parte media, entonces se evidencia que no hay una contaminación grave”, expresó.

El monitoreo físico-químico tiene una periodicidad trimestral, mientras que la parte biológica se hace una vez al año, esto, según González, debido a que se trata de un trabajo mucho más complejo.

En 1997 Etapa inició el Programa de Monitoreo Biológico de los ríos en Cuenca, con el fin de determinar su estado de salud y complementar los estudios físico-químicos. Esta evaluación indicó González, se efectúa con el uso de macroinvertebrados (larvas) como indicadores de la calidad ecológica de los ríos.

Manifestó que este control consiste en la toma de muestras de los macroinvertebrados en el estado del canal fluvial y las condiciones de la vegetación riparia (que se encuentra en las riberas), para determinar el estado de salud de los distintos tramos de los ríos.

Los monitoreos permitieron clausurar camales, además del retiro de la lavadoras de carros de Monay. Foto: Cortesía

Ríos de Cuenca, atracción turística

Cuenca, además de ser la Atenas del Ecuador, también es conocida como la ‘ciudad de los ríos’. La urbe tiene 4 caudales que la atraviesan de oeste a este, de allí su nombre Santa Ana de los Cuatro Ríos. Estas corrientes, principalmente el Tomebamba y Yanuncay, constituyen atractivos de la ciudad.

Diariamente, en las orillas de estos ríos se observa gran cantidad de personas que aprovechan la frescura que ofrecen sus aguas, para descansar, otros para ejercitarse e incluso como espacios de lectura.

Y es que aseguran que la limpieza de estos espacios permite que se conviertan en áreas de esparcimiento. “Se puede caminar por la orillas de los ríos sin percibir ningún mal olor”, dijo Tania Ramírez, ciudadana.

Los ríos cuentan además con varios atractivos. A lo largo del Tomebamba se pueden apreciar viviendas coloniales y a las tradicionales lavanderas, quienes aprovechan la limpieza de sus aguas para lavar prendas, principalmente cobijas.

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