El Vado, primer barrio que se levantó en Cuenca

09 de febrero de 2014 - 00:00

Esta foto antigua de El Vado muestra el río Tomebamba y, en la parte alta, lo que hoy es la calle La Condamine, que da a la calle Tarqui. Foto: Cortesía

Hablar del barrio El Vado es remontarse al 1557, el mismo año de la fundación de Cuenca. En ese entonces los conquistadores españoles al llegar a la llanura llamada Paucarbamba, ahora Cuenca, plantaron una cruz y desde allí se constituyó en el primer barrio de la ciudad.

Según el libro digital ‘Leyenda de El Vado’, su nombre se debe a que habitantes de ese entonces vadeaban este sitio. Cuando llegaban al sector cruzaban el Tomebamba sin ningún problema, por allí pasaban habitantes de Girón, Santa Isabel, Machala, entre otros, y cruzaban por los senderos donde hoy funciona la Universidad de Cuenca y el conocido barrio San Roque.

Al decir del escritor, Adolfo Parra Moreno, autor del libro Rostro de los Barrios de Cuenca, desde la calle Juan Montalvo y de La Cruz, las tropas del general Eloy Alfaro disparaban sus armas con dirección a lo que hoy es el barrio San Roque, donde estaban las tropas del general Vega haciendo resistencia. “Cuando los habitantes del barrio al conocer que las tropas de Alfaro ingresaban a la ciudad, preparaban y le arrojaban ceniza caliente, extraída de los hornos que funcionaban en el sector”.

Para Hernán Alvarado, representante del eje cultural del sector, también a Cuenca, en ese entonces, llegaban personas procedentes del Perú que cruzaban el río vadenando: “muchos de ellos cruzaban pisando las piedras que existían y decían vamos a pasar por el vado”.

Además señala que el barrio es y seguirá siendo una especie de balcón de la ciudad. Desde allí se puede apreciar la parte baja del río Tomebamba, llamado también Julián Matadero, nombre con el que lo bautizó el obispo de ese entonces, Andrés Quintián Ponte y Andrade, en el siglo XIX.

En este sector uno de los lugares que lo caracteriza es la cruz, la que fue labrada en mármol. Según sus orígenes era símbolo de protección para los viajeros que tenían que cruzar las aguas del Tomebamba cuando estaba crecido.

Un barrio lleno de tradiciones y encantos
Al Vado se le conoce como el barrio de las panaderas, según Adolfo Parra, quien en su libro dice que fue fuente de inspiración de los poetas y músicos y que hasta la canción ‘Panaderita del Vado’ fue creada por el artista Rafael Carpio Abad.

Pero en este sitio también surgieron figuras muy populares como la ‘Niña Lola’, ‘Mama Felicia’, ‘Suquitas Mateas’, ‘Las Ututas’, ‘Luis Cocolo’, entre otros personajes que pusieron también su historia.

Otra de las características que identifican a este sector son las artesanías. Según Alvarado allí existían hábiles personajes especializados en la rama de la hojalatería, joyerías y tejido de sombreros de paja toquilla. Un ícono en este arte fue Miguel Pulla.

En el barrio El Vado sobreviven los viejos establecimientos que dan mantenimiento a los sombreros  usados por cuencanos. Foto: José Luis LLivisaca

Según Alvarado existía un grupo de jóvenes que siempre hacía su reencuentro en la esquina de la Cruz del Vado para recibir talleres de joyería: “hoy ya no hay nadie que se dedique a esto, se ha perdido, solo existe uno en el sector”, señaló.

Por su parte, Eduardo Barrera, presidente y fundador del Comité Barrial, los joyeros se fueron del Vado, la mayoría migró a los Estados Unidos. “En alfarería y joyería, por ejemplo, existían un promedio de 10 trabajadores, ahora hay muy pocos”, señaló con nostalgia.

La tradicional fiesta de la Cruz
Una de las fiestas que aún se mantiene es la de la cruz, que se celebra cada año el 3 de mayo y que engalana todos los sectores con eventos culturales y religiosos. Los habitantes del sector se reúnen y forman comisiones para organizar esta fiesta que empieza desde el día 1 de mayo, dándole un arreglo a la Santa Cruz. Allí las mujeres elaboran un altar alrededor de la imagen; el día 2 se da la velación y finalmente el día 3 se celebra una misa campal acompañada de juegos populares, dijo Barrera.

Durante el día tanto las familias como los visitantes participan en juegos populares como ensacados, trompos, aros, carrera de tres pies y el baile de tomate.

Según Barrera lo importante es mantener la tradición cuencana y sobre todo mantener la amistad entre los vecinos del sector.

Las damas del sector sacan el castillo de metal de aproximadamente 8 metros de largo, compran ollas, ropas y en general utensilios del hogar, los mismos que son colocados en el castillo para ser lanzados a los participantes.

Datos

En el barrio El Vado se han rescatado las tradiciones de antaño, como el palo ensebado, muestra de ello es la elaboración de una figura en plena plaza de este lugar.

La seguridad fue primordial entre los habitantes de esta barrio y para eso se han formado brigadas barriales, lo que ha ayudado a disminuir el índice delincuencial. Los moradores del sectores salían desde la medianoche hasta altas horas de la madrugada a reguardar la zona.

La remodelación cambió su aspecto; ahora el sitio es visitado por turistas para fotografiarse junto al monumento del ‘palo ensebado’, o de la Cruz.

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