Agricultores de Tungurahua quieren llevar al exterior el arándano

- 24 de septiembre de 2019 - 00:00
Las propiedades alimenticias del arándano lo convierten en un producto cada vez más demandado en Tungurahua.
Roberto Chávez / ET

Entre 20 y 25 hectáreas están destinadas al cultivo de este fruto. La Prefectura impulsa talleres para reforzar los conocimientos de los comuneros sobre el producto.

Las condiciones climáticas, la calidad del suelo, la altitud,  la posición geográfica, entre otros aspectos, convierten a los cantones de Tungurahua en ideales para el cultivo de arándano.

Este fruto proviene de países del hemisferio norte y su consumo da múltiples beneficios a la salud humana; entre ellos, ayuda a bajar el colesterol, es diurético y favorece a la memoria.

En los últimos cinco años su producción ha ganado popularidad en las parroquias  San José de Poaló, en  Píllaro, y Quisapincha, ubicada en el sur de Ambato.

Esto porque las mencionadas localidades tienen una altitud superior a 2.800 metros, característica indispensable para una producción eficiente del fruto.

Desde allí sale al menos el 80% del arándano que se comercializa en Ambato, Baños, Cevallos y Patate, así como para cadenas de supermercados nacionales.

Impulso al cultivo
Ante ello el gobierno provincial de Tungurahua emprende un programa formativo para impulsar la producción de esta especie frutal.

“El objetivo es convertir a la provincia en exportadora de arándanos. Tanto el clima como las características del suelo favorecen su siembra, otra ventaja que tenemos es la red de mercados en Ambato y en el resto de cantones”, manifestó el prefecto Manuel Caizabanda.

El programa del gobierno provincial consiste en dictar  talleres y acompañamiento técnico a nuevos agricultores interesados en el cultivo de arándanos, así como a comuneros que ya han incorporado el producto en sus parcelas.

Hasta el momento se han dictado cuatro conferencias  con expertos, y se prevén nuevos módulos y también visitas a las granjas.

“Algo en lo que ponemos énfasis es en las variedades de arándano y el tipo de suelo que requiere cada una. Tres de las seis clases se dan en el país, la más popular es el arándano negro”, indicó Fernando Cabrera, conferencista y representante de la empresa Bluegal.

Otra de las capacitadoras  es Marcela Cárcamo, quien además de hablar de los requerimientos del cultivo,  abordó temas como flujos de inversión y los costos de producción.

“Es fundamental que al inicio de la siembra los productores lleven un control detallado de los gastos y reserven un dinero extra para los cuidados complementarios, ya que en el caso de ser nuevo cultivo se deben aplicar tratamientos especiales hasta que la planta se adapte”, expresó.

Pese a que aún no hay un registro oficial de cuántos agricultores siembran arándano en la provincia, o la extensión de suelo que se dedica al producto, se estima que en los nueve cantones hay entre 20 y 25 hectáreas destinadas al fruto.

El sábado pasado una delegación de agricultores de la parroquia Salasaca, del cantón Pelileo, visitó granjas de arándanos en Cayambe para aprender sobre el cultivo.

Rentabilidad
De acuerdo a Grace Viteri, agrónoma ambateña, la inversión inicial en una hectárea de arándanos es de aproximadamente $ 40.000.

“Este valor costea las plántulas, las herramientas adecuadas para el cultivo y la infraestructura, es decir los invernaderos y los sistemas de riego”, acotó Viteri.

No obstante, según la agrónoma, luego de la primera cosecha los productores recuperan la inversión y adquieren buenas ganancias.

“El kilogramo de arándano está valorado en $ 13. Tomando en cuenta que en el primer año de vida cada planta produce cerca de 800 gramos, existe un margen de ganancia aceptable”, agregó.

De forma complementaria la Prefectura de Tungurahua organiza para los próximos meses salidas a campo con los expertos para asesorar a los productores en sus propias parcelas. (I)  

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