Arias: "Mejorar la calidad de vida debe ser la prioridad en el Centro Histórico"

- 08 de septiembre de 2018 - 00:00
Angélica Arias Directora del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) / Arquitecta
Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

Tras cuatro décadas de la Declaración de Patrimonio Cultural de la Humanidad, en Quito se han registrado 6.000 bienes inmuebles patrimoniales. Quienes habitan estos lugares pueden preservarlos si se garantizan sus derechos.

El tejido a mano de los trajes del Niño Jesús es uno de los saberes que guarda el Centro Histórico de Quito. Rosario Chiliguano es una de las mujeres que mantiene ese oficio con el local El Manto Sagrado e integra la Asociación de vecinos Camino de San Roque.

Luego de la presentación de este colectivo dedicado al turismo comunitario en una de las Rondas sobre salvaguardia del patrimonio, Chiliguano le entregó una de sus obras a Angélica Arias, directora del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP).

El jueves pasado estos diálogos se dieron en la Capilla del exhospital San Juan de Dios (actual Museo de la Ciudad); pero también se replicaron en los refectorios de los conventos de San Francisco y Santo Domingo, la Capilla de Pompeya, el Centro Cultural Metropolitano y la transitada Plaza de San Blas.

Tejidos, hierbas medicinales, cajoneras, poncheros, restauradores de figuras —y hasta de la piel— se encuentran en las calles céntricas cerca de las cuales Arias conversó con EL TELÉGRAFO.

No todo el patrimonio se preserva, ¿qué falta aplicar en cuanto a políticas públicas?
Las primeras leyes sobre esto se emiten en Ecuador y a escala regional en 1941, de ahí devienen muchas decisiones que se dan para la conservación. En el IMP manejamos un inventario que permite catalogar cada uno de estos inmuebles.

¿Cuántos monumentos se han inventariado en el distrito?
Alrededor de 100, también como edificaciones de primer orden. El 80% de los inventarios son otra catalogación, la parcial reinventable, que es intermedia y también se protege. Tener catalogación negativa, principalmente en el Centro Histórico, permite hacer intervenciones más fuertes con norma nacional y tratados internacionales.

La mayoría de monumentos están en manos de religiosos...
Pero se intervienen de forma permanente, una docena en este mismo momento. Donde falta ahondar en políticas y facilidades para actuar con los propietarios es en inmuebles de catalogación media, los rehabilitables porque a veces se cae en la burocracia y su tramitología que alarga licenciamientos, esto causa que la gente, en espera de permisos, recurra a obras informales, lo cual afecta el plano arquitectónico.

¿Cuántos bienes inmuebles patrimoniales hay en la ciudad?
Más de 6.000 en el Distrito.

La obra del Metro los ha afectado, ¿los pondrá en valor?
Hacer esta obra fue una de las decisiones más importantes que se han tomado para la conservación del patrimonio, a diferencia de lo que piensan algunos grupos. Se ha puesto una extensión de El Metro en el centro por temas lógicos como retirar el transporte público habitual que afecta con esmog o vibraciones.

La única forma de cambiar esto era con una alternativa a la movilización. También es una obra que considera a la población en general y mejora la calidad de vida de las personas, algo que no ha sido prioridad en el centro principalmente.

Pero mientras se concreta la obra, hay gente que se ha ido del Centro Histórico. ¿Habrá alternativas para los comerciantes informales?
El tema del comercio informal, al igual que las formas de mendicidad y el trabajo sexual, se dan por un problema de fondo. Solventar esto, que es grave, está fuera de las competencias del gobierno local, incluso del Municipio.

Quito ha sido una suerte de termómetro de problemas nacionales, como las crisis. Por ejemplo, el terremoto provocó que mucha gente venga a ocupar plazas de trabajo y, ahora, poblaciones de Cuba, Colombia y Venezuela lo hacen. Esto se relaciona con decisiones a escala regional pero debemos estar preparados para tender la mano a los que llegan.

Los Metros atraen otro tipo de usos, a lo informal o dificultan el control de estas cosas. Por eso, las políticas de movilidad sostenible incluyen la peatonalización y el Plan del Centro Histórico que intenta normar desde el sistema municipal y la educación con campañas permanentes.

¿Qué rubros cubre el IMP con los $ 20 millones que tiene de presupuesto este año?
Salvaguardia y planes para el patrimonio inmaterial como monumentos; incentivos para propietarios de bienes que no son de categoría monumental pero que están habitados dentro y fuera del centro; restauración de obras de arte, documentos, bienes muebles; la conservación de sitios arqueológicos; la investigación más la difusión del patrimonio.

¿Quién se hace responsable de estos bienes en general?
La responsabilidad de los inmuebles le corresponde a su propietario, custodio y administrador. El IMP tiene pocos a su cargo, sí los tres sitios arqueológicos y un par de bienes.

La mayoría de museos municipales están en manos de la Secretaría de Cultura, aún así, cuando se trata de obras especializadas hacemos alianzas con fundaciones para realizar un trabajo más fuerte.

Este año, por ejemplo, nos ha tocado hacer obras en teatros como el Nacional Sucre y en 2017 estuvimos en repositorios de la Fundación Museos de la Ciudad. Entonces, el monto (requerido) no es uno solo, hay proyecciones técnicas.

¿Cuánto se ha invertido en inmuebles religiosos?
Hay convenios que permiten hacer obras todo el tiempo. En San Francisco se han invertido más de $ 11 millones desde hace 30 años. Ahora restauramos, con sus obras de arte, a la Capilla de Cantuña, lo cual incluyó un trabajo de prospección arqueológica bajo el entablado que costó unos $ 250.000.

En Santo Domingo se invertirán $ 3 millones en cinco años para obra civil y se ha hecho un trabajo con los padres para que los sitios se abran al público y haya muestras itinerantes. Otras nueve iglesias están reforzándose. (O)

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