Gustavo Larrea, líder de Democracia Sí, sociólogo

Larrea: “La fuerza política del correísmo se desmorona”

- 02 de septiembre de 2019 - 00:00
Foto: César Larrea / EL TELÉGRAFO

Larrea analizó el contenido de los chats en el caso Sobornos 2012-2016. También los avances de la justicia en ese tema y la debilidad del expresidente.

Es el líder de Democracia Sí, una organización aliada al Gobierno. Gustavo Larrea habló con este diario sobre los chats del caso Sobornos 2012-2016, la corrupción y el expresidente.

El caso Sobornos 2012-2016 descubrió que AP cobraba a contratistas del Estado y los sobornaba para financiar a sus huestes. ¿Qué revela toda esa investigación?

Revela con claridad que hubo corrupción en el régimen del expresidente Correa, que altos funcionarios estuvieron involucrados y quien dirigió esa orquesta fue Correa. Él daba las órdenes sobre cómo y qué hacer. Pamela Martínez era un instrumento de la ejecución de esas acciones. En su gobierno, el manejo de los poderes del Estado era absoluto, la concentración del poder era despótica y quien mandaba era exclusivamente Rafael Correa.

Los chats revelan que las resoluciones y fallos de la justicia eran direccionados desde la Presidencia.

Evidencian las denuncias que se hicieron muchos años atrás. Tenían sustento, no eran para desprestigiar al régimen correísta. Ya había evidencia, ahora se corrobora que en Ecuador hubo una gran estafa al pueblo ecuatoriano.

En los chats también se devela  el poder del ex secretario jurídico de la Presidencia Alexis Mera, quien cumplía las órdenes del exmandatario.

Mera tenía el papel de acomodar los deseos del autócrata, de interpretar como les daba la gana la Constitución y las leyes. Con simples resoluciones y reglamentos cambiaban leyes o la propia Carta Política. Era una burla al Estado de derecho. Mera era el instrumento que reemplazaba a la Asamblea, a las cortes de Justicia porque en su despacho se elaboraban las resoluciones parlamentarias y se direccionaban los fallos y sentencias. Es un clara demostración de que el expresidente y su equipo manejaban el país fuera de la ley.

¿Qué le parece la acusación particular de la Procuraduría contra Correa y 26 funcionarios de su Gobierno?

El Procurador dio un paso que nos sorprendió porque esa entidad había estado sorda, muda y en función de lo que el expresidente ordenaba. Hoy interviene para precautelar los bienes del Estado.

En ese marasmo de corrupción y sobornos, ¿existe aunque sea una mínima posibilidad de que Correa no tuviera conocimiento de todo esto?

Es imposible, todo lo que se hacía era por orden de él. El expresidente intervenía en todo y en todas las “insultinas” (sabatinas) direccionaba toda la política pública del país. Correa tiene absoluta responsabilidad en la gestión de su Gobierno.

¿Qué debemos esperar de la justicia en este caso?

A la Fiscalía le compete demostrar el cometimiento del delito como lo está haciendo, investigando, con absoluta transparencia. Debe haber transparencia y en ningún caso persecución. Los que cometieron delitos deben ser castigados por ellos y no por ninguna persecución.

Pero los ciudadanos no creen mucho en la justicia porque esperan hace ya dos años.

Hay avances importantes, tenemos varios ministros de Estado y altas autoridades presos y procesados. Muchos de ellos están prófugos. Hay una acción de la justicia que ha sido empujada e impulsada por el pueblo ecuatoriano. Pero también hay retrasos, no tenemos confianza en todos los jueces de la Corte Nacional de Justicia porque muchos fueron puestos a dedo por el correísmo. Ahora hay una fiscal independiente y eso ayudará a que la lucha contra la corrupción adquiera más fuerza en los próximos meses. Como ha adquirido ya y espero que siga así. Seguiremos presionando para que se haga justicia.

Los correístas tratan de generar caos y desinstitucionalizar el país. ¿Cómo mira esto?

Ellos han conspirado contra el Estado de derecho hace más de un año y medio. Han hecho una campaña sucia diciendo que Lenín Moreno renuncia al cargo. Impulsaron un paro nacional que fue un fracaso absoluto, no tienen la fuerza para ello. Existe el mito de que son fuertes. Pero veamos los resultados electorales: cuando Correa se fue en 2017 tenía una popularidad del 56%. Meses después se hizo la consulta popular en 2018 y él recorrió el país por el No. El resultado fue: 36% por el No frente al 64% por el Sí. En las elecciones de marzo de 2019, su movimiento político no ganó ni una sola alcaldía y el promedio de su votación entre alcaldías, prefecturas y concejales no llegó al 6% de la votación. Esto es una evidencia de que su fuerza política se desmorona. Y con lo sucedido en el país durante las últimas dos semanas, ese desmoronamiento será más profundo.

¿Por qué hay un porcentaje de gente que todavía cree en él?

Suponiendo que hay un 20% o más, la verdad es que no está en el 56% y ya no puede obtener el 36% de votos que obtuvo en la consulta popular. Hay un bajón, todavía tienen una presencia que cada día es más débil. Conforme la verdad salga a la luz, esa debilidad se hará evidente y creo que no solo tienen un problema jurídico, sino político de debilitamiento. Él tiene dos órdenes de prisión: una por caso Balda y otra por Sobornos 2012-2016.

A propósito del anuncio del número uno de las FARC sobre retomar las armas, a usted lo vincularon con esa narcoguerrilla.

Correa hizo una campaña sucia contra mí, desde 2009. Mi única relación con Colombia fue participar en la posibilidad de que la guerrilla libere a Clara Rojas, Consuelo Perdomo y a Emanuel, en una operación internacional que intervenimos 12 países. Pero eso no ocurrió. También dijo que en una computadora había mails, pero la Fiscalía de Colombia señaló que esos correos fueron implantados. En los chats de Sobornos, Correa le pregunta a Mera qué pasa si me dice que “soy el hombre del maletín”. Mera le contesta: No, porque eso es injuria. Siempre han estigmatizado y tratado de golpearme y anularme. (I) 

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